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S.
J. Shin and L. Carmichael
Diagnostic
Laboratory and Baker Institute for Animal Health, College of Veterinary
Medicine, Cornell University, Ithaca, New York, USA.
Traducido
por: C. Di Lorenzo y C. Gobello, Facultad de Ciencias Veterinarias,
Universidad Nacional de la Plata, Argentina. (9-Oct-2002).
Etiología y epidemiología
La
brucelosis canina es causada por Brucella canis (B. canis), una
bacteria intracelular, rugosa, pequeña y Gram negativa.
Otras especies de Brucella, tales como B. abortus y B. suis ocasionalmente
han causado infecciones caninas, pero estas no son discutidas
en este trabajo.
La Brucella canis fue reconocida por primera vez en el año
1966 como una causa de abortos y de fracasos reproductivos y desde
entonces ha sido reconocida en varios países. Es especialmente
común en centro y Sudamérica y en los estados del
sur de EEUU, y ha sido diagnosticada en perreras comerciales ó
de investigación (beagles) en varios países más,
incluyendo Japón, y más recientemente la República
Popular China. La enfermedad ha sido reportada esporádicamente
en Europa. El hombre puede infectarse, sin embargo los perros
y otras especies caninas son reconocidos como los únicos
huà9spedes verdaderos.
Las
infecciones naturales ocurren más comúnmente después
de la ingestión de materiales placentarios contaminados
ó de fetos abortados, descargas vaginales de perras infectadas
que están en celo ó que abortan y durante el apareamiento.
Después de un aborto, los microorganismos pueden ser eliminados
por varias semanas ó en forma intermitente por meses. Los
machos también pueden eliminar microorganismos por orina,
pero el número de bacterias es relativamente bajo excepto
cuando la orina está contaminada con fluidos seminales
ó prostáticos.
Los datos de prevalencia son escasos pero los índices de
seroprevalencia parecen elevados (20 - 30%) en México y
en Centro y Sudamérica. Las estimaciones provenientes del
sur de EEUU y Japón indican un 7 - 8% en perros callejeros.
Los animales destinados para su consumo son muy resistentes. La
verdadera tasa de prevalencia no se conoce y faltan otros aspectos
epidemiológicos de la brucelosis canina.
Signos
clínicos
Los signos clínicos se asocian principalmente con el tracto
reproductivo. En las hembras,.el signo más prominente es
el aborto después de 45 - 55 días de gestación
en aproximadamente el 75% de los casos. La muerte embrionaria
temprana y la resorción, ó el aborto 10 - 20 días
después del servicio puede ocurrir en algunos casos. Estos
pueden pasar desapercibidos y la hembra puede presentarse con
el motivo de consulta principal de "falla de concepción".
En los machos, el principal signo es la epididimitis de uno ó
de ambos testículos, e infertilidad. La atrofia testicular
y una dermatitis húmeda escrotal pueden estar presentes.
El semen de machos infectados normalmente contiene un gran número
de espermatozoides anormales y células inflamatorias, especialmente
durante los primeros 3 meses pos-infección. Los machos
infectados crónicamente pueden no tener espermatozoides,
ó tener un número reducido de espermatozoides inmaduros.
Están
presentes anticuerpos auto-inmunes (anti-espermatozoides) y probablemente
contribuyen a la infertilidad del macho. Los signos no específicos
en ambos sexos incluyen la letargia, pérdida del libido,
envejecimiento prematuro y agrandamiento ganglionar generalizado.
B. canis ha sido aislada de casos de campo de discoespondilitis,
una condición que también ha sido reproducida experimentalmente
en perros SPF. Las uveítis recurrentes han sido ocasionalmente
reportadas en perros infectados después de varias semanas
de infección.
Los machos infectados alojan a los organismos en la glándula
prostática y los epidídimos por varios meses. Las
bacterias se diseminan a través de los fluídos seminales
y, ocasionalmente, por orina. B. canis tiene un vida corta fuera
del perro y se inactiva rápidamente con los desinfectantes
comunes.
