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Leptospirosis
en caninos - estado actual (Last Updated: 19-Jul-2001 )
P. L. McDonough
Department
of Population Medicine and Diagnostic Science, Diagnostic Laboratory,
College of Veterinary Medicine, Cornell University, Ithaca, New
York, USA.
Traducido
por: J. N. Borman Maiztegui, Córdoba, Argentina. (25-Sep-2003).
Introducción
La leptospirosis es una enfermedad bacteriana causada por especies
patógenas del Género Leptospira. La enfermedad ocurre
mundialmente en numerosos huéspedes animales, incluyendo
al perro. La enfermedad en el canino se presenta como una infección
aguda de riñón e hígado y, a veces, como
una septicemia. La enfermedad crónica renal es una secuela
común de infección y los abortos pueden ocurrir
en hembras preñadas. Debido a que varios aspectos de la
infección no se entienden bien, existe la posibilidad que
le enfermedad en perros no sea diagnosticada. Eventos recientes
en el Noreste de USA han colocado a la leptospirosis a la cabeza
de la lista de diagnósticos diferenciales para perros que
se presentan con signos de enfermedad aguda de hígado y/o
riñón. Mientras que los métodos diagnósticos
se han perfeccionado a lo largo de los años, la mayoría
son relativamente insensibles. La información acerca de
la leptospirosis es aun más complicada debido a grandes
cambios en la clasificación taxonómica del Género
Leptospira. Para poder comprender patrones cambiantes de la enfermedad
en los perros, es necesario reconocer que esta infección
re-emergente está influenciada por los ciclos de infección
en animales salvajes, desde donde la infección podría
diseminarse hacia poblaciones de animales domésticos. Otros
factores que afectan el patrón de enfermedad en perros
son la historia de vacunación y el uso de antibióticos.
Esta monografía sobre la leptospirosis en caninos da importancia
a los hallazgos recientes de la enfermedad en perros, y desafía
a los veterinarios a que aprendan más sobre esta seria
enfermedad la cual afecta a ambos, animales y hombres.
Leptospira
- Supervivencia medioambiental, microbiología, y taxonomía
La Leptospira no se multiplica fuera del huésped y su supervivencia
depende de las condiciones medioambientales en las cuales las
leptospiras se encuentren, por ejemplo, condiciones del suelo
y agua. La Leptospira es altamente susceptible a la desecación
y a los cambios de pH - pH<6 y pH>8 son inhibidores; temperaturas
< 7 - 10ºC (44.6 - 50ºF) y temperaturas > 34 -
36ºC (93 - 96ºF) son nocivas. Los organismos de Leptospira
sobreviven hasta 180 días en suelos húmedos, por
varios meses en superficies acuosas y sobreviven aun mejor en
agua estancada que en movimiento. La fuente de infección
para animales es ya sea por contacto directo con orina infectada,
material ó fluidos fetales y placentarios, descargas uterinas,
ó por contacto indirecto con el ambiente contaminado. Una
mayor incidencia de la enfermedad ocurre en suelos con pH alcalino,
durante las estaciones húmedas (áreas de alta precipitación),
en áreas bajas donde es susceptible que la lluvia corra,
climas cálidos y húmedos, áreas con abundante
superficie de agua generando campos pantanosos y áreas
barrosas. Además, perros en patios cercados pueden exponerse
a orina de animales salvajes, incluyendo roedores; perros que
son ejercitados mediante caminatas en parques y aquellos que vagan
en el campo ó nadan en estanques ó lagunas y en
arroyos con poco y lento caudal están en un mayor riesgo
a la exposición de la leptospirosis. Los perros como razas
de caza, animales de exhibición, y todo perro con acceso
a estanques ó lagunas ó arroyos con poco y lento
caudal se encuentran en mayor riesgo que mascotas caseras.
Etiología
Las Leptospiras son bacterias aeróbicas ó microaerofílicas
Gram negativas y miembros del Orden Spirochaetales. La Leptospira
no se tiñe bien con la tinción convencional de Gram,
pero son fácilmente visibles con tinciones de anticuerpos
fluorescentes (FA) de preparados tisulares ó sedimento
urinario, la tinción de plata de Warthin-Starry ó
tinción de tejidos fijados por inmunohistoquímica.
Su morfología microscópica es un espiral a menudo
con ganchos visibles en cada extremo de la célula bacteriana
(Fig. 1).

