Reforzamiento del Vínculo
Alimentario
por
Amalio Lasheras

Constituye, seguramente, el procedimiento más natural de establecer una ligadura positiva entre el hombre y el perro y de modificar a nuestro favor competencias y jerarquías, además es muy fácil de implantar. Está basado en la utilización de una de las más fuertes necesidades primarias(1) de todas las relacionadas con la supervivencia de cualquier animal(2), tal como es la de alimentarse, y en aprovechar la dependencia hacia la madre que tienen los cachorros durante la lactancia y en el período inmediatamente siguiente, prolongándola durante la vida entera del perro, pero cambiando a un sujeto de distinta especie: el hombre. Cuando digo alimentario me refiero tanto a la comida sólida como a la líquida, a la necesidad de comer, pero también a la de beber, ya que la sed es con mucho más urgente de satisfacer que el apetito. Convenientemente utilizado jerarquiza al hombre, con respecto al perro, como a un componente superior a la manada y, esto es muy importante, en un plano distinto. Conseguiremos que nos vean como a alguien no competitivo, aunque no obstante, el perro es, y siempre seguirá siendo, un animal jerárquico. Durante toda su vida va a tratar de demostrárnoslo, lo que pasa es que, si la jerarquía está bien establecida a nuestro favor, lo hará con un lenguaje tan sutil que nos pasará desapercibido. No se puede llegar a eliminar la jerarquía, lo que se puede llegar a hacer es modificarla, es decir, llegar a ser dominantes sobre el animal en un plano de no discusión.

El vínculo alimentario es una de las relaciones más mencionadas en todos los capítulos que se refieren a la conducta canina, pero nadie ha desarrollado una metodología apropiada para reforzarlo. Simplemente se menciona como si se tratara estrictamente de dar de comer al animal y... basta. No es así. Se manifiesta desde el cachorro hacia la madre por razones obvias: el padre no posee la capacidad de producir leche y, por lo tanto, de alimentar. Esta subordinación para alimentarse, crea una relación de dominancia que se establece sin necesidad de ningún tipo de agresión ni violencia, es un tipo de dominancia de tipo matriarcal(3).

fotografías de Amalio Lasheras

Por otra parte los perros domésticos conservan durante toda su vida una serie de particularidades físicas y mentales propias de la edad infantil, lo que establece una de las características que más los diferencian de los cánidos salvajes. Nosotros vamos a fomentar esta capacidad de neotización a favor de una mejor convivencia, prolongando la dependencia del animal lactante, estableciendo un nexo con la de la alimentación sólida y utilizándola para reforzar nuestra preeminencia al sustituir a la madre y a todos los mecanismos de obtención de comida que el perro practicaría de adulto y en libertad, como proveedores que vamos a ser durante toda su vida.


Esto último es muy importante. Si el perro viviera en libertad tendría que obtener la comida por si mismo. Esto comprendería: primero, obviamente, tener necesidad de comer: segundo, ver, oír, oler o intuir a la posible presa: alertar a sus compañeros de manada y elegir a la víctima más débil: perseguir, rodear, conducir, acorralar y, por último: hacer presa y matar. Después, como es lógico, satisfará su apetito, aceptando o estableciendo su turno según sea su puesto en la escala jerárquica.

Esto implica:

Tener necesidad (apetito).

Utilizar una serie de tropismos y reflejos, más el aprendizaje previo necesario para urdir y coordinar una conducta compleja y que le han impartido sus padres y resto de la manada, indispensable para satisfacer su necesidad.

Satisfacer su hambre

Previo a comer, e incluso para vivir y cazar en grupo, ha tenido que evitar o luchar para establecer su jerarquía dentro del grupo


Nosotros sustituimos todos estos pasos dándole la comida directamente. También vamos a impedir que se establezca una jerarquía a la hora de comer, la más crítica para expresar ésta conducta, junto al apareamiento. En la sustitución y aprovechamiento de estos instintos, tropismos, reflejos, conductas y necesidades se basa nuestro procedimiento.

Es una manera intensiva de socializar(4) y de igualar, que no emplea, ni produce, ningún tipo de traumatismo, ni físico ni psíquico, y que no interfiere con ningún otro tipo de manipulación, ni socialización, ni imprinting(5), más bien es complementario. Crea la base para que el carácter del perro se desarrolle de una manera sana y equilibrada, pues es previo, o simultáneo, a cualquier otro tipo de maniobra Debe continuarse durante la vida entera del animal, por lo menos a nivel de mantenimiento.