Diagnóstico
El diagnóstico de la brucelosis canina requiere de la confirmación
del laboratorio. El hemocultivo es el método recomendado
antes de declarar a un animal como infectado. Las pruebas serológicas
para el diagnóstico que están disponibles hoy en
día para los veterinarios en los Estados Unidos, son imprecisas
dado que los antígenos de superficie de Brucellas rugosas
tales como B. canis, reaccionan en forma cruzada con los anticuerpos
producidos por otras especies de bacterias no patógenas.
Las
pruebas usadas más comunmente incluyen:
Pruebas
Serológicas
Prueba de aglutinación rápida en placa (PARP) -
Esta prueba requiere de un tratamiento breve del suero con 2-Mercaptoetanol
(0,2 M) y está disponible in los EEUU como una prueba de
selección. (D-Tec CB; Symbiotics Corp., Kansas City, Missouri,
USA). El antígeno utilizado es una suspensión de
B. ovis teñida con Rosa de bengala, que reacciona en forma
cruzada con B. canis. Un resultado negativo es una evidencia fuerte
de que el perro no está infectado, pero tan sólo
40% de los perros cuyo suero aglutina al antigeno de prueba resultan
positivos a brucelosis canina. Por lo tanto, los perros positivos
a la prueba de agutinación rápida en placa no deben
ser considerados como infectados hasta que se realicen pruebas
adicionales. El hemocultivo está siempre indicado por los
extensos y continuos períodos de bacteremia. Más
del 50% de los perros infectados tienen bacteremias que duran
hasta 1 año ó más. Antígenos con mayor
especificidad (B. canis M-) están ahora disponibles (NYS
Diagnostic Laboratory, Cornell University) pero aún no
están disponibles comercialmente (vease el número
3 abajo).
Prueba de aglutinación en tubo e inmunodifusión
en gel de agar (AGIDcwa) - Estas pruebas utilizan antígenos
de pared celular y son métodos serológicos complementarios
disponibles a través de laboratorios de diagnóstico.
Sin
embargo estas pruebas también pueden producir resultados
falsos positivos y dificultad en la interpretación. Especialmente
en muestras de sueros provenientes de perros con infecciones recientes
ó crónicamente infectados. Los resultados obtenidos
por RSAT, TAT y AGIDcwa deben ser confirmados por pruebas más
especificas (ver abajo) e intentar el aislamiento.
Mejoramiento de pruebas serodiagnósticas - El mejoramiento
de las pruebas incluye:
1 - Un RSAT que emplea una cepa mutantes (menos mucoide, -M) de
B. canis que posean gran especificidad (M-RSAT)
2 - Un AGID que emplea antigenos proteínicos citoplasmáticos
extraidos del citoplasma bacteriano. Estos antigenos proteínicos
son altamente especificos para el genero Brucella y son muy útiles
para distinguir entre animales infectados y no infectados que
poseen anticuerpos que reaccionan en las pruebas de aglutinación
(AGID, antigenos de pared celular) anteriormente citadas (1 &
2),
3 - Pruebas de inmunosorción de enzymas ligadas (ELISA)
que utilizan como antígenos a lipopolisacáridos
de pared celular B. canis M- ó proteínas citoplasmáticas
extraidas de B. abortus. Resultados publicados indican ventajas
significativas de las pruebas mejoradas mencionadas anteriormente
y justifican una consideración seria para el continuo desarrollo
para el uso en los laboratorios de diagnóstico ó
bien como pruebas para usarse en las practicas veterinarias.
Prueba
de anticuerpo fluorescente Indirecto (IFAT) - La prueba de IFAT
es utilizada por varios laboratorios de diagnóstico en
los EEUU, pero la información sobre su exactitud no ha
sido publicada. Los resultados del Laboratorio de Diagnóstico
de la Universidad de Cornell indican una tasa alta de reacciones
falso positivas con la aplicación de esta técnica.