Figura
1. Morfología típica de leptospiras. Microfotografía
electrónica. L. pomona x20,000.
La
temperatura óptima de crecimiento es 30ºC y el tiempo
para obtener una nueva generación es de 7 a 10 días
para nuevas colonias aisladas. Pero, son difíciles de recuperar
mediante cultivos in vitro.
Clasificación - El método tradicional de clasificación
dividió a las leptospiras en aproximadamente 200 serovares
basados en las diferencias antigénicas (serológicas)
y todas las Leptospira patógenas fueron clasificadas como
una especie, L. Interrogans; los serovares de vida libre no patógenos
fueron incluidas en la especie L Biflexa. Sin embargo, la nueva
clasificación del Género Leptospira se inclina sobre
las relaciones genéticas del organismo por ejemplo, análisis
de endonucleasa de restricción de ADN cromosomal. Hay actualmente
7 genoespecies, 28 serogrupos y numerosos serovares y genotipos.
Tres especies de Leptospira saprófitas han sido descritas.
Epizootiología
La Leptospirosis ocurre mundialmente; sin embargo, no es poco
común encontrarla de forma endémica en una región
geográfica particular causada por infección con
sólo uno, ó varios, serovares. La Leptospira se
adapto a "huéspedes reservorios primarios", los
cuales comúnmente son animales salvajes. Estas mismas especies
de Leptospira también ocurren en casi cualquier otro huésped
mamífero como "huéspedes incidentales ó
accidentales". El perro es el "huésped reservorio
primario" para la L. canicola (L. canicola se encuentra en
los huéspedes accidentales como ratas, mapaches, erizos,
ratones de campo y zorrillos) y la L. bataviae (L. bataviae ocurre
en los huéspedes accidentales como son los erizos y campañoles
ó ratón de campo). Los perros además pueden
infectarse con varios serovares más y servir como "huéspedes
accidentales ó incidentales". Históricamente,
los serovares asociados con la enfermedad clínica en el
perro incluían a L. canicola y L. Icterohaemorrhagiae (el
huésped reservorio primario es la rata; los huéspedes
incidentales son ratones, mapaches, zarigüeyas, puercoespines,
zorros, marmotas, zorrillos, y ratón almizclero). Sin embargo,
la idea que se teníia de la enfermedad en el Noreste de
USA cambió cuando cientos de casos de leptospirosis fueron
reportados en Long Island, Nueva York (USA) en 1996. Desde entonces,
ambos L. Grippotyphosa (el huésped reservorio primario
es el ratón de campo; huéspedes incidentales son
ratones, ratas, mapaches, zarigüeyas, zorros, ardillas, zorrillos,
puercoespines, rata almizclera, topo) y L. pomona (los huéspedes
reservorios primarios son bovinos y porcinos; los huéspedes
incidentales son ciervo, ratón, mapache, zarigüeya,
puercoespín, zorro, marmota, ratón de campo) se
han convertido en más prevalente en esa región.
La L. Bratislava (reservorio primario en cerdos y caballos) emergió
en el 2000 como un problema adicional. La prevalencia/incidencia
reportada de leptospirosis en perros podría estar subestimada,
porque aparentemente la enfermedad canina es subdiagnosticada
ya que muchas infecciones son asintomáticas. Además,
muchos veterinarios no han incluido leptospirosis en el diagnóstico
diferencial de enfermedad renal aguda, ó los dueños
no han buscado ayuda veterinaria. Debería reconocerse que
la seroconversión no siempre se correlaciona con la enfermedad
clínica declarada en el perro. Las leptospiras no se multiplican
fuera de la especie animal huésped, pero sobreviven bien
en un ambiente con óptimas condiciones, como se dijo anteriormente.
Con respecto a la ocurrencia de infección directa, los
perros deben estar expuestos a leptospiras por orinas infectadas,
vía transplacentaria y ruta venérea, heridas por
mordedura, ó ingesta de carne contaminada. La fuente más
común de leptospirosis en perros es el agua contaminada.
La transmisión indirecta además ocurre desde vegetación,
suelo, ó comida contaminada por orina infectada.
Patogénesis
El entendimiento de la patogénesis de la leptospirosis
es incompleto. Las formas clínicas de la enfermedad se
ven influenciadas por diversos factores, incluyendo el huésped,
el cual puede ser el huésped reservorio primario ó
un huésped incidental. La enfermedad en huéspedes
reservorios primarios tiende a ser más crónica,
ó asintomática con una débil respuesta de
anticuerpos. En contraste, la enfermedad en un huésped
incidental tiende a ser aguda y severa con marcada respuesta de
anticuerpos. El espectro de enfermedad en el perro va desde subclínico,
a subagudo, agudo (severo), ó crónico; puede además
haber aborto con ó sin placentitis.
