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Manejo farmacológico de la ansiedad por separación
(Last Updated: 11-Oct-2000 )
J. N. King
Novartis
Animal Health Inc., Postfach, Basel, Switzerland.
Traducido
por: G. Coria, J. Manzo y P. Pacheco, Laboratorio de Fisiología
y Laboratorio de Neurociencias, Universidad Veracruzana, Xalapa,
Veracruz, México (21-Nov-2001).
Resumen
El tratamiento de la ansiedad por separación en perros
incluye la combinación de una terapia de modificación
de la conducta, manejo del ambiente y terapia con fármacos.
Los antidepresivos tricíclicos con fuertes propiedades
de inhibición de la recaptura de serotonina parecen ser
la primera opción en la terapia con fármacos, con
la administración adicional de benzodiazepinas en casos
severos. Con el manejo apropiado, pueden pronosticarse buenos
resultados en los casos de ansiedad por separación.
Introducción
La ansiedad por separación es un desorden que aflige tanto
al perro como al dueño. Este es un problema común;
ocupando entre 5 y 21% de los casos en la práctica de la
conducta [1]. Un diagnóstico de ansiedad por separación
puede ser hecho cuando un perro muestra signos de ansiedad (defecación
notable, micción, destrucción o vocalización)
en ausencia del dueño [1-3]. Es muy importante que antes
de que cualquier tratamiento sea iniciado se haga un diagnóstico
preciso para que otras causas con señas similares (destrucción
por aburrimiento, defecación o micción inapropiada
debida a la falta de entrenamiento, ladridos a la gente que se
aproxima a la casa) sean excluidas. Un factor crítico en
la etiología en muchos casos de ansiedad por separación
parece ser un alto grado de apego (denominado hiper-apego) entre
el perro y el dueño. De este modo, en términos comunes,
el perro llega a ser dependiente de la compañía
de ciertas personas, y muestra ansiedad cuando ellos están
ausentes.
El manejo de la ansiedad por separación es importante por
múltiples razones que incluyen:
Bienestar
del perro (la ansiedad crónica puede ser considerada como
enfermiza y podemos asumir que los perros ansiosos están
sufriendo).
El destruir o ensuciar la casa es inaceptable para los dueños
del perro.
Los ladridos en ausencia del dueño pueden ser intolerables
para los vecinos.
Es dudoso que uno pueda curar un caso de ansiedad por separación
en el sentido de producir una normalización irreversible
de la conducta del perro. Sin embargo, la condición puede
ser "controlada" y en la mayoría de los casos
se puede establecer una situación que llega a ser aceptable
tanto para el perro como para los humanos. El manejo de la ansiedad
por separación incluye manejo ambiental y modificación
de la conducta con o sin terapia farmacológica [1,4]. El
control óptimo parece ser posible cuando estos tres tratamientos
se combinan [1,4-8].
Modificación
de la conducta y manejo ambiental
Esta revisión no contempla la discusión de los programas
de conducta y manejo ambiental para la ansiedad por separación,
muchos han sido publicados [1,3,4,6]. Los principios de la modificación
de la conducta incluyen: no castigar (por ejemplo: por destrucción
o excreción dentro de la casa), incrementar el ejercicio,
entrenamientos de relajación, reducir la emoción
al momento de salidas de la casa o en reuniones, no asociar ningún
evento con la salida del dueño, así como desensibilizar
al perro a las salidas o ausencias del dueño [8].
Los resultados de pruebas clínicas muestran que la terapia
de conducta lleva la delantera en el mejoramiento de algunos perros
[6,7,9], aunque no hay datos sustentables que prueben su eficacia
debido a que los placebos sólos o el transcurrir del tiempo
podrían llevar al mejoramiento. En las pruebas más
grandes publicadas a la fecha sobre ansiedad por separación,
el mejoramiento en cuanto a la destrucción, defecación
o micción fue comunicado en 50 - 57% de los perros dentro
de los tres primeros meses de la terapia de conducta [6]. Dos
limitaciones principales para la terapia de conducta fueron identificados
en dicha prueba:
Muchos
perros no respondieron, un 50% en el índice de respuesta
es equivalente a un 50% de no respuesta,
El inicio del mejoramiento no fue rápido, por ejemplo,
únicamente se comunicó que el 31% de los perros
habían tenido una mejoría en la destrucción
después de un mes de terapia [6].
