Parvovirus canino

Institüt für Med Mikrobiologie, Infektions-und Seuchenmedizin, Ludwig-Maximillians Universität, Tierärztliche Fakultät, Veterinärstrasse 13, D-80539 München, Deutschland.

Traducido por: M. E. Etcheverrigaray, Cátedra de Virología, Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de La Plata, La Plata, Argentina (25-Sep-2002).

Clasificación y epidemiología
Dos parvovirus distintos (CPV) se conocen actualmente como agentes infecciosos de los perros: el patógeno CPV-2 que fue identificado como la causa de una enfermedad nueva de los perros y de los caninos salvajes en 1978 y el "virus diminuto de los caninos", (MVC, CPV-1) que fue reportado por Binn en 1970. El MVC es un parvovirus completamente diferente que no había sido asociado con enfermedad natural hasta 1992. El MVC puede causar neumonía, miocarditis y enteritis en los cachorros ó infección transplacentaria en las hembras preñadas, con reabsorción de los embriones y muerte fetal. Infecciones con éste virus han sido confirmadas en USA, Suecia, Alemania y más recientemente en Italia, habiéndose informado 30 casos solamente.
El parvovirus canino (CPV, CPV-2) y el virus de la Panleucopenia felina (FPV) están estrechamente relacionados y son patógenos importantes de sus huéspedes respectivos: los perros y los gatos.
El CPV-2 infecta a los perros y a otros miembros de la Familia Canidae tales como lobos, coyotes, perros Sud- Americanos y perros mapacheros asiáticos, pero no a los gatos. El FPV y un virus semejante al FPV infectan tanto a grandes como a pequeños felinos, así como a visones, mapaches, y posiblemente zorros pero no a los perros. Sin embargo no se puede asegurar que el virus felino (FPV) afecta unicamente a los gatos, ni que el virus del perro (CPV-2) afecta unicamente a esta especie; ya que el virus original del perro CPV-2 fue transitorio en la naturaleza y entonces fue remplazado por los llamados "nuevos tipos antigénicos", (CPV-2a y CPV-2b), los cuales infectan y se replican en las dos especies y se transmiten entre ellas.
El FPV es conocido desde hace tiempo como causante de enfermedad en los gatos, los mapaches y en algunos carnívoros relacionados, pero el CPV es genuinamente un nuevo virus emergente el cual probablemente se derivó de un FPV estrechamente relacionado durante los años 1970 y desde 1978 se estableció en las poblaciones caninas a través del mundo. Las secuencias de los aminoácidos que corresponden a las proteínas de la superficie de la cápside viral son las determinantes principales del rango de huéspedes del parvovirus y solamente unos pocos aminoácidos diferentes entre el CPV y el FPV, determinan la habilidad de cada virus para replicarse en los perros, en los gatos ó en sus respectivas células en cultivo. Aunque los aislamientos del CPV y del FPV presentan una homología en sus secuencias de DNA superior al 98%, estos virus pueden diferenciarse facilmente mediante tipificación antigénica con anticuerpos monoclonales.
Los determinantes de las diferencias en el rango de hospederos entre los diferentes parvovirus son complejas. Todos los mienbros del grupo comprendido como CPV/FPV se replican en células felinas en cultivos tisulares, pero solamente los aislamientos obtenidos a partir de perros se replican en células caninas cultivadas. Su rango de huéspedes en vivo también es diferente, ya que los aislamientos del FPV se replican eficientemente solo en gatos, mientras que los aislamientos del CPV exhiben una replicación variable en cultivos celulares de gatos ó de felinos, dependiendo del tipo de cepa del CPV.
El aislamiento original del CPV-2 no se replica en gatos, pero las variantes del CPV-2 designadas CPV-2a y CPV-2b, se replican eficientemente en los gatos. Adicionalmente, el CPV-2a y el CPV-2b se han aislado de gatos en Japón, Alemania y USA, que presentan una parvovirosis natural indistinguible de la panleucopenia.
El CPV probablemente se presentó inicialmente en Europa y luego se diseminó a través del mundo entre los años 1978 y 1979, durante un periodo aproximado de 6 meses. Como se anota, el origen del virus original es desconocido, aunque lo más probable es que este se derivó de un virus intimamente relacionado de otras especies de carnivoros como el gato, el visón, el perro mapachero asiático ó el zorro. Este virus fue entonces reemplazado entre 1979 y 1984 por dos variantes antigénicas diferentes. Su derivación a partir de una cepa vacunal del FPV en cultivo fue sugerida como una posibilidad, pero los estudios subsecuenrtes no revelaron ningún soporte para esa hipótesis y la derivación de un virus en la naturaleza , por ejemplo, de un carnivoro salvaje como el zorro rojo europeo (vulpes vulpes) parece más probable.
La extensión del rango de hospederos en vivo a los perros y a los gatos tiene consecuencias epidemiológicas importantes. Cualquier perro con la infección por parvovirus es también un portador potencial del virus para los gatos suceptibles (sin vacunar). La parvovirosis en los gatos es causada principalmente por el FPV, sin embargo los virus CPV-2a ó 2b han sido aislados de aproximadamente el 5% de las muestras sometidas a diagnóstico de panleucopenia, indicando que algunos gatos infectados de por parvirus pueden también transmitir el CPV a los perros suceptibles. Estos hallazgos deben ser tenidos en cuenta por veterinarios que tratan a perros y a gatos. Otro hallazgo inesperado a partir de estudios retrospectivos realizados en tejidos de grandes felinos, por ejemplo, chitas y tigres, fue la presencia de enfermedad por parvovirus en zoológicos de USA. Sud-Africa y Alemania, donde se encontró que en los gatos diagnosticados como infectados con los virus CPV-2a ó 2b solamente el 30% habían sido infectados con el FPV. Este dato puede indicar la alta susceptibilidad de los grandes felinos al CPV, una situación similar a la que ocurre con el virus del distemper canino, el cual también ha mostrado ser la causa de infecciones graves fatales en grandes felinos.

