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Constituye,
seguramente, el procedimiento más natural de establecer
una ligadura positiva entre el hombre y el perro y de modificar
a nuestro favor competencias y jerarquías, además
es muy fácil de implantar. Está basado en la utilización
de una de las más fuertes necesidades primarias(1) de todas
las relacionadas con la supervivencia de cualquier animal(2),
tal como es la de alimentarse, y en aprovechar la dependencia
hacia la madre que tienen los cachorros durante la lactancia y
en el período inmediatamente siguiente, prolongándola
durante la vida entera del perro, pero cambiando a un sujeto de
distinta especie: el hombre. Cuando digo alimentario me refiero
tanto a la comida sólida como a la líquida, a la
necesidad de comer, pero también a la de beber, ya que
la sed es con mucho más urgente de satisfacer que el apetito.
Convenientemente utilizado jerarquiza al hombre, con respecto
al perro, como a un componente superior a la manada y, esto es
muy importante, en un plano distinto. Conseguiremos que nos vean
como a alguien no competitivo, aunque no obstante, el perro es,
y siempre seguirá siendo, un animal jerárquico.
Durante toda su vida va a tratar de demostrárnoslo, lo
que pasa es que, si la jerarquía está bien establecida
a nuestro favor, lo hará con un lenguaje tan sutil que
nos pasará desapercibido. No se puede llegar a eliminar
la jerarquía, lo que se puede llegar a hacer es modificarla,
es decir, llegar a ser dominantes sobre el animal en un plano
de no discusión.
El
vínculo alimentario es una de las relaciones más
mencionadas en todos los capítulos que se refieren a la
conducta canina, pero nadie ha desarrollado una metodología
apropiada para reforzarlo. Simplemente se menciona como si se
tratara estrictamente de dar de comer al animal y... basta. No
es así. Se manifiesta desde el cachorro hacia la madre
por razones obvias: el padre no posee la capacidad de producir
leche y, por lo tanto, de alimentar. Esta subordinación
para alimentarse, crea una relación de dominancia que se
establece sin necesidad de ningún tipo de agresión
ni violencia, es un tipo de dominancia de tipo matriarcal(3).
fotografías
de Amalio Lasheras
Por
otra parte los perros domésticos conservan durante toda
su vida una serie de particularidades físicas y mentales
propias de la edad infantil, lo que establece una de las características
que más los diferencian de los cánidos salvajes.
Nosotros vamos a fomentar esta capacidad de neotización
a favor de una mejor convivencia, prolongando la dependencia del
animal lactante, estableciendo un nexo con la de la alimentación
sólida y utilizándola para reforzar nuestra preeminencia
al sustituir a la madre y a todos los mecanismos de obtención
de comida que el perro practicaría de adulto y en libertad,
como proveedores que vamos a ser durante toda su vida.
Esto último es muy importante. Si el perro viviera en libertad
tendría que obtener la comida por si mismo. Esto comprendería:
primero, obviamente, tener necesidad de comer: segundo, ver, oír,
oler o intuir a la posible presa: alertar a sus compañeros
de manada y elegir a la víctima más débil:
perseguir, rodear, conducir, acorralar y, por último: hacer
presa y matar. Después, como es lógico, satisfará
su apetito, aceptando o estableciendo su turno según sea
su puesto en la escala jerárquica.
Esto
implica:
Tener
necesidad (apetito).
Utilizar
una serie de tropismos y reflejos, más el aprendizaje previo
necesario para urdir y coordinar una conducta compleja y que le
han impartido sus padres y resto de la manada, indispensable para
satisfacer su necesidad.
Satisfacer
su hambre
Previo
a comer, e incluso para vivir y cazar en grupo, ha tenido que
evitar o luchar para establecer su jerarquía dentro del
grupo
Nosotros sustituimos todos estos pasos dándole la comida
directamente. También vamos a impedir que se establezca
una jerarquía a la hora de comer, la más crítica
para expresar ésta conducta, junto al apareamiento. En
la sustitución y aprovechamiento de estos instintos, tropismos,
reflejos, conductas y necesidades se basa nuestro procedimiento.
Es
una manera intensiva de socializar(4) y de igualar, que no emplea,
ni produce, ningún tipo de traumatismo, ni físico
ni psíquico, y que no interfiere con ningún otro
tipo de manipulación, ni socialización, ni imprinting(5),
más bien es complementario. Crea la base para que el carácter
del perro se desarrolle de una manera sana y equilibrada, pues
es previo, o simultáneo, a cualquier otro tipo de maniobra
Debe continuarse durante la vida entera del animal, por lo menos
a nivel de mantenimiento.