El perro utiliza sus sentidos para relacionarse socialmente, para ello recurre al olfato, al oído, a la vista, al tacto, a las sensaciones térmicas..., ahora nos centraremos en el apetito y la sed. Conforme un animal está más alto en la escala evolutiva, es menos propenso a las impregnaciones, en cambio aumenta su capacidad para socializarse o, en éste caso, para dejarse acondicionar socialmente, esta socialización no tiene que ser necesariamente con un único sujeto o especie, sino que puede forjarse con varios al tiempo o sucesivamente. Tenemos que conseguir trabajar para hacernos líderes a la manera de una madre adoptiva y con un carácter heterocrónico que nazca y muera con el animal. Con respecto al hombre, tenemos que conseguir que el perro sea siempre un cachorro dependiente(6).


Fotografías de Amalio Lasheras

Las agresiones hacia humanos aparecen, generalmente, en contextos competitivos: por quitar la comida, o algún juguete o posesión al perro, por molestarle mientras come o descansa, por quitarlo de su rincón favorito, por celos, por castigarlo física o mentalmente, por someterlo a una gran presión o establecer un duelo de miradas con él. En el común de las razas se presenta entre el primero y el segundo año de vida y, principalmente, en machos.


La hora de la comida es, repito, el momento donde más, y más violentamente, se ponen de relieve las jerarquías(7), junto con el momento de las conductas sexuales. Si conseguimos que los animales nos vean siempre como a su proveedor, y nunca como a un competidor, y acepten a los otros perros como a compañeros de comida, habremos conseguido eliminar el principal motivo de fricción. Por eso es elemental empezar lo más pronto posible, aunque hemos podido experimentar con pleno éxito con perros adultos.

Al acostumbrar a comer y beber juntos y sin roces a varios perros, se consigue forzar su socialización. Ésta socialización está controlada por el dueño, que actúa como moderador. Ésta relación de perro con perro dulcifica sus relaciones, pues se educa para evitar las agresiones clásicas jerárquicas en uno de los momentos de mayor tensión: durante la alimentación. Evitado lo máximo, es muy improbable que se produzca lo mínimo.

OBJETIVOS

Prolongar la relación de subordinación que existe durante la época de lactancia hacia el proveedor del alimento, la madre, durante toda la vida del animal, sustituyendo a la madre por un nuevo sujeto: el hombre y, si se efectúa correctamente, a toda la especie humana. El perro aprenderá a convivir con las personas sin necesidad de recurrir a sometimientos ni adiestramientos, los hombres no serán considerados Alfas, sino una especie de Alfa materno(8), por fuera y por encima de las consideraciones de competencia y, en consecuencia: Súper-Alfas. No hacemos más que prolongar una característica de neotización, como tantas otras, que permanecen en el perro doméstico durante toda su vida.


En concreto: el Vínculo Alimentario constituye el instrumento por medio del cual mantenemos la relación que normalmente existe durante un pequeño período de tiempo entre madre e hijo, por otra que dura toda la vida de éste. El objetivo es sustituir a la madre(9) por el ser humano y conseguir que éste vínculo, que normalmente es efímero, persista durante toda la vida del manipulado. El sujeto puede ser un solo individuo, una familia o, por extensión, toda la especie humana. Depende de cómo realicemos las maniobras.

A mi modo de ver expongo las dos situaciones de jerarquización hombre-perro que se dan normalmente, siendo para mí la primera la normal y deseable y, la segunda, una conducta indeseable.

1.- El perro puede ver, efectivamente, un Súper-Alfa o, en este caso, un dominante de tipo matriarcal, en el género humano, pero no súper en el sentido solamente de superior, sino también de diferente(10). Es la conducta ideal a buscar entre dos o varios seres de especies tan distintas y con relaciones tan peculiares. Es una conducta totalmente deseable y correcta. En ella no se da ningún roce jerárquico, pues los protagonistas se relacionan por medio de una dominancia de tipo no agresivo.