Patogénesis
El virus CPV se replica en varios tejidos linfoides y en el epitelio intestinal de los perros mientras que el FPV se replica en los tejidos correspondientes en los gatos; sin embargo hay diferencias en la extensión del desarrollo viral en los tejidos de las dos especies. La patogénesis de las infecciones por el CPV y por el FPV en perros y en gatos es muy similar. La vía de entrada y el sitio de la primera replicación se ubica en las células de la nasofaringe y de la orofaringe, así como en las amígdalas y otros tejidos linfoides. Los animales pueden ser experimentalmente infectados por la mayoría de las rutas parenterales, sin embargo la vía oral es la ruta natural más frecuente de infección. El virus se disemina sistémicamente por viremia y después de 1 a 3 días se encuentra en las amígdalas, los nódulos linfáticos retrofaríngeos, el timo y en los nódulos linfáticos mesentéricos. A los 3 días pos-infección el virus se puede recuperar del tejido linfático asociado al intestino (las Placas de Peyer). Es importante señalar que la infección de las células de las criptas del intestino se produce después de la fase de viremia y que no es consecuencia directa de la presencia de virus ingerido en la luz intestinal. Los anticuerpos neutralizantes circulantes; por lo tanto, son capaces de minimizar la extensión de la infección en el epitelio intestinal, pero ellos no previenen la infección, a menos que se presenten en niveles altos. Este fenómeno tiene importancia durante la vacunación dado que las vacunas inactivadas pueden prevenir la enfermedad por varios meses pero ellas no previenen una infección en curso, excepto ó salvo por unas pocas semanas pos vacunación. Las citoquinas pueden jugar un papel importante en la patogénesis de las infecciones con CPV / FPV, pero aún no hay informes sobre estudios en ésta área.

Signos clínicos y patología
Los signos clínicos de CPV son bien conocidos y aquí solamente se hará una breve revisión de ellos dado que varias publicaciones ya lo han realizado. La enfermedad es frecuentemente asintomática en perros viejos ó en cachorros que reciben bajas dosis del virus dado que la severidad de la infección está altamente relacionada con la dosis. Por ejemplo, un cachorro puede adquirir la infección por CPV en un criadero infectado, en una exposición canina ó en una clínica veterinaria, lo que le produce una reacción leve ó ningún síntoma de enfermedad. Sin embargo, el virus se replica en el intestino de ese animal y después puede ser esparcido en grandes cantidades hacia otras crías ó perros susceptibles que estén en contacto. En contraste a la marcada panleucopenia observada en los gatos infectados con FPV, en los perros infectados con CPV frecuentemente se detecta una linfopenia relativa, no una panleucopenia. El número de linfocitos disminuye pero hay un leve efecto sobre el número de eosinófilos, basófilos, monocitos y glóbulos rojos. Es interesante notar que en los estudios experimentales en gatos de los cuales se aisló CPV-2b, el virus causó solamente una leve leucopenia, pero hubo una marcada linfopenia, cuadro similar al visto en la infección por CPV en perros. La infección del tejido linfoide con CPV produce linfocitólisis, depleción celular y la posterior regeneración de los tejidos en los animales que sobreviven.
La replicación viral y la destrucción de las células del tejido linfoide se producen principalmente en áreas de células en división, incluyendo los centros germinales de los nódulos linfáticos (Fig. 1) y la corteza del timo. En perros clínicamente enfermos la deshidratación es severa y el tratamiento temprano con soluciones electrolíticas es esencial. Una marcada pérdida de peso también es una característica de la infección con el CPV y la restauración de la arquitectura normal del intestino delgado toma 2 - 3 semanas después de la infección, momento en que las perdidas de peso retornan a lo normal. Se ha informado que ciertas razas por ejemplo, Doberman Pinschers, Rottweilers y Spaniels Springer Inglés, presentan alto riesgo de padecer una enfermedad severa. Los cuadros de parvovirosis pueden ser exacerbados por infecciones concurrentes con Giardias, Ancilostomas, con otros organismos entéricos ó con el Coronavirus canino.

Figura 1. CPV Antígeno viral en el ganglio linfático mesentérico después de 4 días de infección oro-nasal (Inmunofluorescencia).