El
perro utiliza sus sentidos para relacionarse socialmente, para
ello recurre al olfato, al oído, a la vista, al tacto,
a las sensaciones térmicas..., ahora nos centraremos en
el apetito y la sed. Conforme un animal está más
alto en la escala evolutiva, es menos propenso a las impregnaciones,
en cambio aumenta su capacidad para socializarse o, en éste
caso, para dejarse acondicionar socialmente, esta socialización
no tiene que ser necesariamente con un único sujeto o especie,
sino que puede forjarse con varios al tiempo o sucesivamente.
Tenemos que conseguir trabajar para hacernos líderes a
la manera de una madre adoptiva y con un carácter heterocrónico
que nazca y muera con el animal. Con respecto al hombre, tenemos
que conseguir que el perro sea siempre un cachorro dependiente(6).
Fotografías de Amalio Lasheras
Las
agresiones hacia humanos aparecen, generalmente, en contextos
competitivos: por quitar la comida, o algún juguete o posesión
al perro, por molestarle mientras come o descansa, por quitarlo
de su rincón favorito, por celos, por castigarlo física
o mentalmente, por someterlo a una gran presión o establecer
un duelo de miradas con él. En el común de las razas
se presenta entre el primero y el segundo año de vida y,
principalmente, en machos.
La hora de la comida es, repito, el momento donde más,
y más violentamente, se ponen de relieve las jerarquías(7),
junto con el momento de las conductas sexuales. Si conseguimos
que los animales nos vean siempre como a su proveedor, y nunca
como a un competidor, y acepten a los otros perros como a compañeros
de comida, habremos conseguido eliminar el principal motivo de
fricción. Por eso es elemental empezar lo más pronto
posible, aunque hemos podido experimentar con pleno éxito
con perros adultos.
Al
acostumbrar a comer y beber juntos y sin roces a varios perros,
se consigue forzar su socialización. Ésta socialización
está controlada por el dueño, que actúa como
moderador. Ésta relación de perro con perro dulcifica
sus relaciones, pues se educa para evitar las agresiones clásicas
jerárquicas en uno de los momentos de mayor tensión:
durante la alimentación. Evitado lo máximo, es muy
improbable que se produzca lo mínimo.
OBJETIVOS
Prolongar
la relación de subordinación que existe durante
la época de lactancia hacia el proveedor del alimento,
la madre, durante toda la vida del animal, sustituyendo a la madre
por un nuevo sujeto: el hombre y, si se efectúa correctamente,
a toda la especie humana. El perro aprenderá a convivir
con las personas sin necesidad de recurrir a sometimientos ni
adiestramientos, los hombres no serán considerados Alfas,
sino una especie de Alfa materno(8), por fuera y por encima de
las consideraciones de competencia y, en consecuencia: Súper-Alfas.
No hacemos más que prolongar una característica
de neotización, como tantas otras, que permanecen en el
perro doméstico durante toda su vida.
En concreto: el Vínculo Alimentario constituye el instrumento
por medio del cual mantenemos la relación que normalmente
existe durante un pequeño período de tiempo entre
madre e hijo, por otra que dura toda la vida de éste. El
objetivo es sustituir a la madre(9) por el ser humano y conseguir
que éste vínculo, que normalmente es efímero,
persista durante toda la vida del manipulado. El sujeto puede
ser un solo individuo, una familia o, por extensión, toda
la especie humana. Depende de cómo realicemos las maniobras.
A
mi modo de ver expongo las dos situaciones de jerarquización
hombre-perro que se dan normalmente, siendo para mí la
primera la normal y deseable y, la segunda, una conducta indeseable.
1.-
El perro puede ver, efectivamente, un Súper-Alfa o, en
este caso, un dominante de tipo matriarcal, en el género
humano, pero no súper en el sentido solamente de superior,
sino también de diferente(10). Es la conducta ideal a buscar
entre dos o varios seres de especies tan distintas y con relaciones
tan peculiares. Es una conducta totalmente deseable y correcta.
En ella no se da ningún roce jerárquico, pues los
protagonistas se relacionan por medio de una dominancia de tipo
no agresivo.