Las limitaciones que tiene la terapia de conducta fueron por si
mismas recalcadas, un punto importante es que en la práctica,
los dueños no tienen la voluntad de implementar programas
completos de terapia de conducta [8]. De este modo, aunque en
algunos casos la terapia de conducta y la modificación
del ambiente por si solos podrían ser suficientes, la combinación
con terapia farmacológica parece ofrecer el control óptimo
de la ansiedad por separación [6,8]. Así mismo,
aunque el uso de fármacos podría controlar efectivamente
los signos de ansiedad por separación, se podría
asumir también que el índice de recaída podría
ser alto una vez que la droga fuera retirada, considerando la
probabilidad de que la causa (conductual) del problema no fuera
corregida [5].
Tratamiento
farmacológico
Diferentes clases de drogas pueden ser utilizadas para el manejo
de la ansiedad por separación en perros. Aunque las drogas
pueden (en teoría) ser usadas como monoterapia, ha sido
recomendado que estas sean usadas únicamente como algo
adjunto, adicionadas a la terapia conductual y de modificación
del ambiente. El objetivo de la terapia médica es aliviar
la ansiedad y no tratar de suprimir los síntomas específicos
(por ejemplo: destrucción, vocalización). La droga
más extensamente documentada y además la única
aprobada mundialmente para tratar la ansiedad por separación
en perros, es el clorhidrato de clorimipramina (Clomicalm ®),
comúnmente descrita como clorhidrato de clorimipramina.
El L-deprenyl (Anipryl ®), también conocido como selegilina
(Selgian ®), está aprobado mundialmente para su uso
en perros, pero su aprobación para tratar ansiedad por
separación está limitada a unos cuantos países
de Europa. Sin embargo, para el conocimiento de este autor no
hay datos de pruebas controladas que muestren la eficacia del
L-deprenyl en la ansiedad por separación y que hayan sido
alguna vez publicadas en revistas arbitradas.
Debido al espacio limitado, más adelante se muestra una
breve revisión de las diferentes clases de fármacos
que pueden ser usados para tratar la ansiedad por separación
[3,4,10,11]. Esto es seguido de un resumen detallado sobre la
clorhidrato de clorimipramina. Debería enfatizarse que
con excepción de la clomipramina y la L-deprenyl/selegilina,
ninguno de los fármacos discutidos más abajo están
registrados como tratamiento para ansiedad por separación
en perros, y su eficacia y tolerancia en estas especies pueden
no haber sido estudiadas con detalle. Aunque a veces es posible
extrapolar la información de la literatura humana, la farmacología
de dichas drogas puede diferir significativamente entre humanos
y animales. Antes de comenzar una terapia con productos no aprobados
oficialmente, los veterinarios deben discutir el índice
de riesgo-beneficio con los dueños del perro. Es importante
que ningún fármaco que sea usado para manejar la
ansiedad por separación interfiera o modifique otras conductas
que si se espera ver; así mismo, las drogas que son altamente
sedativas o que influyen en la memoria y el aprendizaje no son
recomendables para un tratamiento a largo plazo.
Antidepresivos
tricíclicos (TCAs)
Estas drogas bloquean la recaptura neuronal de Noradrenalina y
(adicionalmente en casos específicos) serotonina [10,12,13].
Los ejemplos incluyen la clorhidrato de clorimipramina y la amitriptilina.
El bloqueo de la recaptura de la noradrenalina o la serotonina
parece producir actividad antidepresiva en humanos, pero el bloqueo
de la recaptura de serotonina parece ser necesaria para que exista
actividad ansiolítica. Muchos TCAs también antagonizan
los receptores muscarínicos colinérgicos, y su acción
origina muchos de los efectos adversos en humanos: boca seca,
inhibición de la contractibilidad de la vejiga, incremento
de la presión intraocular y taquicardia con arritmias.
Los fármacos también reducen el umbral de convulsiones
y pueden empeorar epilepsias preexistentes. El efecto más
común de la clorhidrato de clorimipramina en perros es
la sedación y el vómito [6].