La forma en que se produce la infección intestinal parece ser similar tanto en la parvovirosis felina como en la canina. Tanto el FPV como el CPV infectan a las células epiteliales de las criptas de las vellosidades intestinales del íleon y del yeyuno que se encuentran en división rápida, entre los dias 3 a 5 pos-infección

(Fig. 2). El grado y la severidad de la infección están en parte determinados por el ritmo de recuperación de las células epiteliales del intestino. La severidad del cuadro clínico refleja probablemente la extensión del daño producido en las células epiteliales del intestino delgado. Durante la fase intestinal de la infección, el virus es excretado en grandes cantidades por las heces (Fig. 3). El virus se elimina comúnmente desde los 3 a los 9 días pos-infección, y los picos más altos aparecen en ese momento ó antes de la aparición de los signos clínicos. Es importante destacar que no se ha demostrado el estado de portador. Figura 2. Antígeno viral del CPV ubicado principalmente en el epitelio de las criptas del intestino delgado (íleon) (Inmunofluorescencia).

Figura 3. Partículas de parvovirus en las heces de un perro infectado. Caso de campo. (Fotomicrografía electrónica X 30.000).


La infección de los cachorros recién nacidos a diferencia de los animales adultos, se caracteriza por la infección del corazón en desarrollo (Fig. 4). A diferencia de la infección en los cachorros, los gatitos que se infectan en el útero ó rápidamente después del nacimiento, presentan replicación viral en las células del epitelio germinal externo del cerebelo, produciendo hipoplasia cerebelosa. La infección de los cachorros recién nacidos con el CPV puede producir la muerte por miocarditis, generalmente entre las 3 y las 8 semanas de edad, pero dicha muerte puede ocurrir hasta pasadas las 16 semanas de edad ó raramente más tarde. La dependencia de la edad con respecto a la infección del miocardio ó del cerebelo en los gatos se debe a la división activa de éstos tejidos, pero esto se produce solamente en animales muy jóvenes. No se han informado cuadros de miocarditis en gatitos, ni la aprición de lesiones en el cerebelo de cachorritos durante las infecciones con parvovirus. Las infecciones neonatales también pueden producir una infección generalizada con lesiones en diversos tejidos. A diferencia de lo que ocurre en los perros con la infección por CPV, las infecciones de los gatos in utero por FPV ó de las zorras del Artico con el FPV de la zorra azúl, pueden producir muerte del feto, reabsorción, aborto y muerte neonatal.

Figura 4. Corazón de un cachorro muerto por miocarditis debida al parvovirus. Notense las áreas necróticas (claras en el miocardio).


Diagnóstico
Varias pruebas de laboratorio se han desarrollado y están disponibles para el diagnóstico viral específico. Si se cuenta con el equipo adecuado se puede realizar un diagnóstico rápido con el microscopio electrónico (ME), utilizando materia fecal de casos con signos típicos de la enfermedad. El aislamiento viral se puede realizar en varias líneas celulares de origen felino y canino tales como células de riñón, pero este método es poco utilizado dado que se requieren realizar cultivos celulares y esperar al menos 1 semana para obtener el resultado. La prueba de la hemoaglutinación fecal - inhibición de la hemoaglutinación (HA-HI), es un método simple y rápido para detectar el virus en materia fecal y en muestras de tejidos siendo una técnica empleada en varios laboratorios de diagnóstico en USA. Sin embargo, la prueba de HA es menos sensible que la ME ó la prueba de enzimo inmuno ensayo (ELISA). Se han usado eritrocitos de varias especies por ejemplo, de cerdo, de mono rhesus y de gato. Por su especificidad se utiliza una segunda prueba de HA, usando el 10% de un extracto de materia fecal del caso sospechoso, con la previa adición al extracto de suero inmune específico ó de anticuerpos monoclonales. En el comercio se encuentran disponibles algunas pruebas basadas en la la técnica de ELISA y en las reacciones de antigeno-anticuerpo con anticuerpos monoclonales específicos fijados sobre plástico, membranas de nitrocelulosa, latex ó partículas de oro. Estas pruebas son rápidas, relativamente económicas y pueden realizarse en cualquier clínica veterinaria. La especificidad de las pruebas depende de los anticuerpos usados. Un problema que se presentó en el pasado fue el alto porcentaje de resultados falsos positivos. Un aspecto crítico es el control riguroso de calidad de cada lote de antígeno. En general, alrededor de 103 partículas por gramo de heces pueden ser detectadas por medio de la microscopía electrónica ó por la prueba de ELISA. Las pruebas serológicas tienen un valor limitado para el diagnóstico, dado que generalmente los anticuerpos presentan títulos altos al inicio del cuadro clínico. Sin embargo, la prueba ELISA puede detectar anticuerpos IgM específicos, que aparecen en las etapas tempranas de la infección, desapareciendo entre las 2 y las 3 semanas pos-infección. Recientemente se ha desarrollado un "Inmunocomb Test" (Galeb. Biol. Labs. Israel) semi-cuantitativo, que se encuentra disponible comercialmente. Esta prueba se puede realizar en las clínicas ó en los laboratorios de diagnóstico; ella detecta anticuerpos contra CPV y los títulos se correlacionan bien con los obtenidos mediante la prueba de HI. Una sensibilidad aproximadamente 10 veces más alta, se puede lograr utilizando la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), pero esta técnica está disponible en pocos laboratorios y ha sido usada principalmente para investigación.

Terapia
La restauración de los electrolitos y del balance de los líquidos corporales es el principal objetivo de la terapia. Los tratamientos concomitantes con antibióticos son recomendados para reducir ó prevenir las infecciones bacterianas secundarias. Durante la primera fase de la enfermedad la aplicación del suero hiperinmune puede ayudar a reducir la carga viral y a reducir la gravedad de la infección. El uso experimental de estos tratamientos, ha mostrado una reducción de la mortalidad y el acortarmiento del ciclo de la enfermedad, sin embargo, los sueros hiperinmunes son difíciles de obtener.

