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Reza
un viejo aforismo de los ingleses, "Give me a gentleman and
1 will give you a Judge". Es decir dadme un caballero y yo
te daré un juez. Con este refrán sintetizan lo que
debe ser un juez en su faz moral y espiritual, para que sea capaz
de administrar una buena justicia.
Ese
dicho popular que se relaciona con los jueces de hombres, tiene
por supuesto también vigencia para los. jueces de las exposiciones
caninas o de cualquier otro orden de la vida.
Sin
duda que la tarea de juez, es la misión de mayor responsabilidad
que pueda un hombre asumir en el transcurso de su vida. El "Dare
quiquet suo", dar a cada uno lo suyo es un evento que exige
una gran talla moral, aparte de los conocimientos teóricos
y empíricos inherentes a la función. Es una profesión
en cierta forma sagrada y nada lo acerca tanto al hombre a la
divinidad, nada lo asemeja tanto a ella, como la sacrosanta misión
de administrar justicia. Por eso también no hay falta moral
más grave que una justicia venal o corrompida.
Un
juez debe ser poseedor de una integridad moral, sólo comparable
al sacerdocio. De esa base debemos partir para valorar a un juez,
pues el índice acusador de la sociedad se levanta inexorable
contra los malos jueces.
Va
de suyo que además de ser moralmente íntegro, quien
actúa de juez en cualquier manifestación humana,
debe poseer también un conocimiento cabal de la materia
que va a juzgar, sea en un tribunal internacional, sea como juez
de las relaciones de los hombres entre sí, en los fueros
civil, comercial o laboral, sea del hombre ante la sociedad en
la faz penal, sea como juez en los concursos de arte, ciencias,
literatura o poesía, sea en concursos de plantas, flores
o animales. La integridad moral del juez debe ser la misma y su
dominio de la materia a juzgar, también. Viniendo al tema
de nuestro interés, el juez de las exposiciones caninas
y. en especial el juez de dogos argentinos, que nos preocupa,
debe reunir además de los factores morales a que arriba
me refiero, una noción total sobre la raza y un conocimiento-
a fondo del standard de la misma. Sólo así podrán
nuestros jueces gozar y pretender el respeto de los criadores
y se acatarán sus fallos sin discusión.
El
juez debe saber distinguir los defectos capitales, de otros que
no hacen al fin primordial de la raza, sino solamente a la belleza
física de un ejemplar, Un ejemplo nos aclarará mejor
al respecto. El juez debe dar mayor importancia a la altura y
profundidad de pecho de un ejemplar expuesto, que a las posibles
manchas de la piel siempre que no sean visiblemente exageradas
o a un ínfimo prognatismo. ¿Por qué? Porque
la altura y profundidad de pecho hace a las condiciones físicas
que el dogo necesita para la lucha con una fiera que le lleva
altura y peso, como el jabalí europeo, por ejemplo y en
cambio las manchas de la Piel o un pequeño prognatismo
de milímetros, nada hace a la función de morder
bien y sí solamente a la belleza estética del animal,
a su aspecto formal. Esas manchas en la piel, no inciden en absoluto
en la eficacia del trabajo en la cacería o en su función
de guardián. .
Un
juez de Dogos jamás debe olvidar que en esta raza, cada
detalle de su conformación anatómica, obedece a
motivos funcionales o a razones científicas. Nada quedó
supeditado al capricho de su creador.en otras razas el color,
clase y largo de pelo, corte de la cola, o no corte, etc., suele
ser producto del gusto, criterio y~ veces hasta capricho del creador
de la raza o de los clubes que hicieron o modificaron los standards.
Citemos
una de las razas más conocidas y populares en nuestro país,
el Boxer, por ejemplo. ¿Qué detrimento para la función
de colaborador del hombre, significaría que la raza Boxer,
fuera, supongamos, de color arlequín? ¿En qué
incidiría ese color para que el Boxer siguiera . siendo
un excelente guardián, fiel amigo de los niños o
un noble perro lazarillo? Y así podríamos extendernos
en muchas razas. Por supuesto que el juez de esas razas debe atenerse
al color que fija el standard, pero me refiero sólo a la
"necesidad" de ese color. .