2.-
Algunos perros, con carácter que debería ser excepcional,
imaginan al ser o, a los seres humanos, como a alguien de su especie,
lo que se identifica con la visión de los naturalistas
románticos. Es una conducta anómala y enfermiza,
aunque por desgracia demasiado corriente, que genera una serie
de problemas que pueden llegar incluso a la agresión por
parte del perro hacia el ser humano al entrar éste en su
esfera de dominancia y en la lucha por el liderato, son casos
de una dominancia que puede llegar a ser agresiva. Todos los perros
que nos hacen padecer su dominancia agresiva pertenecen a este
segundo grupo.
Por
explicarme más claramente extrapolo el tema a la especie
humana y con un par de ejemplos que hay que tomar simplemente
como lo que son: ejemplos:
1.-
Nos situamos en una sociedad humana con sus clases sociales bien
establecidas, en la cual, como es natural, se dan los clásicos
movimientos de ajuste. Esta sociedad es "creyente" de
alguna religión, monoteísta o politeísta,
da lo mismo. En esa sociedad humana se corresponderían
ese Dios o esos dioses con los Súper-Alfas en la sociedad
canina y su estatus no entraría en conflicto. El hombre,
o los hombres, y volviendo a los perros, serán percibidos
como el Dios, o los dioses por los perros, bajo el punto de vista
de los animales del primer grupo. Es decir: en un plano distinto,
superior y no competitivo.
2-
En otras sociedades, como en la antigua Roma y en muchas otras,
se podía deificar al dirigente máximo. Esto no impedía
que en un momento dado, y si este gobernante no cumplía
las expectativas, o si se quería cambiar de líder,
se recurriera al asesinato de este dios-hombre. Tenemos muchos
ejemplos de esto en la historia. Éste es el segundo caso:
el hombre considerado por el perro como un Alfa, es decir como
alguien de su manada y, por lo tanto, como dominante o como objeto
de dominio, mediante la lucha jerárquica.
Objetivos
con el hombre:
El principal consiste en conseguir que el perro considere al hombre
como un Súper-Alfa, o un matriarca, fuera, por consiguiente,
de las competencias por el poder y eliminar todas las fricciones
que puedan surgir en la lucha por la jerarquización.
Objetivos con el perro:
El
objetivo secundario es crear una sociedad canina sin fricciones
de subordinación ni preeminencia entre congéneres.
Quien,
cuando y como:
Contemplamos dos etapas muy definidas:
1.-
Desde el comienzo de la alimentación sólida, aproximadamente
al mes de edad, hasta la entrega del cachorro al propietario.
Es muy importante, pues, que el criador comience a sustituir a
la madre en el momento de cambiar a la alimentación sólida.
Esta
etapa es responsabilidad exclusiva del criador
El
plazo más importante es el comprendido desde la sexta hasta
la decimosegunda semana de vida(11). En éste período
de tiempo parece ser el ideal para una correcta socialización(12).
Es
tan importante para mejorar la relación entre los hermanos
de camada, como para preparar la futura relación con otros
perros, como, también, con las personas, aunque por motivos
diferentes
El
manipulador mete la mano en el recipiente donde comen los cachorros,
les da la comida con su mano y, muy importante: está atento
para calmar a los más agresivos(13), siempre con suavidad,
pero con firmeza, si fuera necesario cambiando de lugar o levantándolo
del suelo y tranquilizando al más agresivo y, riñéndole
si es necesario. ACTUANDO SIEMPRE COMO ALGUIEN QUE DA, QUE CALMA
Y QUE CONTROLA, NUNCA COMO ALGUIEN QUE COMPITE.
Si
la agresividad se manifiesta hacia la persona, hay que pasar a
una maniobra previa que consiste en suministrarle la comida al
perro agresivo con la mano, incluso quitándole el recipiente
si la situación es muy violenta o si el perro es ya adulto.
El paso siguiente es poner el recipiente y seguir facilitándosela
con la mano. Cuando coma pacíficamente de su comedero hay
que seguir dándosela con la mano dentro del cacharro. Más
tarde se pueden meter gradualmente otros perros que no sean conflictivos.
Tenéis que tener en cuenta que con un cachorro no tendréis
ningún problema de peligro físico para resolver
un enfrentamiento. Si es necesario no tengáis ningún
reparo en darle un cachete al perro(14), siempre es mejor hacerlo
levantándolo simultáneamente del suelo o dándole
una buena palmada en las cuartos traseros de tal manera que lo
desequilibréis
Por
esta causa, y por otras que no hacen al caso, conviene entregar
el cachorro a su nuevo propietario después de los dos meses
de edad y con instrucciones muy claras para que siga el tratamiento
Repito
que es responsabilidad del criador aleccionar debidamente al nuevo
propietario para que siga maniobrando con el cachorro, sobre todo
si el perro va a tener que convivir con una familia o con otros
perros
2.-
La segunda etapa es responsabilidad directa del dueño.