Inmunización
En la actualidad se dispone de vacunas efectivas para prevenir la infección por CPV-2. Tanto las vacunas a virus atenuado modificado como las inactivadas han demostrado inmunizar a los cachorros susceptibles, (seronegativos). Las cepas atenuadas de CPV provienen de pasajes repetidos de los virus en cultivo celular. No se conoce el mecanismo que produce la mutación y la atenuación del virus, pero los virus vacunales se eliminan en títulos bajos por las heces, lo que sugiere que la ausencia de enteritis se debe a la disminución de la replicación viral en el intestino. En forma experimental, las vacunas a virus vivo han mostrado proteger por lo menos 3 años ó más. Las vacunas inactivadas,sin embargo, brindan una inmunidad a la infección de duración limitada, aunque los perros pueden quedar protegidos contra la enfermedad por varios meses.Para la profilaxis de la parvovirosis las vacunas preparadas con virus vivo modificado, (MLV) han demostrado ser más efectivas que las vacunas inactivadas. Esto ha llevado al retiro virtual de las vacunas inactivadas del mercado alemán, mientras que las vacunas MLV han mostrado ser seguras, no inducir enfermedad, ni reversión de la virulencia, así como tampoco generación confirmada de "nuevos virus" a partir de los virus vacunales.
Existe una fuerte correlación entre los títulos de los anticuerpos HI, de los seroneutralizantes (SN) y de la resistencia a la infección con CPV. La prueba HI es útil para la determinación de los anticuerpos que se correlacionan con inmunidad. Los títulos > 1:40 ó 1:80 como los detectados con HI, son considerados protectores. Los valores máximos de infección se encuentran en cachorros de más de 6 semanas de edad. Como ocurre con otras enfermedades infecciosas de los perros los cachorros nacidos de madres inmunes están protegidos durante las primeras semanas de vida por los anticuerpos maternos adquiridos a través del calostro. La inmunización exitosa con la mayoría de las vacunas, puede realizarse con un grado elevado de confianza solamente en cachorros seronegativos, ó en cachorros con títulos de anticuerpos muy bajos. Los anticuerpos maternos se adquieren durante los primeros 2 - 3 días de vida, declinando posteriormente, con un promedio de vida media de 9 - 10 días. Los títulos de los anticuerpos adquiridos en forma pasiva con valores inferiores de 40 - 80 no se consideran protectores contra la infección, pero ellos generalmente interfieren con la inmunización. Hay un "período crítico" ("ventana de vulnerabilidad"), en el cual los anticuerpos maternos no están presentes en la cantidad necesaria como para brindar protección. No obstante, estos anticuerpos pueden neutralizar al virus vacunal, impidiendo la inmunización, constituyendose este hecho en el mayor problema para lograr la inmunización en los cachorros antes de las 12 semanas de vida (Fig. 5). En los cachorros provenientes de madres que han sido infectadas con un parvovirus virulento, la interferencia de los anticuerpos maternos con la vacunación puede durar hasta las 18 ó 20 semanas, pero más del 90% de los cachorros originarios de las poblaciones vacunadas responden a las vacunas hasta las 12 semanas de edad. Poco se conoce sobre la inmunidad celular en las infecciones por CPV, pero se sabe que los anticuerpos neutralizantes se correlacionan con la protección, por lo tanto la determinación de estos permite una valoración del grado de inmunidad.

Figura 5. "Período crítico" para la vacunación contra CPV, debido a la persistencia de los anticuerpos maternos. Títulos inferiores a 1:40 brindan un grado de protección variable, pero pueden interferir con la vacunación.

Generalmente la vacunación de los perros se realiza con vacunas multivalentes las cuales contienen virus de distemper canino, parvovirus canino, adenovirus canino, bacterina de leptospira y virus de la rabia inactivado También están disponibles vacunas de CPV monovalentes. Algunas de ellas contienen títulos muy altos (hasta 107 DICT50) y son altamente recomendadas para la primera vacunación de los cachorros. En Alemania la práctica más común es vacunar los perros a las 8 semanas de edad contra los virus CDV, CAV, CPV y contral la leptospirosis. Este esquema se completa con otra vacunación a las 12 semanas, usando CDV, CAV, CPV, bacterina de leptospira y antigeno de virus rábico. En los criaderos que han presentado parvovirosis, la vacunación está recomendada a las 6 semanas de edad con una vacuna CPV monovalente.
Los dos esquemas descritos anteriomente, han sido recientemente analizados en un estudio con 400 cachorros provenientes de 60 camadas y vacunados con vacunas de 4 fabricantes En este estudio el 60% de todos los animales seroconvirtieron a las 6 semanas de edad después de una dosis única de vacuna CPV monovalente, ó a las 8 semanas de edad con una vacuna multivalente. A las 12 semanas de edad al finalizar el plan de vacunación, cuando todos los animales habian recibido 2 ó 3 inoculaciones, dependiendo del esquema de vacunación aplicado, cerca del 10% de los cachorritos aún no habian seroconvertido. La razón principal de la falta de respuesta fue la persistencia de niveles de anticuerpos maternos interferentes. Ninguna de las vacunas analizadas fue capaz de superar los títulos de anticuerpos maternos de 1:160 ó más altos, independiente de si las vacunas eran "vacunas de títulos altos" ó no. En los cachorros la distribución de los títulos de anticuerpos maternos fue muy homogénea entre la camada y el 97% de los cachorros tuvo diferencias en el título máximo, de una ó 2 diluciones cuando se le compara con los otros integrantes de la camada. En contraste la caída de los títulos de anticuerpos maternos no fue tan uniforme como lo esperado y la serología no fue lo suficientemente precisa como para utilizarse como la base para la estimación del mejor momento para efectuar una inmunización exitosa.
Basado en el estudio anterior, se recomienda el siguiente esquema general de vacunación:

Vacunación a las 6 semanas de edad con una vacuna monovalente conteniendo CPV.
Vacunación a las 8 semanas de edad con una vacuna multivalente conteniendo CPV, CDV, CAV, y bacterina de leptospira.
Vacunación a las 12 semanas de edad con una vacuna multivalente conteniendo CPV, CDV, CAV, bacterina de leptospira y antígeno de virus de la rabia.
Vacunación a las 15 ó 16 semanas con una vacuna multivalente conteniendo CPV, CDV, CAV, bacterina de leptospira y antígeno de virus de la rabia.
Si es necesario desarrollar un esquema de vacunación individual, puede realizarse la determinación del título de los anticuerpos de 1 ó 2 cachorros en la camada a las 5 a 6 semanas de edad. Entonces, la vacunación de toda la camada puede calcularse con base a este título, teniendo presente que se ha estimado una vida media de los anticuerpos de 9.5 días. La probabilidad de mayor éxito con la vacunación se obtiene cuando el título de los anticuerpos maternos ha declinado a menos de 1:10. Los títulos por debajo de 1:40 permiten una protección variable, pero ellos pueden interferir con la vacunación.

Salud pública
Ni el CPV ni el FPV han sido implicados en enfermedades humanas.

Enfermedades virales de los cachorros recien nacidos. Estado actual del Herpesvirus canino y virus diminuto de los caninos (Parvovirus canino-1) (Last Updated: 23-Nov-1999 )
L. Carmichael

Baker Institute for Animal Health, College of Veterinary Medicine, Cornell University, Ithaca, NY, USA.

Traducido por: M. E. Etcheverrigaray1 y C. Gobello2,
1Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de La Plata, La Plata, Argentina.
2Institute of Theriogenology, Small Animal Section, Faculty of Veterinary Science, National University of La Plata, La Plata, Argentina. (25-Jul-2002).

Introducción
La experiencia ha enseñado a muchos criadores que habían aceptado una tasa de mortalidad neonatal del 15 - 25% que el simple manejo puede reducir la mortalidad de manera importante. El examen de salud del estado general y reproductivo de las madres antes y después del parto, la alimentación suplementada o el entubamiento de los cachorros que no maman y la provisión de calor, lo cual es vital para los cachorros durante las dos primeras semanas de vida ya que la regulación de la temperatura es deficiente, son factores importantes. El calor radiante suplementario para elevar la temperatura ambiente a ~29ºC, y una humedad relativa de ~60% durante la primera semana de vida, especialmente si los cachorros son huérfanos, han reducido la mortalidad en varios criaderos desde 25% a<10%. Más del 75% de las muertes de los cachorros ocurre antes de la tercera semana de vida, y la vasta mayoría se producen durante la primera semana debido a las condiciones fisiológicas, congénitas / genéticas, de comportamiento de la perra y las condiciones del medio ambiente o septicemias bacterianas. Desafortunadamente hay una desalentadora falta de conocimiento de la causas verdaderas en la mayoría de las enfermedades o muertes neonatales, y se realizan pocas investigaciones sobre éste importante aspecto. Se cree que las enfermedades infecciosas comprenden solamente a una pequeña porción de las muertes de los cachorros hasta el período del destete; sin embargo se han descrito dos infecciones virales que afectan al cachorro durante las primeras 2 - 5 semanas de vida: Herpesvirus Canino (HVC), ampliamente reconocido y el Virus Diminuto de los Caninos (CPV-1), reconocido recientemente como patógeno. Otros agentes tales como Adenovirus canino-1, Distemper y Coronavirus canino, así como varias infecciones bacterianas, también pueden causar la muerte de los cachorros.

Herpesvirus canino

Etiología
El herpesvirus canino es un típico herpesvirus-alfa. Es sensible a los solventes de los lípidos e inactivado a temperaturas sobre 40ºC. La vida media a 37ºC es < a 5 hrs. También es inestable entre pH <~5 y >~8.0 y estable a 40ºC y -70ºC. Es totalmente inactivado a -200ºC, a no ser que se adicione soluciones estabilizadoras. También es rápidamente inactivado por los desinfectantes comunes. Se ha reconocido un sólo serotipo aunque en ciertos aislamientos se han detectado diferencias en los efectos citopáticos. También se han encontrado relaciones antigénicas débiles con otros herpesvirus pero su significado aún no está aclarado. El virus se desarrolla solamente en células de origen canino, siendo más apropiadas las células primarias o secundarias de riñón o testículo, aunque también se desarrolla en diversas líneas caninas. El crecimiento óptimo es a 34 - 35ºC, con disminución del rendimiento viral por arriba de los 36ºC. En los cultivos celulares la mayoría de los aislamientos produce los típicos racimos de células redondeadas que se desprenden, dejando "placas claras", especialmente bajo capa de agar, metil celulosa o en medio de cultivo conteniendo anticuerpos. Se ha informado en ciertos aislamientos sobre la formación de sincicios (células gigantes). Todos producen inclusiones intranucleares tipo A en las células infectadas. Los análisis de la organización del genoma de HVC revela relaciones más estrechas entre el HVC y los herpes felino, herpes equino-1, virus de la pseudorrabia y virus varicela-zoster que con otros miembros de la familia herpesviridae.