Inicialmente, las leptospiras penetran las membranas mucosas ó
piel intacta ó raspada. Luego, durante los 4 a 11 días
próximos, los organismos rápidamente invaden el
torrente sanguíneo, creando una leptospiremia. La leptospiremia
temprana se asocia con los signos clínicos de fiebre, anemia
transitoria debida a la hemólisis, leucocitosis, hemoglobinuria
y albuminuria. En perros susceptibles, las leptospiras usualmente
establecen una septicemia y se esparcen sistemáticamente
a los órganos internos, incluyendo el hígado y riñones,
ó a la placenta y feto. El desarrollo extensivo de lesiones
especificas depende del serovar particular y su virulencia, así
como también del estado inmune del perro. Si un perro ha
sido vacunado, probablemente aun tenga anticuerpos en su suero,
ó puede montar una respuesta anamnésica ante la
ausencia de anticuerpos.
Los factores de virulencia de Leptospira descritos incluyen factores
de adherencia asociados con proteínas de superficie (OSP)
que le permiten adjuntarse a la fibronectina y colágeno
del huésped, así como también factores desconocidos
que le permiten la invasión a través de las membranas
mucosas ó piel húmeda y ablandada. Los factores
adicionales incluyen la actividad endotóxica del lipooligosacarido
(LOS) de Leptospira y su acción sobre monocitos; liberación
de linfocinas, desencadenando la reacción de coagulación
intravascular diseminada (CID), incluyendo hemorragia y sangrados
anormales; trombocitopenia y agregación plaquetaria; el
acumulo de LOS presente; la actividad del lípido A de LOS
y sus efectos tóxicos; LOS y sus efectos protectores contra
los efectos bactericidas del suero normal; varias hemolisinas
y su acción causando hemoglobinuria, anemia hemolítica,
y otros daños tisulares; esfingomielinasa C; fosfolipasa
A y otras citotoxinas. La L. icterohemorrhagiae usualmente causa
fiebre, hemorragia, anemia, e ictericia; mientras que una severa
insuficiencia renal aguda y/o hepatitis crónica activa
es común por L. grippotyphosa, resultando en una enfermedad
mucho más severa que aquella causada por L. pomona. Las
infecciones por L. pomona son a menudo subclínicas, pero
es común un estado portador crónico. La infección
del perro con el huésped adaptado L. canicola comúnmente
resulta en una nefritis intersticial crónica (Fig. 2a y
Fig. 2b).

Figura
2a. Nefritis intersticial y fibrosis como resultado de una infección
crónica con L. canicola. A la izquierda: superficie renal;
áreas más claras representan fibrosis; sobre la
derecha: corte de superficie del mismo riñón.

Figura
2b. Nefritis intersticial y fibrosis como resultado de una infección
crónica con L. canicola. Riñón normal (izquierda),
riñón enfermo (derecha).
Los perros jóvenes no vacunados, ó cuyas madres
no fueron vacunadas, se encuentran en un mayor riesgo de enfermedad
severa y muerte que podría ocurrir debido a una septicemia
aguda ó anemia hemolítica. Los perros de mayor edad,
previamente vacunados, que luego se infectan naturalmente con
una cepa homóloga al serovar de la vacuna generalmente
tienen signos clínicos mínimos.
Durante el período de invasión tisular podría
ocurrir necrosis hepática como así también
capilar y daño de células endoteliales. Como consecuencia,
hemorragias petequiales podrían ocurrir en el parénquima
renal junto con daño vascular, nefritis intersticial focal
(Fig. 3), anoxia anémica, y nefrosis hemoglobinúrica.
A esta altura puede ocurrir la muerte debido a la falla renal
causada por una nefritis intersticial.

Figura
3. Nefritis intersticial aguda-subaguda; apariencia microscópica.
Infección por L. canicola (Tinción H&E, x25).