Comienza desde que el animal entra en la nueva casa
Lo
ideal sería que el perro viniera a la nueva casa con la
parte de socialización que le corresponda por su edad,
por desgracia esto no es lo normal. Tenéis que comenzar
teniendo en cuenta la actitud inicial del perro hacia vosotros
y su tamaño, por razones obvias de seguridad, sobre todo
si el perro es adulto. No permitáis que el nuevo perro
se crea el dueño de la comida: es el primer paso para que
se crea el dueño de la casa
Desde
el primer día hay que comenzar a dar de comer al nuevo
perro con la mano. Fuera de su recipiente y con la mano. Más
tarde, y según reaccione, en su recipiente, pero también
con la mano, acariciando y calmando, procurando no molestar, que
nos huela la mano, que nos vea, hablándoles con suavidad,
acariciando sin importunar... sin incomodar nunca... sin que vea
un competidor en nosotros... siempre como proveedor. No tengáis
miedo en volver atrás y empezar otra vez toda la maniobra
dándole la comida con la mano y sin recipiente, retroceder
atrás siempre que intuíais algún signo de
agresividad y, por muy pequeño que éste sea
Repito:
si hay agresividad manifiesta hacia la persona, y como el perro
es ya más grande y puede hacer daño, hay que pasar
a la maniobra previa que mencionábamos antes y que consiste
en darle la comida al perro agresivo con la mano, pero quitando
el recipiente del suelo y, si es posible, de su vista. Tener paciencia
y hacerlo y repetirlo durante todo el tiempo y todas las veces
que sea necesario
Si
el perro se sigue mostrando agresivo, el paso siguiente es andar
con el recipiente en una mano y darle la comida con la otra mientras
paseamos; nunca en un lugar fijo, porque el perro se siente más
seguro y con más sentido de la posesión en su comedero
habitual
Cuando
la situación se normalice poner el recipiente en el suelo
y seguir facilitándosela con la mano. Cuando coma pacíficamente
de su comedero hay que seguir dándosela con la mano. No
tengáis reparo en volver a las maniobras anteriores
Hay
que evitar totalmente cualquier tipo de roce y competencia con
el perro, todo tiene que transcurrir con entera suavidad y armonía...
sin ningún tipo de pique
En
cuanto el perro se haya hecho a la nueva situación se debe
intentar que comparta comida con otro u otros perros, en caso
de que los haya en la casa. Siempre, claro está, que el
perro, o los perros, adultos estén acostumbrados a comer
juntos
Podría
darse la posibilidad de que el cachorro intente gruñir
o disputar la comida , hay que calmar inmediatamente, con suavidad,
pero con firmeza, al rebelde, darle un ligero azote en los cuartos
traseros que lo desequilibre; lo suficientemente fuerte para que
no se note animado, reconvenirle. Antes de esto ambos tienen que
estar acostumbrados a su mutua compañía, sobre todo
el adulto, por el peligro que puede entrañar para el cachorro,
lo normal es que el cachorro intercale signos de sumisión
mientras come hacia el perro adulto, tales como darle lametones
en la cara...
Si
un perro adulto agrede a un cachorro es que no está bien
socializado o que tiene alguna anomalía de conducta De
todas maneras es el propietario, que lo conoce, el que debe prever
como puede reaccionar el adulto
Si
el otro, o los otros perros, son de su misma edad aproximada,
hay que repetir las maniobras tal como se hacía en la primera
etapa, cuando comía con los hermanos
Siempre
hay que estar pendiente de los perros a la hora de comer y hacerlo
de una manera personal. Este es un proceso que se debe seguir
toda la vida
Las
situaciones críticas, como la comida o las montas, no deben
dejarse nunca en manos de niños sin acompañamiento
de adultos , hay que vigilar tanto o más a los niños
como al perro: el niño podrá ser o no el provocador...
pero siempre será el perjudicado. Recordad: Nunca solos
Si
queréis que un niño haga la maniobra de manipular
la comida, debéis llevar su mano, guiarle, y actuar conjuntamente
con él, protegiéndole. Nunca dejarlos solos, los
niños son impredecibles e irresponsables y hay que evitar
situaciones que podrían resultar críticas
Si
queréis socializar integralmente al perro probar también
las maniobras con personas desconocidas actuando como sujeto,
pero tenéis que proceder tal como hicisteis con el niño
y con extremado tacto, conduciréis su mano, guiándole,
y actuando conjuntamente con él, protegiéndole.