Epidemiología
El virus parece estar presente en todo el mundo, tanto en los perros domésticos como salvajes. El virus sólo ha sido encontrado en caninos. Los muestreos serológicos son limitados, pero en animales comunes son frecuentes las tasas de seropositividad de > 30%. Algunos criaderos tienen prevalencias de tasas tan altas como 100%, sin desarrollo de enfermedad en los cachorros (ver abajo).
La transmisión es por contacto directo con fluidos corporales infectados, dado que HVC es inestable en el medio ambiente. Igual que con otros herpesvirus-alfa, el HVC queda latente después de la primo infección y es eliminado periódicamente, principalmente en las secreciones nasales y rara vez en secreciones genitales.

Signos clínicos y patogenésis
La enfermedad es generalmente asintomática en los perros infectados mayores de 1 - 2 semanas de edad en el momento de la exposición. La enfermedad causada por el HVC es generalmente fatal en los cachorros recién nacidos los cuales carecen de inmunidad recibida de sus madres. Los cachorros recién nacidos se pueden infectar durante su pasaje a través del canal del parto infectado de la perra o, más comúnmente, por contacto con secreciones oronasales de la madre o de otros perros de un criadero. Los hermanos de camada infectados o los perros vecinos que desechan al virus, también sirven como fuente de infección. La muerte de los cachorros de 1 a 4 semanas de edad es la más comunes. Los cachorros raramente mueren si tienen 2 - 3 semanas de vida en el momento de la exposición. La duración de la enfermedad en los cachorros recién nacidos es de 1 a 3 días. Los signos consisten en anorexia, dispnea, dolor a la palpación abdominal, incoordinación y, a menudo, heces blandas amarillo verdosas. Puede haber una descarga nasal serosa, o hemorrágica. Las petequias son frecuentes en las membranas mucosas. La temperatura rectal no está elevada. Se ha reportado trombocitopenia en cachorros moribundos.
El HVC puede ocasionalmente causar infecciones en el útero que resultan en la muerte de los fetos o cachorros poco tiempo después del nacimiento. El virus también raramente ha sido aislado de perros con vaginitis, conjuntivitis y enfermedad respiratoria. Los perros infectados asintomáticamente, o las hembras que sufrieron infecciones en el útero, permanecen infectados en forma latente y el virus se puede excretar por aproximadamente 1 semana en las secreciones nasales o genitales, y, después a intervalos impredecibles por períodos de varios meses o años. El virus latente puede ser provocado por el estrés (mudanza a un lugar nuevo, introducción de perros nuevos) o experimentalmente, por drogas inmunosupresoras (corticoesteroides) o suero antilinfocitario. El virus latente, demostrado por la reacción en cadena de la polimerasa, persiste en los ganglios trigéminos, pero en otros sitios como los ganglios lumbo-sacros, las tonsilas, y la glándula salivar parótida también han sido identificados. Una vez que el virus entra en un criadero, generalmente se difunde y causa infecciones asintomáticas - excepto en las hembras gestantes o cachorros muy jóvenes de perras susceptibles, donde pueden ocurrir las infecciones de los fetos o de los recién nacidos. La recrudescencia de los virus latentes favorece la difusión de virus entre los perros y el desarrollo de inmunidad la cual se transfiere a los cachorros a través de la placenta y el calostro.

La replicación inicial viral ocurre en la mucosa nasal, la faringe y las tonsilas de los cachorros infectados cuando ellos tienen menos de 1 semana de edad. El HVC se difunde en el cuerpo a través de la sangre (por macrófagos) al hígado, riñones, tejido linfático, pulmones y el sistema nervioso central. El período de incubación es de aproximadamente 6 - 10 días y los cachorros más afectados tienen 1 a 3 semanas de edad en el comienzo de la enfermedad. Las muertes de camadas afectadas usualmente ocurren en un período de pocos días a una semana. La mortalidad de la camada es comunmente del 100%. Los cachorros expuestos cuando tienen más de 2 - 3 semanas de edad, como en los perros adultos, usualmente tienen infecciones inaparentes, no obstante se han observados signos nerviosos centrales, incluyendo la ceguera y la sordera relacionadas con el daño cerebral.
Las perras preñadas infectadas en gestación media, o más tarde, pueden abortar cachorros débiles o muertos sin signos en la hembra; los fetos infectados en la gestación tardía pueden aparecer normales al parto, pero mueren pocos días después del nacimiento. En hembras maduras, las infecciones primarias genitales se caracterizan por agrandamiento de los folículos linfáticos de la submucosa con grados variables de hiperemia vaginal y petequias o hemorragias equimóticas. Las lesiones vesiculares han sido notadas también durante el proestro, pero regresan durante el estro. La molestia parece ser mínima. Lesiones similares se han notado en la base del pene, pero los reportes son escasos. Se informó solamente de un caso de un episodio repetido de HVC aborto/cachorros infectados en una perra en Japón. Normalmente, las perras infectadas naturalmente que han perdido cachorros con HVC subsecuentemente paren camadas normales, probablemente como consecuencia de los niveles bajos de los anticuerpos maternos que protegen a los cachorros de la enfermedad clínica durante la primera semana de vida cuando son más susceptibles. El herpesvirus canino no se considera una causa significativa de enfermedad respiratoria; no obstante, este virus ha sido aislado de traqueas de perros con enfermedad respiratoria; otros agentes (Bordetella bronchiseptica, virus del distemper canino, virus de la parainfluenza canina) considerados como la principal causa de enfermedades respiratorias.