La
raza seguiría teniendo la misma eficacia funcional con
cualquier color que cl standard hubiera dispuesto. En cambio si
un Dogo tiene poca altura o excesiva enanismo o gigantismo- nunca
podría desempeñar con éxito su función
de cazador, y si fuera de color negro no se lo vería de
lejos cuando está cazando, que para eso se lo hizo de color
blanco, y si tiene el pelo largo y gris como su enemigo el jabalí,
correría el peligro de ser muerto por el cazador y si tiene
mucho prognatismo se ahogará al hacer presa y si fuera
muy liviano no resistiría el ataque de las fieras corpulentas
y Si fuere muy pesado, no alcanzaría al jabalí o
al puma. Es decir que en nuestra raza cada detalle de su soma,
que está retratado en el standard, tiene una razón
funcional, Un motivo que lo determina, como lo hemos explicado
detallada y razonablemente en nuestro libro El Dogo Argentino
y lo ampliamos aquí en la glosa al standard.
Por
eso el juez de Dogos, debe poner su cabeza al juzgarlo y no sólo
conocer el standard, sino también saber el porqué
de cada una de sus disposiciones, que es lo que trato de glosar
lo más claramente posible en el standard, no juzgar mecánicamente,
llevado por el rigorismo de los centímetros, sino razonando,
comparando y sacando consecuencias. Otro error de información
que hemos constatado en algunos jueces es tomar en cuenta para
quitarles puntos a un dogo, el número de molares o premolares
que no le han salido en momentos de ser exhibido o que no le saldrán
nunca. Eso es un gran error, en primer lugar porque el perro muerde
con los doce incisivos y los cuatro caninos y nada más
sino no es dogo. Las muelas, como su nombre lo indica, sirven
para moler o triturar los alimentos. función totalmente
ajena al fin específico de la raza. Y que no se diga que
el perro se alimenta mejor o digiere mejor los alimentos con dieciséis
molares que con catorce. Y aunque así fuera ello no incide
en la estructura o belleza. del animal Sería como restarle
puntos porque el páncreas está muy inclinado o el
hígado tiene mala conformación. Es como si en un
concurso mundial de belleza femenina, a una hermosa señorita
no se la designara Miss Universo, porque un juez afirma que tiene
el intestino delgado muy corto, o no le han salido las muelas
del juicio.
Asimismo
eso de la falta de premolares o molares, o del prognatismo interpretado
"a piacere", suele ser un pretexto de que se valen los
malos jueces -y aqui° va lo de "malos jueces", con
todo el sentido peyorativo de la palabra "malo"- cuando
quieren premiar a un determinado perro, en detrimento de otro
mejor, pero que no fue creado por él o por sus amigos.
En
una exposición del interior, cuando un propietario de perro
vio hacer a un lado a su dogo, en beneficio de otro que a todas
luces era inferior y le preguntó al juez la causa de descalificación
de su perro, el juez le contestó que era porque su perro
tenía prognatismo. Cuando el interesado le abrió
la boca a su perro, delante el juez y varios entendidos, mostrándole
la total coincidencia de arcadas dentarias, el juez muy suelto
de cuerpo le Contestó: Sáquele una radiografia a
su perro y. Verá que tiene prognatismo. Los comentarios
huelgan Con igual fundamento podría haberle respondido:
Sáquele una radiografía de hígado y verá
que tiene cálculos. sabemos por ejemplo, la importancia
que para la forma del cráneo del masticador, tienen los
parietales que dan forma a la caja craneana en su faz externa.
Pero nada tiene que ver, por ejemplo con esa faz externa del hueso
que es lo que a nosotros nos interesa, con el hecho de que los
surcos para la arteria meníngea media y sus ramas que tiene
el parietal en su cara interna, estuviera más cerca o más
lejos del interparietal o de la rama escamosa del temporal. Eso.
podrá interesar a la anatomía comparada o patológica,
pero nada tiene que ver con la faz externa de los parietales,
que es lo único que al juez cinológico le interesa.
Desde luego que estos conceptos y enseñanzas van para los
jueces equivocados o noveles susceptibles siempre de entrar en
la buena senda de juzgamientos, no para los "malos jueces"
en el sentido que la Real Academia de la, lengua asigna a la palabra
"malo" a ellos nadie los hará cambiar de métodos
o pretextos para premiar, no a los perros buenos o malos, sino
a sus amigos.
Aparte
de las condiciones morales y conocimientos de la raza a juzgar,
que debe tener el. juez de dogos a que me acabo de referir, entiendo
que para ser un completo juez, debe saber también tener
un amplio conocimiento de todas las otras razas caninas, al menos
de las más comunes en nuestras exposiciones, lo que le
evitará caer en errores, al carecer de un enfoque más
amplio del tema. En el prólogo de mi libro Homicidios,
publicado hace más de treinta años, traigo .algunas
consideraciones que son de estricta aplicación al motivo
que nos ocupa y que en síntesis transcribo a continuación.