Hemocultivo
A
pesar del mejoramiento de los métodos de diagnóstico,
el hemocultivo debe realizarse siempre que se sospeche la enfermedad.
B. canis es fácilmente aislada de la sangre en agar triptosa
ó tripticasa soya durante varios meses después de
la infección. Los cultivos deben ser incubados aeróbicamente
porque el CO2 es inhibitorio. La metodología detallada
está descrita en las referencias (Alton et al., 1988).
Muchos laboratorios no están suficientemente familiarizados
con la interpretación de los procedimientos diagnósticos
de la brucelosis canina, lo cual ha resultado frecuentemente en
la destrución de perros no infectados, solamente basandose
en los resultados de las pruebas de aglutinación, que de
hecho, eran reacciones falsas positivas.
Prevención
y control
Intentos por desarrollar una vacuna conveniente que induzca inmunidad,
sin provocar respuesta serológica que interfiera con el
diagnóstico, no han sido existosos. Actualmente el desarrollo
de vacunas está considerado como indeseable ya que las
vacunas contra brucella estudiadas confirieron sólo una
moderada protección y lo perros vacunados desarrollaron
anticuerpos que podrían confundir el serodiagnóstico.
La prevención de la infección y la eliminación
de los perros infectados debe ser la principal estrategia de control
en los criaderos.
La
prevención requiere de pruebas serológicas anuales
de todos los reproductores y el control serológico de todos
los perros ha introducirse en el criadero. En EEUU el Laboratorio
Estatal de Diagnostico de Nueva York en la Universidad de Cornell
es reconocido como el principal y más confiable laboratorio
de diagnostico. Solamente animales comprobadamente no infectados
deben destinarse a reproductores. En EEUU, las hembras en reproducción
en los criaderos son comúnmente monitoreadas serológicamente
antes del celo por la técnica del RSAT. Deben permitirse
por lo menos de 3 semanas para hacer nuevas pruebas para asegurarse
de que un resultado seropositivo indica una infección verdadera
ó un resultado falso-positivo.
Dos pruebas serológicas con 4 - 6 semanas de intervalo
deben requerirse a todos los perros antes de introducirlos a una
colonia de reproducción. Las dos pruebas detectaran a perrros
que puede estar incubando la enfermedad. Si una hembra aborta,
deberá asumirse infección hasta que sea probado
lo contrario. Las hembras que abortan deben ser mantenidas aisladas
y las perreras deben ser desinfectadas. Si el macho pierde interés
en la monta ó desarrolla anormalidades testiculares ó
pobre fertilidad, debería ser examinado para brucelosis.
Tratamiento
El tratamiento no se recomienda para perros de criaderos, y donde
los perros no puedan ser aislados y monitoreado con presisión
después de la terapia con antibioticos. El tratamiento
es caro y la curación es difícil de lograr, especialmente
en los machos crónicamente infectados. Se requieren cultivos
de sangre repetidos y monitoreos serológicos por lo menos
durante 3 meses pos-tratamiento antes de que un perro pueda ser
declarado negativo. La recrudescencia de la infección después
de la cesación del tratamiento con antibiótico es
común. Incluso si el organismo puede ser eliminado exitosamente,
los machos frecuentemente permanecen estériles por el daño
irreversible a los testículos y epidídimos. Se cree
que la castración en ambos sexos reduce el riesgo de transmisión
por perros infectados; no obstante, esta hipótesis no se
ha probado experimentalmente y la castración no elimina
a los organismos del cuerpo. Todos los perros castrados deben
recibir un tratamiento de antibióticos. Los resultados
más exitosos y prácticos se obtuvieron con una combinación
de tetraciclina, por ejemplo, el hidrocloruro de tetraciclina,
la doxiciclina, la minociclina y la estreptomicina administrada
durante los primeros 3 meses de infección. Se han obtenido
tasas de más del 80% de curación en criaderos, en
donde los perros inicialmente diagnosticados como infectados eran
sacrificados y los casos adicionales ("tempranos") fueron
tratados. Desafortunadamente, la dihidroestreptomicina no está
disponible para el tratamiento de los perros en los EEUU. La curación
es más difícil de lograrse en infecciones crónicas.