Cuanto más joven sea el perro mejor, si el perro es adulto
tener mucho cuidado
Al
principio, y luego de vez en cuando, no hay que servirle la comida
de golpe, hay que darla poco a poco, gradualmente, e intentando
que el perro comprenda que tú eres el proveedor. Se trata
de que él aprenda a esperarla de ti y comprenda de quién
viene: que viene de un dios y... que ese dios eres tú!!!!
Esta
técnica es indispensable en perros que estén destinados
a ser perros de compañía, sobre todo si tienen que
convivir con niños, enfermos, o personas muy mayores
No
impide la práctica de ninguna función, como la caza,
la guarda, el deporte. Éstas maniobras solamente pretenden
fomentar el equilibrio en el perro y establecer una relación
sin competencias con el ser humano y con otros perros
En
determinadas razas, donde se repiten los casos de dominancia(18),
este tipo de procedimientos deberían ser indispensables
La
técnica moderna, con sus comederos y bebederos automáticos,
impide reforzar éste vínculo por falta de contacto
personal
Como
el agua:
Aprovechar el momento en que el perro esté sediento, por
ejemplo: después de hacer ejercicio. En este momento le
daréis algo de agua, no toda de golpe, repetir en dosis
cortas hasta que haya satisfecho su sed, pero sin hacerle sufrir
en ningún momento(19)
Al poco tiempo observaréis que el perro, cuando tiene sed,
va directamente al recipiente del agua, que debe estar vacío,
y se queda expectante hasta que se la servís. Aprenderá
a pedírosla y ese es un signo muy positivo de que sabe
de donde viene el agua, o la comida. Esta parte es muy importante:
cuando le deis el agua acariciarle, darle la impresión
de que le premiáis, que él se de cuenta de vuestra
importancia y de vuestro estatus con respecto a él.
Eso
no quiere decir que hagáis padecer al animal hambre o sed,
aprovechar los momentos propicios.
Si
efectuáis estas maniobras correctamente aumentareis las
expectativas de convivencia con vuestro perro. Por medio de ésta
vinculación conseguiréis que el perro se baje del
sofá o de la cama sin rechistar, que no os gruña
ni dispute nada... todas estas otras situaciones proceden de estímulos
menores que los relacionados con necesidades primarias, como la
necesidad de comida o bebida
Hecho
correctamente podréis eliminar también la competencia
entre vuestros perros. La convivencia entre macho con hembra,
o con hembras, o con cachorros, o de hembras con hembras(20),
o con cachorros, no deben constituir problema. Una excepción
son los machos adultos entre sí. Es aconsejable separarlos
cuando uno de ellos cumpla, o esté a punto de cumplir,
siete u ocho meses(21). Los machos adultos que viven juntos en
el mismo espacio, y más aún si hay hembras con ellos,
inevitablemente tienen que desarrollar formas jerárquicas,
y por ello siempre terminan peleando, por eso deben separarse:
se evitan los daños y fomentar la agresividad.
1. Muchas personas denominan indebidamente a la necesidad de comer
como instinto. Conviene no utilizar excesivamente ésta
palabra y sustituirla por la definición correcta. La palabra
instinto es un cajón de sastre donde se meten todos aquellos
comportamientos que no podemos explicar, pero que, bien analizados,
veremos que sí se puede hacer, generalmente mediante el
aprendizaje. La alimentación es una necesidad, pero no
un instinto, aunque forma parte del instinto de supervivencia
individual.
2.
Según los trabajos de la Dra. Temple Grandin, de la Colorado
State University, incluso el ganado de carne alimentado en mano
sufre menos de los traumas relacionados con el contacto forzado
con los humanos que los alimentados con la lactancia normal y
luego con la libre
3.
Matriarcal, no materno, puesto que establece una jerarquía.
No pretendo con esto establecer una nueva nomenclatura ni clasificación,
es, simplemente, una manera de expresarme y para un más
fácil entendimiento.
4.
La socialización es una conducta compleja, no un instinto.
Como conducta compleja se basa en el aprendizaje y, como en cualquier
aprendizaje cuanto más basado esté en el afecto:
mejor
5.
La mayoría de los etólogos coinciden en que no existe
impronta en los mamíferos superiores. En cualquier caso
la impronta se refiere a un periodo crítico que después
no vuelve a repetirse a lo largo de la vida del animal En la alimentación
esto no se cumple, luego no sería correcto hablar de impronta
6.