Lógicamente los TCAs con propiedades predominantes de inhibir
la recaptura de serotonina deberían ser adecuados en perros
con ansiedad por separación. La clorhidrato de clorimipramina
parece ser altamente selectiva como un inhibidor de la recaptura
de serotonina en perros y no tiene propiedades anticolinérgicas
detectables en dosis terapéuticas [14,15]. Aunque algunos
autores han atribuido los efectos benéficos de la clorhidrato
de clorimipramina de controlar los signos de ansiedad por separación
a sus acciones anticolinérgicas, la evidencia disponible
indica que este no es el caso, y que la inhibición de la
recaptura de serotonina es el principal mecanismo de acción
[14,15].
Un segundo TCA, la amitriptilina, ha sido recomendada por algunos
autores para tratar la ansiedad por separación en perros
[11,16]. Aunque es menos cara que algunos TCAs o algunos inhibidores
selectivos de la recaptura de serotonina, la amitriptilina es
menos selectiva para la recaptura de serotonina que la clorhidrato
de clorimipramina y se ha comunicado que es menos efectiva y con
más efectos tanto sedativos como anticolinérgicos
[14,16].
Ni la amitriptilina ni la clorhidrato de clorimipramina tienen
efectos sobre el ritmo cardiaco en perros sanos [15,17]. Además,
en pruebas realizadas en ratas, el aprendizaje y la memoria no
se ven afectados [18,19]. Aunque no está probado, es posible
que estas drogas puedan mejorar la habilidad de los perros para
ser beneficiados con la terapia de conducta, desde el punto de
vista que los animales podrían responder mejor cuando están
menos ansiosos. Los TCAs con propiedades inhibitorias de la recaptura
de serotonina, como la clorhidrato de clorimipramina, son las
drogas de primera opción para el manejo de las conductas
estereotipadas [20-24], y sus propiedades son útiles en
casos de ansiedad por separación los cuales tienen componentes
estereotipados adicionales a sus conductas.
Inhibidores
selectivos de la recaptura de serotonina (SSRIs)
Estos fármacos inhiben selectivamente la recaptura de serotonina
y tienen pocos efectos sobre la recaptura de noradrenalina o los
receptores colinérgicos. Podría esperarse en perros
un efecto similar de estas drogas a la clorhidrato de clorimipramina.
Aunque se carece de datos consistentes sobre estos agentes, estas
deberían ser drogas útiles en casos de ansiedad
por separación. El uso de fluoxetina en una dosis de aproximadamente
1 mg/kg/día se ha descrito en 6 perros con ansiedad por
separación [25].
Benzodiazepinas
Estas drogas son potentes ansiolíticos y su efecto es a
través de la potencialización del neurotransmisor
(inhibidor) ácido a-amino-butírico [10]. Aunque
estos agentes son potentes ansiolíticos, sus efectos sobre
la ansiedad son frecuentemente asociados con la sedación.
Las benzodiazepinas no son confiables para usarse en la ansiedad
por separación a largo plazo por su efecto sobre la memoria,
con lo que se esperaría que disminuyeran la receptividad
del perro a la terapia de conducta. Además pueden inducir
dependencia o tolerancia a largo plazo, lo que conlleva a tener
que retirar gradualmente la droga después de usos prolongados
[10]. Aunque no hay estudios controlados publicados, se ha comunicado
que las benzodiazepinas son útiles como agentes a corto
plazo, por ejemplo, al inicio de la terapia en perros severamente
afectados o en casos recurrentes [4]. Debido a la acción
corta de las benzodiazepinas, deberían ser administradas
por periodos cortos antes de que el máximo efecto ansiolítico
sea alcanzado. Se ha comunicado que las benzodiazepinas tienen
un pobre efecto sobre la ansiedad por separación cuando
son usadas solas, pero pueden ser muy útiles usadas en
combinación. Por ejemplo, un caso en el que la droga principal
es la clorhidrato de clorimipramina puede ser beneficiado con
la adición de alprazolam una hora antes de la salida planeada
del dueño [4]. Una vez que la ansiedad debida a la salida
del dueño está controlada, el alprazolam puede ser
retirado lentamente manteniendo al perro con el TCA únicamente.