Decía en aquella oportunidad, relacionado con el conocimiento
de todas las ramas del derecho que sé necesita para ser
un buen juez: Las múltiples funciones a que se ve abocado
un Juez Federal de Territorios, si bien pueden tener el inconveniente
de la no especialización, dan en cambio un concepto más
amplio y cabal del derecho positivo en sus distintas materias
Cuando después de concluir una sentencia de homicidios
que obliga"'(eng§(farnos en el estudió de la
Ciencia penal y. iecufir #átos tratadistas de esa rama
del derecho o a la jurisprudencia afín, pasamos a una acción
pauliana o a un juicio de divorcio que nos lleva a incursionar
en el campo del derecho civil, para resolver después una
convocatoria de Acreedores o dictar un auto de quiebra, aplicando
el derecho comercial, hacemos una gimnasia intelectual, que debe
necesariamente dejarnos un saldo positivo, a poco que ahondemos
en estudio de tan variado matiz o por escasas que sean nuestras
facultades de asimilación. Si recordamos que un juez Federal
de Territorios a más de abarcar los fueros civil, comercial,
criminal y Correccional, es dentro de la materia penal de instrucción
y de sentencia, entiende como juez Federal en materias de tasas
e infracciones al servicio militar, leyes de impuestos internos,
tribunal de apelaciones para la justicia de Paz Legal, etc., concluiremos
sin hesitaciones, que como seminario de derecho, como fuente de
informaciones, es de evidente beneficios, porque nos ayuda a humanizar
la función, a resolver los casos concretos que se someten
a nuestro arbitrio, con una vista panorámica de conjunto,-con
una visión amplia que nos permite en lo posible alejarnos
del "Summun jus, summa injuria' en que nos exponemos, cuando
al profundizar demasiado en la especialización, solemos
llegar al error de hacer filigranas con el derecho. Defensor de
Menores en Formosa, Fiscal en Esquel, Juez Federal en los Territorios
de Río Negro y La Pampa, Juez del Crimen en la Capital
Federal, Juez .de las Cámaras Federales de Apelaciones
de la Capital Federal y de La Plata, Procurador General del Superior
Tribunal de Justicia de La Pampa y Presidente del Tribunal Superior
de Justicia de Neuquén, he tenido siempre una verdadera
obsesión por la "justicia", en detrimento muchas
veces de la fría letra de la ley o del mandato imperativo,,
cuanto . inquisitorial de los "códigos". 'Esa
gimnasia intelectual a que me refería en mi libro Homicidios
y que a los jueces de hombres nos da una mejor valoración
desde el punto de vista humano, para juzgar a nuestros semejantes,
es de estricta aplicación y tiene plena vigencia para los
jueces cinófilos. Quien conoce todas las razas, o la mayoría
de ellas, es decir es un buen juez "allrounder", como
se dice en el léxico de los Kennel Clubes del mundo y además
conoce acabadamente el standard de la raza dogo, tiene una gran
ventaja para juzgador. La experiencia de las exposiciones nos
enseña que es más difícil equivocarse a un
juez allrounder, en sus fallos cuando juzga a nuestra raza, siempre
que por supuesto conozca a fondo .lo que debe ser un buen dogo
como futuro reproductor, que. es el desideratum de las exposiciones
en cualquier especie animal. .
En
cambio qué tremendos errores hemos constatado al ver juzgar
a jóvenes que hace diez años no habían visto
jamás un dogo y que ignoran completamente los standards
de otras razas! Se hace urgente, para que el dogo no entre en
la pendiente de la declinación, que tanto preocupa a nuestros
dogueros, que las instituciones encargadas de designar jueces,
les exijan un mínimum de conocimientos cinófilos,
otro poco de anatomía animal, sobre todo la del perro de
presa y conocer bien el standard del Dogo Argentino, que glosamos
in extenso en el capítulo siguiente.
Será
la designación de buenos jueces, la única forma
de que ellos se equivoquen lo menos posible dentro del margen
de los humanos errores-, única forma de no desilusionar
a los criadores, de los que en Argentina hay tantos y tan buenos,
dentro y fuera del país, y se haga carne en sus espíritus
y sus cerebros, que el Dogo Argentino no es una fiera de riña,
sino un perro sociable con sus congéneres y con el hombre,,
cazador por excelencia, dócil con los niños, cariñosos
con sus amos y fiel guardián de nuestros hogares.
Con
buenos jueces, habrá ganado mucho nuestra raza .en particular
y la cinofilia en general, porque los buenos fallos serán
un estímulo para tantos aficionados que a diario realizan
verdaderos sacrificios de comodidades, tiempo y dinero en el progreso
y mejoramiento de la primer raza Argentina
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