Algunos técnicos piensan que es peligroso llegar a este
extremo, pues estaríamos privando al animal de su desarrollo
natural y podríamos crear un híper-apego que desencadenaría
en graves problemas de comportamiento. Yo no los he observado.
En el perro generaría, de ser esto posible, una híper-vinculación
con el ser humano.
7.
Las luchas por motivos sexuales son en realidad más violentas,
lo que pasa es que son más esporádicas, limitándose,
por lo menos en sus fases más duras, a los periodos de
fertilidad de las hembra y a su emisión de feromonas y,
por lo tanto, con una periodicidad semestral .
8.
Materno solamente a efectos de una jerarquización aceptada
sin competencias, no porque lo confunda con su madre. No me cansaré
de repetir que no creo que exista ningún perro mentalmente
sano capaz de confundir al hombre con un perro.
9.
Repito que el perro, por lo menos el perro maduro, nunca confundirá
al ser humano con su madre. Nadie puede infravalorar la inteligencia
del perro tanto como para llegar a considerar que es tan estúpido
como para confundir a su dueño con alguien de su manada,
es decir, como a otro perro.
10.
Lo llamemos como lo llamemos implica dominancia, por tanto utilizamos
la jerarquía, no la hemos eliminado.
11.
Parece que, desde el nacimiento, incluso desde el periodo fetal,
la experiencias que sufre el cachorro son importantes, por lo
tanto desde el punto de vista de la socialización, y aunque
el periodo más crítico va desde las seis hasta las
doce semanas, el ambiente de la perra preñada y, más
tarde el del cachorro, junto con las manipulaciones apropiadas,
deben cuidarse desde el principio.
12.
Desde el primer mes de vida hasta el sexto se superponen dos etapas
críticas, la primera, la de socialización, termina
al tercer mes de vida. La otra comienza también al primer
mes de vida y termina aproximadamente al sexto mes: es la etapa
de las luchas jerárquicas. La primera es responsabilidad
del criador, la segunda del propietario. Después de estas
etapas hay que trabajar simplemente para un mantenimiento de la
armonía
13.
Hay que tener mucho cuidado, pues con ésta práctica
se podría conseguir todo lo contrario si actuamos sin firmeza,
es decir, que lo interprete como un premio a esa conducta, que
en ningún caso debemos premiar.
14.
En la naturaleza los superiores castigan físicamente a
los inferiores. Lo único que tenéis que evitar es
la brutalidad, siempre innecesaria, y castigar por desahogo propio.
Si no sabéis que hacer, no hagáis nada y sentaros
a pensar sobre como debéis proceder: es el momento de demostrar
que sois más inteligentes que el animal.
15.
Yo no he observado nunca esta manera de comportarse. Normalmente
el cachorro intenta comer con gula e imponiéndose, pero
intercalará lametones en la cara a los adultos, como signo
de sumisión y de congraciamiento
16.
Los niños deben intervenir en la comida; siempre acompañados
de un adulto, nunca solos, ya que serán el primer objetivo
en su ascenso jerárquico. Con su intervención en
la comida y el consentimiento del animal le damos a entender que
está por encima de él.
17.
Tenéis que tener en cuenta que la obtención de la
comida y la bebida es el objetivo final de todos los diferentes
tropismos de caza que forman juntos, y previo aprendizaje, la
parte más importante del instinto de supervivencia individual.
Vosotros los estáis sustituyendo
18.
La dominancia agresiva no es prerrogativa de ninguna raza. Cuando
se repite de una manera sospechosa en determinadas razas hay que
recurrir a pensar que existe una mala selección genética,
es decir una mala cría
19.
El agua es un elemento de primera importancia en la relación
hombre-perro. No tiene relevancia en la relación perro-perro,
pues a la hora de satisfacer la sed hay poca o nula competencia
jerárquica entre los animales.
20.
Por este sistema nunca he tenido problemas jerárquicos
entre hembras. No obstante conviene tener en cuenta las circunstancias
particulares, como excesivo número de ellas, algunas peculiaridades
de determinadas razas...
21.
Algunas razas son especiales en este sentido. Por su fortaleza
y dureza se pueden hacer mucho daño, por eso hay que evitar
lo evitable, pero no obstante en todas es posible la convivencia.
Por filosofía propia, evito las luchas jerárquicas,
pues considero que estas fomentan la agresividad. También
porqué he visto a perros relegados totalmente apagados
e infelices, y que revivían cuando se les permitía
salir de su situación secundaria.
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