Si la benzodiazepina es usada en combinación con un TCA
como la clorhidrato de clorimipramina, puede ser necesaria una
reducción de la dosis de ambas, debido a que esta clase
de drogas pueden tener efectos adictivos, notablemente produciendo
sedación. Desafortunadamente no se han publicado guías
sobre las dosis de benzodiazepinas y TCAs cuando son usadas en
combinación. Se debe tomar cuidado extremo con el uso de
las benzodiazepinas en perros que muestran conductas exhibitorias,
las cuales podrían ser incluso empeoradas.
Inhibidores
de la monoamino oxidasa
Estos agentes actúan principalmente incrementando los niveles
de dopamina en el cerebro y por lo tanto son usados en humanos
para tratar la enfermedad de Parkinson y la depresión [26].
Además, estos tienen propiedades neuroprotectoras lo que
daría razón al uso del L-deprenyl para tratar disfunciones
cognitivas en perros. Aunque el L-deprenyl ha sido registrado
en algunos países europeos para tratar "problemas
de separación" en perros, no hay datos controlados
de su eficacia que se hayan publicado. Desde un punto de vista
de "mecanismos" no se esperarían propiedades
ansiolíticas muy fuertes.
Los inhibidores de la monoamino oxidasa pueden tener serias interacciones
con muchas clases de drogas que incluyen a los TCAs y los SSRIs.
En la ausencia de datos de perros se recomienda no usar estas
drogas en combinación y esperar al menos un periodo (por
ejemplo, dos semanas) cuando se cambia de tratamiento.
Azaperonas
La buspirona azaperona tiene una propiedad selectiva ansiolítica,
trabajando sobre las vías de serotonina. Se ha comunicado
que no produce sedación y en teoría podría
ser útil para manejar casos de ansiedad por separación
en perros [10]. Sin embargo no hay datos publicados disponibles
en perros. En humanos la buspirona tiene la desventaja de actuar
lentamente.
Antipsicóticos
También denominados neurolépticos o tranquilizantes
mayores, los antipsicóticos actúan como antagonistas
de la dopamina [10]. Estos incluyen a las fenotiacinas. La acepromazina
está registrada para su uso en perros (pero no para tratar
la ansiedad por separación). La baja potencia de los antipsicóticos
tales como la acepromazina no son recomendados para un uso a largo
plazo en casos de ansiedad por separación, debido a que
su efecto ansiolítico no es selectivo. Así mismo,
por no reducir selectivamente la capacidad de respuesta en el
animal es posible que ésto interfiriera con la efectividad
en la terapia de conducta. Los antipsicóticos de alta potencia
producen menos sedación, pero más efectos secundarios
extrapiramidales que su contraparte de baja potencia. Aunque los
antipsicóticos podrían al menos en teoría
ser usados para controlar los signos de ansiedad por separación
a corto plazo, las benzodiazepinas parecen ser más adecuadas.
Tabla
1. Lista de fármacos que pueden ser útiles en la
terapia de ansiedad por separación en perros.
Todos estos compuestos son dados oralmente [3,10,11].
Antidepresivos tricíclicos
Amitriptilina 1 - 2 mg/kg c/12 hrs como initio
Clomipramina 1 - 2 mg/kg c/12 hrs (2 - 4 mg/kg c/24hrs)
Inhibidores de la recaptura de serotonina
Fluoxetina 1 mg/kg c/24 hrs
Paroxetina 1 mg/kg c/24 hrs
Benzodiazepinas
Alprazolam 0.01 - 0.1 mg/kg
Cloracepato 0.55 - 2.2 mg/kg
Diazepam 0.55 - 2.2 mg/kg
Otros
Buspirona 1 mg/kg c/24 hrs
Selegilina 0.5 mg/kg c/24 hrs
Manejo de la ansiedad por separación con clorhidrato de
clorimipramina (Clomicalm ®)
La clomipramina es la única droga que ha sido registrada
a nivel mundial o que ha demostrado en estudios controlados publicados
su eficacia en el tratamiento de ansiedad por separación
en perros. Aunque estudios preliminares no encontraron un efecto
claro en perros con "problemas de separación"
[9], cuatro estudios bien controlados han mostrado las ventajas
del uso de clorhidrato de clorimipramina adicionada a la terapia
de conducta en perros con ansiedad por separación [6,7,27,28].