Patología
Las características (patognomónicas) patológicas se producen en el riñón y consisten en petequias ó hemorragias equimóticas y necrosis focal, dando al órgano una apariencia de "moteado", con áreas hemorrágicas circunscriptas (punteado rojo) sobre la zona cortical gris pálido (Figura 1). En varios órganos, incluyendo el pulmón, hígado, cerebro e intestino se producen áreas multifocales de necrosis y hemorragias. Los nódulos linfáticos y el bazo se encuentran agrandados. La meningoencefalitis es común. En la placenta de las hembras gestantes infectadas se puede observar necrosis. Las lesiones en los fetos son similares a las vistas en los cachorros afectados. En las áreas necróticas es posible observar inclusiones intranucleares, pero suelen ser difíciles de hallar.
Las infecciones genitales primarias se caracterizan por lesiones linfofoliculares e hiperemia vaginal, también las hembras afectadas en forma severa pueden presentar hemorragias equimóticas de la submucosa. Parece no haber molestias o descargas vaginales anormales. Se han descrito lesiones vesiculares durante el proestro, las cuales regresan durante el anestro. Los machos pueden presentar lesiones similares sobre la base del pene y el prepucio.

Figura 1. Cambios patológicos en los riñones: petequias o hemorragias equimóticas y necrosis focal, dando a los riñones apariencia de "moteado" y áreas circunscritas de hemorragias ("punteado rojo") sobre la corteza gris pálido - Para ver una magnificación oprima la figura -


Factores que Influencian la alta susceptibilidad de los cachorros neonatales
La alta susceptibilidad de los cachorros neonatales a la infección generalizada se ha asociado a la pobre termoregulación, la baja temperatura corporal, y al sistema inmune incompletamente desarrollado durante los 10 primeros días de vida. Cachorros recién nacidos experimentalmente infectados criados a temperaturas elevadas sobrevivieron la infección de HVC; no obstante, la elevación artificial de la temperatura de los cachorros enfermos no es beneficiosa y no puede ser recomendada como "tratamiento". Algunos cachorros que sobrevivieron a la infecciones experimentales a elevadas temperaturas quedaron ciegos, sordos o sufrieron daño cerebral.

Respuesta inmune
Los anticuerpos neutralizantes se pueden detectar dentro de las 2 o 3 primeras semanas de la infección, persistiendo por varios años. Esporádicamente y en forma repetida se produce eliminación del virus, principalmente en las secreciones nasales. Se ha detectado la eliminación viral poco tiempo después de la introducción de perros nuevos en un criadero ("stress por amenaza") y como se mencionó anteriormente el tratamiento con drogas inmunosupresoras por varios días provoca episodios de recrudescencia, con eliminación de virus por alrededor de 1 semana. En éstos casos también hay aumento de los anticuerpos neutralizantes. Esta eliminación viral intermitente asegura el mantenimiento del virus HVC en la población canina y en los criaderos

Vacunas
En Europa está disponible una vacuna inactivada pero la inforamción indica que no brinda protección a largo plazo. Se ha desarrollado una vacuna viral atenuada experimental con base en una "mutante fría adaptada" de HVC que produce placas pequeñas (small-plaque), pero aún no está disponible en el comercio. Los escasos informes sobre brotes clínicos y el débil poder inmunógeno que producen las vacunas contra herpes desarrolladas para las otras especies, reducen el incentivo para el desarrollo de vacunas. La administración de pox virus aviar, un inductor del interferón, a las perras antes del apareamiento y del parto, pretende proveer una protección no específica contra la infección fatal por HVC. Este tratamiento no ha sido evaluado adecuadamente y su uso es controversial.

Tratamiento
Las drogas antivirales generalmente no han sido exitosas, no obstante algún éxito se reportó en cachorros de camadas expuestas a las que se les administró vidarabina antes del comienzo de los síntomas. El tratamiento antiviral puede salvar la vida, pero puede ocurrir un daño residual al CNS y al corazón. Han habido éxitos en la prevención de infección en cachorros neonatales antes de la exposición al HVC durante brotes en criaderos inyectando 1 - 2 ml de suero inmune de hembras afectadas. Este tratamiento es efectivo solamente si el virus no se ha generalizado. Una vez que la enfermedad se desarrolla en los cachorros, el tratamiento sérico es inefectivo. El suero inmune no está disponible comercialmente.