Hacia el final del estadio de bacteremia, 7 - 10 días pos-infección,
la fiebre normalmente baja y las leptospiras desaparecen del torrente
sanguíneo a medida que emergen los anticuerpos. La recuperación
ocurre a medida que se incrementan los anticuerpos en sangre y
la bacteremia finaliza; la velocidad de recuperación depende
del grado de daño visceral. Las leptospiras que se han
localizado en los túbulos renales (Fig. 4), ojo, ó
tracto reproductivo están protegidas de los efectos bactericidas
de los anticuerpos; por lo tanto una leptospiuria persistente
puede desarrollarse, con episodios periódicos de fiebre.

Figura
4. Leptospiras (oscuro, organismo espiral alargado) localizado
en túbulos renales. Caso agudo. L. canicola. Tinción
de plata. X40.
La emisión de orina infectada puede durar por períodos
prolongados, pero los niveles de anticuerpos eventualmente declinan
ya que las leptospiras, protegidas en los túbulos renales,
no estimulan la producción de anticuerpos. Eventualmente,
los perros recuperados pero excretando, pueden ser seronegativos
al analizarse, sin embargo, los organismos continúan multiplicándose
y persisten.
Signos
clínicos
La severidad de los signos clínicos se ve influenciada
por la edad del perro, estado de vacunación, la virulencia
inherente de un serovar de leptospira en particular, como así
también la ruta y el grado de exposición. En la
enfermedad peraguda a subaguda, los perros pueden morir sin la
presencia de signos clínicos. Estos perros comúnmente
se presentan con pérdida de apetito, fiebre 103 - 104ºF
(38.5 - 40ºC), severa mialgia y rehusan moverse, rigidez,
temblores, debilidad progresiva y depresión. Los perros
probablemente vomiten (Fig. 5) y/ó tengan diarrea lo cual
resulta en una rápida deshidratación y sed excesiva.
La inyección de membranas mucosas es típica, a menudo
con petequias y hemorragias equimóticas extensas; la ictericia
(Fig. 6) no es común, y ocurre con mayor frecuencia en
perros infectados con L. icterohemorrhagiae.

Figura
5. El vómito es común en casos agudos de leptospirosis.

Figura
6. Los perros con leptospirosis pueden presentar ictericia, especialmente
en casos agudos e infectados con L. icterohemorrhagiae.
Los perros normalmente tienen conjuntivitis y la membrana mucosa
oral congestionada. Además puede haber una tos seca y espontánea
acompañada con dificultad respiratoria. Incluso, pueden
orinar con frecuencia, a menudo con hematuria y, luego, puede
ocurrir anuria. Además puede presentarse hematemesis, hematoquezia,
melena y epistaxis; eventualmente los perros infectados pueden
tener las extremidades frías y, finalmente, la muerte en
casos no tratados. Los perros con enfermedad aguda además
pueden presentar una deposición grisácea, piel y
ojos amarillentos, y desarrollar pérdida de peso crónica.
En casos crónicos, puede ocurrir que no exista enfermedad
aparente, ó sólo se presenta fiebre de origen desconocido
y leve a severa conjuntivitis ("ojos rojo").
Inmunidad
hacia la infección
Los perros en diferentes partes del mundo posiblemente se ven
infectados por muchos serovares diferentes, pero la prevalencia
local varía. Las vacunas actualmente utilizadas en perros
en la mayoría de los países contienen los serovares
L.canicola y L. icterohaemorrhagiae. En vacunas más recientes
L. grippotyphosa y L. pomona han sido agregadas. El desarrollo
de la inmunidad protectora hacia leptospirosis se cree que está
asociada con la opsonización y anticuerpos bactericidas
dirigidos hacia LOS y antígenos protéicos asociados.
Vacunas más viejas pueden producir inmunidad la cual es
adecuada para suprimir la invasión sistémica por
serovares homólogos, pero no para prevenir la colonización
renal de un perro, resultando en un estado portador renal. La
localización de leptospiras en los túbulos proximales
renales, y su supervivencia en el fluido cerebroespinal (CSF)
y humor vítreo del ojo en algunos animales infectados,
refleja la inhabilidad de los anticuerpos para penetrar en aquellos
sitios sin causar inflamación. Debería reconocerse
que la protección por vacunas es serovar especifica y,
en menor extensión, a un serogrupo específico. La
protección contra leptospirosis esta relacionada al nivel
de anticuerpos aglutinantes y/u opsonizantes de anticuerpos. A
pesar de la disponibilidad de las vacunas por varias décadas,
la duración de la inmunidad inducida por la vacuna no se
conoce puesto que no existen los estudios de largo plazo. La prueba
serológica para la leptospirosis más utilizada es
la aglutinación microscópica de Leptospira (L-MAT).