Los beneficios de la clorhidrato de clorimipramina fueron el producir
un control mucho más rápido de los signos de destrucción,
defecación y micción, y estas ventajas fueron mantenidas
en pruebas de dos a tres meses (ejemplo de los resultados en la
Fig. 1, [6]). Una reducción en la vocalización ha
sido recientemente demostrada [29]. El uso de la clorhidrato de
clorimipramina está descrito con detalle más adelante.
Propiedades similares se podrían esperar con otras drogas
con acción fuerte en la inhibición de la recaptura
de la serotonina.

Figura 1. Respuesta de los perros con destrucción como
una señal de ansiedad por separación que reciben
solamente terapia de conducta (placebo) o la combinación
de terapia de conducta y clorhidrato de clorimipramina (clomicalm
® en dosis de 1 - 2 mg/kg oral c/12 hrs). El valor de P ilustra
la comparación estadística entre los grupos (significancia
es P<0.05) - Para ver una magnificacion oprima la figura -
Instrucciones
de uso
Se recomienda en casos de ansiedad por separación el uso
de la clorhidrato de clorimipramina únicamente en combinación
con terapia de conducta. Una vez que los signos de ansiedad han
sido controlados y que la relación dueño-perro está
"normalizada", la clomipramina puede ser retirada. Sin
embargo, el dueño necesitará seguir trabajando en
el mantenimiento adecuado de la relación (por ejemplo,
puede ser necesario que la terapia de conducta continúe).
La dosis de clorhidrato de clorimipramina es de 1 - 2 mg/kg c/12
hrs o 2 - 4 mg/kg c/24 hrs. Aunque no está recomendado
en la etiqueta, algunos perros pueden responder con dosis más
altas (más de 3 mg/kg c/12 hrs, [3]). La clorhidrato de
clorimipramina puede ser dada con o sin alimento; en casos donde
ocurra vómito es válido tratar de dar la droga con
comida.
Los efectos benéficos de la clomipramina aparecen rápidamente
dentro de la primera semana, aunque el control máximo de
los signos de ansiedad por separación puede tomar más
tiempo [6,29]. En casos muy severos, la clorhidrato de clorimipramina
por si sola puede no ser suficiente para controlar los signos
de ansiedad por separación inmediatamente; en esos perros
la adición de benzodiazepinas (por ejemplo: alprazolam)
al inicio de la terapia puede ser considerada [4].
El tiempo óptimo en el día para administrar la clorhidrato
de clorimipramina no está determinado. Voith recomendó
administrar amitriptilina 1 hora antes del efecto máximo
deseado [11]. Una recomendación similar podría hacerse
para la clorhidrato de clorimipramina ya que las concentraciones
más altas en plasma aparecen 1 hora después de la
administración oral [14]. Sin embargo, la bradicardia producida
con dosis elevadas de clorhidrato de clorimipramina una vez al
día fue máxima aproximadamente 12 horas después
de la administración, lo que es consistente con un mecanismo
de acción central [15]. De este modo, es posible que la
clorhidrato de clorimipramina administrada una vez al día
podría ser más efectiva si se da al menos 6 horas
antes de que se de el efecto máximo, por ejemplo; cuando
el dueño debe salir o dejar al perro.
Parece ser que no hay necesidad de hacer una disminución
gradual de la dosis de clorhidrato de clorimipramina al final
de la terapia, ya que el retiro súbito de la droga después
de 2 - 3 meses de tratamiento no ha sido asociado con algún
efecto adverso. Sin embargo, el empeoramiento de las conductas
estereotipadas ha sido observado en humanos con el retiro súbito
de los TCAs, incluyendo a la clorhidrato de clorimipramina [30];
por lo tanto, la reducción gradual de la dosis después
de tratamientos prolongados permanece como una precaución
prudente.