2.- Algunos perros, con carácter que debería ser excepcional, imaginan al ser o, a los seres humanos, como a alguien de su especie, lo que se identifica con la visión de los naturalistas románticos. Es una conducta anómala y enfermiza, aunque por desgracia demasiado corriente, que genera una serie de problemas que pueden llegar incluso a la agresión por parte del perro hacia el ser humano al entrar éste en su esfera de dominancia y en la lucha por el liderato, son casos de una dominancia que puede llegar a ser agresiva. Todos los perros que nos hacen padecer su dominancia agresiva pertenecen a este segundo grupo.

Por explicarme más claramente extrapolo el tema a la especie humana y con un par de ejemplos que hay que tomar simplemente como lo que son: ejemplos:

1.- Nos situamos en una sociedad humana con sus clases sociales bien establecidas, en la cual, como es natural, se dan los clásicos movimientos de ajuste. Esta sociedad es "creyente" de alguna religión, monoteísta o politeísta, da lo mismo. En esa sociedad humana se corresponderían ese Dios o esos dioses con los Súper-Alfas en la sociedad canina y su estatus no entraría en conflicto. El hombre, o los hombres, y volviendo a los perros, serán percibidos como el Dios, o los dioses por los perros, bajo el punto de vista de los animales del primer grupo. Es decir: en un plano distinto, superior y no competitivo.

2- En otras sociedades, como en la antigua Roma y en muchas otras, se podía deificar al dirigente máximo. Esto no impedía que en un momento dado, y si este gobernante no cumplía las expectativas, o si se quería cambiar de líder, se recurriera al asesinato de este dios-hombre. Tenemos muchos ejemplos de esto en la historia. Éste es el segundo caso: el hombre considerado por el perro como un Alfa, es decir como alguien de su manada y, por lo tanto, como dominante o como objeto de dominio, mediante la lucha jerárquica.

Objetivos con el hombre:
El principal consiste en conseguir que el perro considere al hombre como un Súper-Alfa, o un matriarca, fuera, por consiguiente, de las competencias por el poder y eliminar todas las fricciones que puedan surgir en la lucha por la jerarquización.
Objetivos con el perro:

El objetivo secundario es crear una sociedad canina sin fricciones de subordinación ni preeminencia entre congéneres.

Quien, cuando y como:

Contemplamos dos etapas muy definidas:

1.- Desde el comienzo de la alimentación sólida, aproximadamente al mes de edad, hasta la entrega del cachorro al propietario. Es muy importante, pues, que el criador comience a sustituir a la madre en el momento de cambiar a la alimentación sólida.

Esta etapa es responsabilidad exclusiva del criador

El plazo más importante es el comprendido desde la sexta hasta la decimosegunda semana de vida(11). En éste período de tiempo parece ser el ideal para una correcta socialización(12).

Es tan importante para mejorar la relación entre los hermanos de camada, como para preparar la futura relación con otros perros, como, también, con las personas, aunque por motivos diferentes

El manipulador mete la mano en el recipiente donde comen los cachorros, les da la comida con su mano y, muy importante: está atento para calmar a los más agresivos(13), siempre con suavidad, pero con firmeza, si fuera necesario cambiando de lugar o levantándolo del suelo y tranquilizando al más agresivo y, riñéndole si es necesario. ACTUANDO SIEMPRE COMO ALGUIEN QUE DA, QUE CALMA Y QUE CONTROLA, NUNCA COMO ALGUIEN QUE COMPITE.

Si la agresividad se manifiesta hacia la persona, hay que pasar a una maniobra previa que consiste en suministrarle la comida al perro agresivo con la mano, incluso quitándole el recipiente si la situación es muy violenta o si el perro es ya adulto. El paso siguiente es poner el recipiente y seguir facilitándosela con la mano. Cuando coma pacíficamente de su comedero hay que seguir dándosela con la mano dentro del cacharro. Más tarde se pueden meter gradualmente otros perros que no sean conflictivos. Tenéis que tener en cuenta que con un cachorro no tendréis ningún problema de peligro físico para resolver un enfrentamiento. Si es necesario no tengáis ningún reparo en darle un cachete al perro(14), siempre es mejor hacerlo levantándolo simultáneamente del suelo o dándole una buena palmada en las cuartos traseros de tal manera que lo desequilibréis

Por esta causa, y por otras que no hacen al caso, conviene entregar el cachorro a su nuevo propietario después de los dos meses de edad y con instrucciones muy claras para que siga el tratamiento