Virus Diminuto de los caninos (MVC, parvovirus canino tipo-1, CPV01)

Etiología
Un pequeño virus denominado "virus diminuto de los caninos" fue aislado de muestras de materia fecal normal de perros del ejército en Alemania por Binn y col., en 1967. Durante alrededor de 20 años se pensó que éste virus MCV (CPV-1) era un "virus huérfano, no patógeno", hasta que estudios experimentales demostraron su poder patogénico en cachorritos recién nacidos y en fetos. Así se demostró que CPV-1 era un nuevo parvovirus de los caninos y recientes análisis de las secuencias del ADN determinaron una estrecha relación genética entre el CPV-1 y el parvovirus de los bovinos no siendo así con otros parvovirus de los mamíferos estudiados. Sólo una línea celular (WR 3873D) es susceptible al desarrollo del virus CPV-1. Durante los últimos 3 años en Suecia e Italia se han realizado aislamientos virales de muestra de pulmón o contenido intestinal de cachorros muertos, de 2 - 5 semanas de edad. El virus MVC también ha sido diagnosticado como agente causal de abortos en Alemania. En la actualidad se ha documentado alrededor de 30 casos de campo, con muerte de cachorritos recién nacidos. Se ha observado miocarditis en algunos casos fatales de cachorros que murieron de menos de una semana de edad.


Epidemiología
Sólo los perros son susceptibles a la infección con CPV-1. Se cree que los cachorros susceptibles se infectan naturalmente por vía oro-nasal, sin embargo aún faltan pruebas irrefutables. Las infecciones transplacentarias ocurren más frecuentemente cuando la madre se infectó entre los 20 y 35 días de gestación. Como se ha señalado anteriormente, la evidencia serológica indica que el virus CPV-1 está ampliamente distribuido en las poblaciones caninas, con tasas de 50 - 70% de seroprevalencia en las áreas estudiadas, (USA, Japón, Suiza ). Además en el suero comercial hiperinmune canino preparado en 1956 se detectaron anticuerpos neutralizantes.

Signos clínicos y cambios patológicos
La mayoria de los casos han sido cachorros presentados a la necropsia que murieron repentinamente entre la 1ra y la 3era semana de edad con dificultad respiratoria y/o diarrea variable severa. En camadas donde se observaron cachorros muertos, los hermanos que sobrevivieron tuvieron signos vagos, por ejemplo, anorexia, falla para mamar o comer y enfermedad respiratoria leve o diarrea. Estos cachorros se recuperaron en pocos días. Se han demostrado experimentalmente las infecciones transplacentarias con muertes fetales y aborto; por lo tanto, el PVC-1 puede ser causa de aborto o la "falla para concebir". Se cree que la ruta natural de infección es por exposición oral, como con el más patogénico parvovirus canino tipo 2.
Loa cambios patológicos principales en el intestino delgado son la hiperplasia de las células epiteliales de las vellosidades (duodeno, yeyuno), necrosis leve de las células de las criptas, y numerosos cuerpos de inclusión distribuidos segmentalmente en las células epiteliales de las vellosidades duodeno/yeyunales. En contrastaste con la infección con PVC-2, la arquitectura intestinal generalmente permanece normal. La neumonía viral es común, con abundantes cuerpos de inclusión en células epiteliales bronquiales. Cambios adicionales en los cachorros incluyen el edema y atrofia tímica, el agrandamiento y ablandamiento de los nódulos linfáticos y heces blandas y pastosas. La dispnea se reportó en el 50% de los casos. Los principales signos clínicos notados son aquellos del "fading puppy" (cachorro desgastado), letargia, heces blandas o diarrea, dificultad respiratoria (dispnea), y muerte súbita en cachorros recién nacidos atribuida a miocarditis viral.
Las infecciones experimentales de las perras preñadas resultaron en infección transplacentaria con resorción fetal o aborto cuando las hembras fueron infectadas por la ruta oronasal o parenteral (IV) entre los 25 - 30 días de gestación. La infección por MVC de las hembras expuestas a MVC durante la gestación media (30 - 35 días de gestación) también resultan en miocarditis y anasarca en algunos de los cachorros recién nacidos. Recientemente, hemos observado dos casos naturales de miocarditis por MVC en cachorros neonatales.
La patogénesis del MVC y su significado clínico no se conocen todavía, pero los hallazgos preliminares, notados arriba, sugieren que puede ser responsable de una porción de muertes en cachorros menores de 4 semanas de edad y puede causar falla reproductiva. El aislamiento del virus resultó ser difícil, posiblemente por el nivel alto de anticuerpos en las perras infectadas en el momento en que se reabsorben los fetos. Se debe aprender mucho más para indagar el papel PVC-1 en la enfermedad canina. Los reportes de las muertes y abortos en Suecia, Alemania e Italia, donde se determino que el PVC-1 era la causa, sugiere que los casos son más frecuentes que lo comunmente reconocido.

Diagnóstico
Debido a la falta de reactivos comerciales resulta difícil el diagnóstico. En los laboratorios que disponen de los anticuerpos específicos y de las células WR 3873D, el virus puede aislarse e identificarse por inmunofluorescencia o inmunohistoquímica. El examen histopatológico de los tejidos de los animales muertos, puede revelar cuerpos de inclusión virales en las células epiteliales de las vellosidades del intestino delgado o de las células epiteliales bronquiales; sin embargo las inclusiones pueden no ser encontradas. La prueba por anticuerpos neutralizantes se puede realizar con las células WR 3873D, aunque la disponibilidad de estos ha sido restringida a ciertos laboratorios de investigación.




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