Detecta bien la respuesta de IgM, pero no es tan eficiente para
detectar respuestas de IgG. La declinación de títulos
L-MAT a menudo comienza aproximadamente 16 semanas pos-vacunación,
pero títulos más bajos probablemente no indiquen
falta de inmunidad, ya que una respuesta anamnésica puede
ser suficiente para engendrar protección contra la enfermedad
clínica. La protección aportada por bacterinas de
célula completa es corta (anecdóticamente, alrededor
de 9 meses) sugiriendo que perros con alto riesgo de infección
requieran refuerzos al menos dos veces al año. Como se
indicó anteriormente, la pregunta si vacunar ó no
a un animal debe considerar los serovares de leptospira en una
región en particular y determinar que en la vacuna se encuentran
los serovares apropiados. Como con otras bacterinas, las reacciones
adversas a la vacuna pueden ocurrir probablemente debido a los
efectos de LOS de leptospira el cual es diferente en estructura
de otros LPS bacterianos Gram negativos.
La investigación actual sobre vacunas está enfocada
hacia los productos de la subunidad y su objetivo es determinar
que fracción ó fracciones de la pared celular de
la leptospira son inmunogénicas y protectoras sin ser tóxicas
al animal. Una vacuna ideal reduciría el índice
de reacciones adversas, y así mismo produciría protección
contra ambos serovares homólogos y heterólogos.
Diagnóstico
El diagnóstico de leptospirosis en perros depende de la
detección de leptospiras en especímenes clínicos
y/o demostrando un aumento del título de anticuerpos hacia
uno ó más serovares de leptospira. Es poco probable
que las infecciones subclínicas sean diagnosticadas. Los
diagnósticos diferenciales de enfermedad peraguda ó
aguda en el perro incluyen enfermedad por gusanos cardiacos (dirofilariosis),
anemia autoinmune hemolítica, bacteremia (debido a heridas
por mordedura, prostatitis, enfermedad dental), hepatitis infecciosa
viral canina, neoplasia hepática, trauma, Lupus, fiebre
maculosa de las Montañas Rocosas, Ehrlichiosis, toxoplasmosis,
neoplasia renal, y cálculos renales. Los diagnósticos
diferenciales de enfermedad crónica, por ejemplo, aborto,
síndrome del cachorro débil, incluyen brucelosis
canina, infección canina por herpesvirus y distemper. Los
análisis de laboratorio incluyen perfiles químicos
hematológicos y del suero, urianálisis, serología
y estudios bacteriológicos y virales de especímenes
apropiados.
Serología - La actual prueba de diagnóstico "óptimo
estándar" para leptospirosis es la prueba microscópica
de aglutinación para Leptospira (L-MAT) realizado durante
el estadio agudo de la enfermedad; un segundo suero (convaleciente)
debería obtenerse dentro de las 3 ó 4 semanas. La
serología para Leptospira es imprecisa, pero se pueden
hacer generalizaciones con respecto a la interpretación
del resultado de L-MAT. Los anticuerpos son detectados por primera
vez entre el día 7 - 10 pos-infección en el perro.
En perros no vacunados los títulos inicialmente pueden
ser bajos, 1:100 a 1:200, pero pueden incrementarse en la muestra
convaleciente a 1:800 a 1:1600 ó estar más elevados
si se utiliza como antígeno un serovar homólogo
de Leptospira. En animales vacunados, títulos agudos de
niveles menores (>1:400) son encontrados a menudo, pero dependen
de cuando el perro fue vacunado por última vez. La respuesta
a la infección en animales previamente vacunados generalmente
resulta en respuestas anamnésicas sólo para el serovar
homólogo. En general, un aumento cuádruple en el
título de anticuerpos a un serovar de Leptospira es considerado
significativo. Cuando los títulos a un serovar específico
alcanzan niveles mayores, por ejemplo, 1:3200 a 1:6400, no es
raro ver títulos elevados contra otros serovares, lo cual
es probablemente sea debido a reacciones cruzadas. Para comparaciones
exactas, todas las muestras de suero deben analizarse al mismo
tiempo. El tratamiento antimicrobiano afecta adversamente el desarrollo
de los títulos de anticuerpos. Debido a esto, las primeras
muestras de suero deben obtenerse antes de iniciar el tratamiento
con antibiótico.