Repito que es responsabilidad del criador aleccionar debidamente al nuevo propietario para que siga maniobrando con el cachorro, sobre todo si el perro va a tener que convivir con una familia o con otros perros

2.- La segunda etapa es responsabilidad directa del dueño. Comienza desde que el animal entra en la nueva casa

Lo ideal sería que el perro viniera a la nueva casa con la parte de socialización que le corresponda por su edad, por desgracia esto no es lo normal. Tenéis que comenzar teniendo en cuenta la actitud inicial del perro hacia vosotros y su tamaño, por razones obvias de seguridad, sobre todo si el perro es adulto. No permitáis que el nuevo perro se crea el dueño de la comida: es el primer paso para que se crea el dueño de la casa

Desde el primer día hay que comenzar a dar de comer al nuevo perro con la mano. Fuera de su recipiente y con la mano. Más tarde, y según reaccione, en su recipiente, pero también con la mano, acariciando y calmando, procurando no molestar, que nos huela la mano, que nos vea, hablándoles con suavidad, acariciando sin importunar... sin incomodar nunca... sin que vea un competidor en nosotros... siempre como proveedor. No tengáis miedo en volver atrás y empezar otra vez toda la maniobra dándole la comida con la mano y sin recipiente, retroceder atrás siempre que intuíais algún signo de agresividad y, por muy pequeño que éste sea

Repito: si hay agresividad manifiesta hacia la persona, y como el perro es ya más grande y puede hacer daño, hay que pasar a la maniobra previa que mencionábamos antes y que consiste en darle la comida al perro agresivo con la mano, pero quitando el recipiente del suelo y, si es posible, de su vista. Tener paciencia y hacerlo y repetirlo durante todo el tiempo y todas las veces que sea necesario

Si el perro se sigue mostrando agresivo, el paso siguiente es andar con el recipiente en una mano y darle la comida con la otra mientras paseamos; nunca en un lugar fijo, porque el perro se siente más seguro y con más sentido de la posesión en su comedero habitual

Cuando la situación se normalice poner el recipiente en el suelo y seguir facilitándosela con la mano. Cuando coma pacíficamente de su comedero hay que seguir dándosela con la mano. No tengáis reparo en volver a las maniobras anteriores

Hay que evitar totalmente cualquier tipo de roce y competencia con el perro, todo tiene que transcurrir con entera suavidad y armonía... sin ningún tipo de pique

En cuanto el perro se haya hecho a la nueva situación se debe intentar que comparta comida con otro u otros perros, en caso de que los haya en la casa. Siempre, claro está, que el perro, o los perros, adultos estén acostumbrados a comer juntos

Podría darse la posibilidad de que el cachorro intente gruñir o disputar la comida , hay que calmar inmediatamente, con suavidad, pero con firmeza, al rebelde, darle un ligero azote en los cuartos traseros que lo desequilibre; lo suficientemente fuerte para que no se note animado, reconvenirle. Antes de esto ambos tienen que estar acostumbrados a su mutua compañía, sobre todo el adulto, por el peligro que puede entrañar para el cachorro, lo normal es que el cachorro intercale signos de sumisión mientras come hacia el perro adulto, tales como darle lametones en la cara...

Si un perro adulto agrede a un cachorro es que no está bien socializado o que tiene alguna anomalía de conducta De todas maneras es el propietario, que lo conoce, el que debe prever como puede reaccionar el adulto

Si el otro, o los otros perros, son de su misma edad aproximada, hay que repetir las maniobras tal como se hacía en la primera etapa, cuando comía con los hermanos

Siempre hay que estar pendiente de los perros a la hora de comer y hacerlo de una manera personal. Este es un proceso que se debe seguir toda la vida

Las situaciones críticas, como la comida o las montas, no deben dejarse nunca en manos de niños sin acompañamiento de adultos , hay que vigilar tanto o más a los niños como al perro: el niño podrá ser o no el provocador... pero siempre será el perjudicado. Recordad: Nunca solos

Si queréis que un niño haga la maniobra de manipular la comida, debéis llevar su mano, guiarle, y actuar conjuntamente con él, protegiéndole. Nunca dejarlos solos, los niños son impredecibles e irresponsables y hay que evitar situaciones que podrían resultar críticas

Si queréis socializar integralmente al perro probar también las maniobras con personas desconocidas actuando como sujeto, pero tenéis que proceder tal como hicisteis con el niño y con extremado tacto, conduciréis su mano, guiándole, y actuando conjuntamente con él, protegiéndole. Cuanto más joven sea el perro mejor, si el perro es adulto tener mucho cuidado

Al principio, y luego de vez en cuando, no hay que servirle la comida de golpe, hay que darla poco a poco, gradualmente, e intentando que el perro comprenda que tú eres el proveedor. Se trata de que él aprenda a esperarla de ti y comprenda de quién viene: que viene de un dios y... que ese dios eres tú!!!!