Si
está disponible, la dihidroestreptomicina (10 mg/kg IM
2 veces por día) se da por los primeros 7 días de
tratamiento junto con una tetraciclina (25 mg/kg oral 3 veces
por día), la cual se continúa por 4 semanas. Durante
los últimos 7 días de la terapia con tetraciclina,
se da nuevamente la estreptomicina. En algunos casos, cuando falla
el primer curso de tratamiento, un segundo curso ha resultado
exitoso. Como la estreptomicina ya no está disponible en
EEUU para el tratamiento de los perros, la gentomicina ha sido
recomendada por algunos clínicos como un antibiótico
sustituto. No obstante, no hay suficientes datos para recomendar
la gentamicina, y los estudios preliminares indican que su eficacia
no es satisfactoria, excepto en los casos muy tempranos- por ejemplo,
en los perros infectados por menos de 1 - 2 meses. El tratamiento
no está recomendado para perros de cría, ó
cuando un seguimiento a largo plazo (3 meses) es improbable. Las
fallas del tratamiento son especialmente comunes en los machos
infectados donde los organismos son comúnmente secuestrados
en la glándula prostática y epidídimos.
Las
pruebas diagnósticas y la eliminación de los perros
infectados son los únicos métodos probados de erradicación
de la B. canis en un criadero infectado. Se debe intentar identificar
la fuente de infección - desafortunadamente, esto raramente
se ha logrado ya que los criadores son reticentes a admitir su
culpabilidad.
El
manejo de los perros y criaderos infectados es caro y lleva mucho
tiempo. Los veterinarios deben estar preparados para responder
a las preocupaciones de los propietarios y para dar consejos juiciosos,
los cuales podrían variar de acuerdo a las circunstancias.
La prevención es esencial para evitar el cuadro de infección
en un criadero. Tan pronto como la brucelosis canina se diagnostique
en un criadero, se deben implementar medidas rigurosas hasta que
la enfermedad sea erradicada. Los criaderos infectados deben entrar
en cuarentena, aunque no hay regulaciones formales en muchos estados
y países. La falta de tales medidas ha llevado a una dispersión
incluso internacional, de la infección por B. canis.
Estrategias de control
Perros
de criadero
" Perros positivos - eutanasia. Aislar a los perros lo más
posible.
" Pruebas serológicas a todos los perros: pruebas
Aglut/AGID (cultivos de sangre de todos los animales sospechosos).
" Eutanasia - todos los perros infectados.
" Pruebas diagnósticas mensuales durante 3 meses hasta
que la colonia sea negativa en 2 pruebas sucesivas. Mascotas -
elecciones difíciles
" Aislar a los perros.
" Castración + tratamiento.
" Tratamiento incierto; mayores probabilidades de éxito
en las infecciones tempranas.
" Seguimiento serológico por 3 mese pos-tratamiento.
" La eutanasia se debe considerar: Incertitud del tratamiento;
costo elevado; frecuente decepción.
Implicaciones
en salud publica
El
hombre es susceptible a B. canis pero la infección no es
frecuente y suele ser leve. Aproximadamente 40 casos de infecciones
humanas han sido reportadas in varios países, sin embargo
el número actual es desconocido dado que los casos son
rara vez diagnosticados ó reportados. Los síntomas
son usualmente vagos, síndrome febril prolongado, con nódulos
linfáticos agrandados.
La infecciones naturales en su mayoría son adquiridas por
contactos cercanos con perros infectados. También se han
reportado infecciones accidentales en el laboratorio. Al contrario
que en el perro, las personas infectadas responden rápidamente
al tratamiento con antibiótico (tetraciclinas ó
tetraciclinas más estreptomicina).
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