Análisis de orina por microscopio de campo oscuro versus
anticuerpos fluorescentes (FA) - A menudo el examen de orina con
microscopio de campo oscuro es inconcluso. Es difícil de
leer, y requiere orina fresca a fin de poder observar células
de leptospira intactas. En contraste, el examen del sedimento
de orina centrifugada mediante FA es una prueba más definitiva
y las leptospiras no necesariamente deben estar viables. La orina
debe ser entregada al laboratorio refrigerada adecuadamente de
un día para otro para asegurar que la muestra es de buena
calidad. Es esencial correlacionar los resultados de FA con la
historia clínica y de vacunación ya que las leptospiras
son comúnmente vistas en la orina de perros portadores
seronegativos y en perros con enfermedad clínica tan temprano
como 1 semana pos-infección.
Cultivo - El cultivo antemortem de fluidos corporales (orina,
sangre, humor acuoso) y el cultivo de tejidos posmortem (riñón,
hígado, feto, placenta) no es práctico debido a
lo engorroso de la enfermedad. Si el cultivo se va a intentar,
los veterinarios deberían contactar su laboratorio diagnóstico
para utilizar el medio de transporte correcto para Leptospira.
Prueba de FA - FA debería realizarse en todos los tejidos
entregados para estudios posmortem, especialmente importantes
son las muestras de riñón e hígado.
Reacción en cadena de polimerasa (PCR) - Con la aparición
de la prueba de PCR, la detección rápida de género
y serovar específico de leptospiras a paratir de especimenes
clínicos debería ser posible. Este método
está siendo más utilizado en laboratorios de diagnóstico
y permite una identificación precisa y rápida.
Histopatología - Tinciones especiales, por ejemplo, tinción
de plata de Warthin-Starry ó por inmunohistoquímica,
utilizando anticuerpos monoclonales, deben ser realizados en secciones
fijadas en formalina de tejido renal, hepático, y feto/placentario.
Tratamiento
y control
El propósito ó fin del tratamiento de casos agudos
de leptospirosis canina es el control de la infección antes
de que se produzcan los daños irreparables al hígado
y riñones, y suprimir la leptospiuria. Casos severos y
agudos requieren un alto grado de cuidados de soporte para la
supervivencia; la pronta administración de fluidos es esencial.
El pronóstico es reservado para pacientes con falla renal
aguda y/o enfermedad hepática. Los dueños deben
ser advertidos de que la leptospirosis es una enfermedad zoonótica
que se disemina principalmente por orina de perros infectados.
La zona de habitación y áreas externas de un perro
infectado necesitan ser tratadas con desinfectantes apropiados.
Además, los perros deben evitar, aguas estancadas lodosas
y roedores. El control de roedores debe instituirse. La vacunación
(ver arriba) se recomienda en áreas endémicas.
Los perros usualmente se recuperan después de 2 semanas,
si son tratados prontamente con antibióticos y fluidos
endovenosos. Sin embargo, si el daño renal ó hepático
es severo la infección puede ser fatal.
Un tratamiento exitoso depende de una evaluación de la
severidad de la enfermedad del perro. La terapia antimicrobiana
inicial, donde hay evidencia de disfunción renal y/o leptospiremia,
debería incluir el uso de penicilina G procaina (40,000
a 80,000 unidades por kg, IM, una vez al día, ó
en dosis divididas, dos veces al día) hasta el retorno
de la función renal. También pueden utilizarse fáarmacos
alternativos en lugar de penicilina, como ampicilina ó
amoxicilina. La eliminación de leptospiras del tejido intersticial
renal a fin de controlar el estado portador se logra mejor utilizando
dihidroestreptomicina (10 a15 mg per kg, IM, dos veces al día
por 2 semanas) ó estreptomicina; sin embargo estos fármacos
no están disponibles en los Estados Unidos para una terapia
de rutina. La doxiciclina no está formalmente aprobada,
pero una administración oral de 5.0 mg por kg una vez al
día ha sido propuesta. Los aminoglicósidos no pueden
utilizarse en pacientes hasta que se restablezca la función
renal.
Por lo tanto los métodos de control deberían incluir
vacunación, especial atención a sanidad de perreras
para eliminar el contacto con fuentes potenciales de orina infectada;
conocimiento de que los perros en mayor riesgo son las razas de
caza, perros de exhibición, y otros perros con acceso a
aguas como lagunas; instituir un control sobre roedores en toda
la vivienda y en las perreras.
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