Esta técnica es indispensable en perros que estén destinados a ser perros de compañía, sobre todo si tienen que convivir con niños, enfermos, o personas muy mayores

No impide la práctica de ninguna función, como la caza, la guarda, el deporte. Éstas maniobras solamente pretenden fomentar el equilibrio en el perro y establecer una relación sin competencias con el ser humano y con otros perros

En determinadas razas, donde se repiten los casos de dominancia(18), este tipo de procedimientos deberían ser indispensables

La técnica moderna, con sus comederos y bebederos automáticos, impide reforzar éste vínculo por falta de contacto personal

Como el agua:
Aprovechar el momento en que el perro esté sediento, por ejemplo: después de hacer ejercicio. En este momento le daréis algo de agua, no toda de golpe, repetir en dosis cortas hasta que haya satisfecho su sed, pero sin hacerle sufrir en ningún momento(19)


Al poco tiempo observaréis que el perro, cuando tiene sed, va directamente al recipiente del agua, que debe estar vacío, y se queda expectante hasta que se la servís. Aprenderá a pedírosla y ese es un signo muy positivo de que sabe de donde viene el agua, o la comida. Esta parte es muy importante: cuando le deis el agua acariciarle, darle la impresión de que le premiáis, que él se de cuenta de vuestra importancia y de vuestro estatus con respecto a él.

Eso no quiere decir que hagáis padecer al animal hambre o sed, aprovechar los momentos propicios.

Si efectuáis estas maniobras correctamente aumentareis las expectativas de convivencia con vuestro perro. Por medio de ésta vinculación conseguiréis que el perro se baje del sofá o de la cama sin rechistar, que no os gruña ni dispute nada... todas estas otras situaciones proceden de estímulos menores que los relacionados con necesidades primarias, como la necesidad de comida o bebida

Hecho correctamente podréis eliminar también la competencia entre vuestros perros. La convivencia entre macho con hembra, o con hembras, o con cachorros, o de hembras con hembras(20), o con cachorros, no deben constituir problema. Una excepción son los machos adultos entre sí. Es aconsejable separarlos cuando uno de ellos cumpla, o esté a punto de cumplir, siete u ocho meses(21). Los machos adultos que viven juntos en el mismo espacio, y más aún si hay hembras con ellos, inevitablemente tienen que desarrollar formas jerárquicas, y por ello siempre terminan peleando, por eso deben separarse: se evitan los daños y fomentar la agresividad.


1. Muchas personas denominan indebidamente a la necesidad de comer como instinto. Conviene no utilizar excesivamente ésta palabra y sustituirla por la definición correcta. La palabra instinto es un cajón de sastre donde se meten todos aquellos comportamientos que no podemos explicar, pero que, bien analizados, veremos que sí se puede hacer, generalmente mediante el aprendizaje. La alimentación es una necesidad, pero no un instinto, aunque forma parte del instinto de supervivencia individual.

2. Según los trabajos de la Dra. Temple Grandin, de la Colorado State University, incluso el ganado de carne alimentado en mano sufre menos de los traumas relacionados con el contacto forzado con los humanos que los alimentados con la lactancia normal y luego con la libre

3. Matriarcal, no materno, puesto que establece una jerarquía. No pretendo con esto establecer una nueva nomenclatura ni clasificación, es, simplemente, una manera de expresarme y para un más fácil entendimiento.

4. La socialización es una conducta compleja, no un instinto. Como conducta compleja se basa en el aprendizaje y, como en cualquier aprendizaje cuanto más basado esté en el afecto: mejor

5. La mayoría de los etólogos coinciden en que no existe impronta en los mamíferos superiores. En cualquier caso la impronta se refiere a un periodo crítico que después no vuelve a repetirse a lo largo de la vida del animal En la alimentación esto no se cumple, luego no sería correcto hablar de impronta

6. Algunos técnicos piensan que es peligroso llegar a este extremo, pues estaríamos privando al animal de su desarrollo natural y podríamos crear un híper-apego que desencadenaría en graves problemas de comportamiento. Yo no los he observado. En el perro generaría, de ser esto posible, una híper-vinculación con el ser humano.