No hay datos consistentes sobre la duración óptima
de la terapia con clorhidrato de clorimipramina, la única
recomendación que puede darse es tratar tanto tiempo como
sea necesario pero no más. En pruebas clínicas se
ha mostrado que el índice de respuesta es bueno y el índice
de recaída se presenta cuando la clorhidrato de clorimipramina
es dada por 2 - 3 meses y entonces retirada [6,7]. De este modo,
puede recomendarse un tiempo de tratamiento mínimo de dos
meses, aunque algunos perros pueden requerir tratamientos más
largos. En algunos perros que han recibido clorhidrato de clorimipramina
durante años, la droga fue bien tolerada y los signos de
ansiedad por separación controlados exitosamente. Si tratamientos
de largo plazo son necesarios, es válido tratar de reducir
la dosis gradualmente a la dosis mínima efectiva. Hasta
ahora no se sabe que tanto tiempo debe continuarse la terapia
con clorhidrato de clorimipramina una vez que los signos de ansiedad
por separación han sido controlados. En humanos, el índice
de recaída en casos de ataques de pánico y estereotipias
es más alto cuando la terapia con clorhidrato de clorimipramina
es retirada muy pronto [30]. De este modo, parecería lógico
continuar con la clomipramina por unas cuantas semanas en perros,
incluso una vez que los signos de ansiedad por separación
han sido controlados.
En términos simples, se requiere de una función
normalizada de la serotonina en el cerebro, la ausencia de ansiedad
y una relación dueño-perro normalizada para producir
los cambios en la química del cerebro de perros y de este
modo producir una solución del problema a largo plazo.
En un artículo general, Voith recomendó dividir
a la mitad la dosis de drogas ansiolíticas después
de 15 - 20 ausencias exitosas del dueño y retirar la droga
una vez que la dosis fuera tan baja que probablemente resultaba
inefectiva [11]. Simpson recomendó continuar con clorhidrato
de clorimipramina por 1 - 2 meses después de que los signos
habían sido controlados [4].
Tolerancia
y seguridad
El efecto secundario más común de la clorhidrato
de clorimipramina en perros es la sedación y el vómito,
aunque en pruebas estos signos fueron moderados y transitorios
y no fueron una razón suficiente para detener la terapia
[6,7]. La sedación ocurre típicamente al inicio
de la terapia y es usualmente autolimitante, tan pronto como los
perros llegan a ser tolerantes a esta [4]. Menos comúnes
son los cambios en el apetito y en el peso corporal. Debido a
su relativa actividad selectiva sobre la serotonina cuando se
compara con la noradrenalina o con los receptores colinérgicos,
la clorhidrato de clorimipramina parece producir menos efectos
adversos y ser más segura para usarse en perros comparado
con los humanos [6,14]. La clorhidrato de clorimipramina no tiene
efectos anticolinérgicos detectables en dosis terapeuticas
para perros, de este modo los efectos secundarios comunicados
en humanos, tales como la retención de orina o heces, boca
seca o taquicardia no deberían ser esperados. Los estudios
en perros no han mostrado efectos significativos sobre la presión
intraocular, niveles de prolactina en plasma y ritmo cardiaco
en perros sanos. Sin embargo, la etiqueta del Clomicalm ®
lleva precauciones acerca del uso de la droga en perros con enfermedad
cardiaca preexistente, epilepsia o glaucoma, debido a que el efecto
de la clorhidrato de clorimipramina no ha sido probado adecuadamente
en presencia de estas condiciones [28]. Aunque textos previos
han recomendado monitorear el ECG en todos los perros que reciben
TCAs, recientes trabajos han sugerido que esto no es necesario
en perros sanos, aunque podría ser prudente en caso de
perros que se sospecha de ritmo cardiaco anormal [15,17]. Estudios
en perros han mostrado que la clorhidrato de clorimipramina no
incrementa la frecuencia ni el ritmo cardiaco a dosis terapéuticas,
y en cambio, produce efectos benignos (reducción en la
frecuencia cardiaca) en dosis superiores a las terapéuticas
[15-17].
La etiqueta de clomicalm ® en los Estados Unidos lleva una
precaución para no ser usada en perros con agresión
[28]. Esto no deja de ser sólo una precaución, ya
que no se han comunicado casos en los que la clorhidrato de clorimipramina
haya empeorado casos de agresión. Sin embargo, es prudente
manejar a cualquier perro agresivo con precaución, incluyendo
cuando está bajo el tratamiento con clomipramina. Una pequeña
prueba llevada a cabo no reportó efectos negativos (ni
positivos) de la clorhidrato de clorimipramina en casos de agresión
por dominancia en perros [31].
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