7. Las luchas por motivos sexuales son en realidad más violentas, lo que pasa es que son más esporádicas, limitándose, por lo menos en sus fases más duras, a los periodos de fertilidad de las hembra y a su emisión de feromonas y, por lo tanto, con una periodicidad semestral .

8. Materno solamente a efectos de una jerarquización aceptada sin competencias, no porque lo confunda con su madre. No me cansaré de repetir que no creo que exista ningún perro mentalmente sano capaz de confundir al hombre con un perro.

9. Repito que el perro, por lo menos el perro maduro, nunca confundirá al ser humano con su madre. Nadie puede infravalorar la inteligencia del perro tanto como para llegar a considerar que es tan estúpido como para confundir a su dueño con alguien de su manada, es decir, como a otro perro.

10. Lo llamemos como lo llamemos implica dominancia, por tanto utilizamos la jerarquía, no la hemos eliminado.

11. Parece que, desde el nacimiento, incluso desde el periodo fetal, la experiencias que sufre el cachorro son importantes, por lo tanto desde el punto de vista de la socialización, y aunque el periodo más crítico va desde las seis hasta las doce semanas, el ambiente de la perra preñada y, más tarde el del cachorro, junto con las manipulaciones apropiadas, deben cuidarse desde el principio.

12. Desde el primer mes de vida hasta el sexto se superponen dos etapas críticas, la primera, la de socialización, termina al tercer mes de vida. La otra comienza también al primer mes de vida y termina aproximadamente al sexto mes: es la etapa de las luchas jerárquicas. La primera es responsabilidad del criador, la segunda del propietario. Después de estas etapas hay que trabajar simplemente para un mantenimiento de la armonía

13. Hay que tener mucho cuidado, pues con ésta práctica se podría conseguir todo lo contrario si actuamos sin firmeza, es decir, que lo interprete como un premio a esa conducta, que en ningún caso debemos premiar.

14. En la naturaleza los superiores castigan físicamente a los inferiores. Lo único que tenéis que evitar es la brutalidad, siempre innecesaria, y castigar por desahogo propio. Si no sabéis que hacer, no hagáis nada y sentaros a pensar sobre como debéis proceder: es el momento de demostrar que sois más inteligentes que el animal.

15. Yo no he observado nunca esta manera de comportarse. Normalmente el cachorro intenta comer con gula e imponiéndose, pero intercalará lametones en la cara a los adultos, como signo de sumisión y de congraciamiento

16. Los niños deben intervenir en la comida; siempre acompañados de un adulto, nunca solos, ya que serán el primer objetivo en su ascenso jerárquico. Con su intervención en la comida y el consentimiento del animal le damos a entender que está por encima de él.

17. Tenéis que tener en cuenta que la obtención de la comida y la bebida es el objetivo final de todos los diferentes tropismos de caza que forman juntos, y previo aprendizaje, la parte más importante del instinto de supervivencia individual. Vosotros los estáis sustituyendo

18. La dominancia agresiva no es prerrogativa de ninguna raza. Cuando se repite de una manera sospechosa en determinadas razas hay que recurrir a pensar que existe una mala selección genética, es decir una mala cría

19. El agua es un elemento de primera importancia en la relación hombre-perro. No tiene relevancia en la relación perro-perro, pues a la hora de satisfacer la sed hay poca o nula competencia jerárquica entre los animales.

20. Por este sistema nunca he tenido problemas jerárquicos entre hembras. No obstante conviene tener en cuenta las circunstancias particulares, como excesivo número de ellas, algunas peculiaridades de determinadas razas...

21. Algunas razas son especiales en este sentido. Por su fortaleza y dureza se pueden hacer mucho daño, por eso hay que evitar lo evitable, pero no obstante en todas es posible la convivencia. Por filosofía propia, evito las luchas jerárquicas, pues considero que estas fomentan la agresividad. También porqué he visto a perros relegados totalmente apagados e infelices, y que revivían cuando se les permitía salir de su situación secundaria.



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