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Institüt
für Med Mikrobiologie, Infektions-und Seuchenmedizin, Ludwig-Maximillians
Universität, Tierärztliche Fakultät, Veterinärstrasse
13, D-80539 München, Deutschland.
Traducido
por: M. E. Etcheverrigaray, Cátedra de Virología,
Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de La
Plata, La Plata, Argentina (25-Sep-2002).
Clasificación
y epidemiología
Dos parvovirus distintos (CPV) se conocen actualmente como agentes
infecciosos de los perros: el patógeno CPV-2 que fue identificado
como la causa de una enfermedad nueva de los perros y de los caninos
salvajes en 1978 y el "virus diminuto de los caninos",
(MVC, CPV-1) que fue reportado por Binn en 1970. El MVC es un
parvovirus completamente diferente que no había sido asociado
con enfermedad natural hasta 1992. El MVC puede causar neumonía,
miocarditis y enteritis en los cachorros ó infección
transplacentaria en las hembras preñadas, con reabsorción
de los embriones y muerte fetal. Infecciones con éste virus
han sido confirmadas en USA, Suecia, Alemania y más recientemente
en Italia, habiéndose informado 30 casos solamente.
El parvovirus canino (CPV, CPV-2) y el virus de la Panleucopenia
felina (FPV) están estrechamente relacionados y son patógenos
importantes de sus huéspedes respectivos: los perros y
los gatos.
El CPV-2 infecta a los perros y a otros miembros de la Familia
Canidae tales como lobos, coyotes, perros Sud- Americanos y perros
mapacheros asiáticos, pero no a los gatos. El FPV y un
virus semejante al FPV infectan tanto a grandes como a pequeños
felinos, así como a visones, mapaches, y posiblemente zorros
pero no a los perros. Sin embargo no se puede asegurar que el
virus felino (FPV) afecta unicamente a los gatos, ni que el virus
del perro (CPV-2) afecta unicamente a esta especie; ya que el
virus original del perro CPV-2 fue transitorio en la naturaleza
y entonces fue remplazado por los llamados "nuevos tipos
antigénicos", (CPV-2a y CPV-2b), los cuales infectan
y se replican en las dos especies y se transmiten entre ellas.
El FPV es conocido desde hace tiempo como causante de enfermedad
en los gatos, los mapaches y en algunos carnívoros relacionados,
pero el CPV es genuinamente un nuevo virus emergente el cual probablemente
se derivó de un FPV estrechamente relacionado durante los
años 1970 y desde 1978 se estableció en las poblaciones
caninas a través del mundo. Las secuencias de los aminoácidos
que corresponden a las proteínas de la superficie de la
cápside viral son las determinantes principales del rango
de huéspedes del parvovirus y solamente unos pocos aminoácidos
diferentes entre el CPV y el FPV, determinan la habilidad de cada
virus para replicarse en los perros, en los gatos ó en
sus respectivas células en cultivo. Aunque los aislamientos
del CPV y del FPV presentan una homología en sus secuencias
de DNA superior al 98%, estos virus pueden diferenciarse facilmente
mediante tipificación antigénica con anticuerpos
monoclonales.
Los determinantes de las diferencias en el rango de hospederos
entre los diferentes parvovirus son complejas. Todos los mienbros
del grupo comprendido como CPV/FPV se replican en células
felinas en cultivos tisulares, pero solamente los aislamientos
obtenidos a partir de perros se replican en células caninas
cultivadas. Su rango de huéspedes en vivo también
es diferente, ya que los aislamientos del FPV se replican eficientemente
solo en gatos, mientras que los aislamientos del CPV exhiben una
replicación variable en cultivos celulares de gatos ó
de felinos, dependiendo del tipo de cepa del CPV.
El aislamiento original del CPV-2 no se replica en gatos, pero
las variantes del CPV-2 designadas CPV-2a y CPV-2b, se replican
eficientemente en los gatos. Adicionalmente, el CPV-2a y el CPV-2b
se han aislado de gatos en Japón, Alemania y USA, que presentan
una parvovirosis natural indistinguible de la panleucopenia.
El CPV probablemente se presentó inicialmente en Europa
y luego se diseminó a través del mundo entre los
años 1978 y 1979, durante un periodo aproximado de 6 meses.
Como se anota, el origen del virus original es desconocido, aunque
lo más probable es que este se derivó de un virus
intimamente relacionado de otras especies de carnivoros como el
gato, el visón, el perro mapachero asiático ó
el zorro. Este virus fue entonces reemplazado entre 1979 y 1984
por dos variantes antigénicas diferentes. Su derivación
a partir de una cepa vacunal del FPV en cultivo fue sugerida como
una posibilidad, pero los estudios subsecuenrtes no revelaron
ningún soporte para esa hipótesis y la derivación
de un virus en la naturaleza , por ejemplo, de un carnivoro salvaje
como el zorro rojo europeo (vulpes vulpes) parece más probable.
La extensión del rango de hospederos en vivo a los perros
y a los gatos tiene consecuencias epidemiológicas importantes.
Cualquier perro con la infección por parvovirus es también
un portador potencial del virus para los gatos suceptibles (sin
vacunar). La parvovirosis en los gatos es causada principalmente
por el FPV, sin embargo los virus CPV-2a ó 2b han sido
aislados de aproximadamente el 5% de las muestras sometidas a
diagnóstico de panleucopenia, indicando que algunos gatos
infectados de por parvirus pueden también transmitir el
CPV a los perros suceptibles. Estos hallazgos deben ser tenidos
en cuenta por veterinarios que tratan a perros y a gatos. Otro
hallazgo inesperado a partir de estudios retrospectivos realizados
en tejidos de grandes felinos, por ejemplo, chitas y tigres, fue
la presencia de enfermedad por parvovirus en zoológicos
de USA. Sud-Africa y Alemania, donde se encontró que en
los gatos diagnosticados como infectados con los virus CPV-2a
ó 2b solamente el 30% habían sido infectados con
el FPV. Este dato puede indicar la alta susceptibilidad de los
grandes felinos al CPV, una situación similar a la que
ocurre con el virus del distemper canino, el cual también
ha mostrado ser la causa de infecciones graves fatales en grandes
felinos.
Patogénesis
El virus CPV se replica en varios tejidos linfoides y en el epitelio
intestinal de los perros mientras que el FPV se replica en los
tejidos correspondientes en los gatos; sin embargo hay diferencias
en la extensión del desarrollo viral en los tejidos de
las dos especies. La patogénesis de las infecciones por
el CPV y por el FPV en perros y en gatos es muy similar. La vía
de entrada y el sitio de la primera replicación se ubica
en las células de la nasofaringe y de la orofaringe, así
como en las amígdalas y otros tejidos linfoides. Los animales
pueden ser experimentalmente infectados por la mayoría
de las rutas parenterales, sin embargo la vía oral es la
ruta natural más frecuente de infección. El virus
se disemina sistémicamente por viremia y después
de 1 a 3 días se encuentra en las amígdalas, los
nódulos linfáticos retrofaríngeos, el timo
y en los nódulos linfáticos mesentéricos.
A los 3 días pos-infección el virus se puede recuperar
del tejido linfático asociado al intestino (las Placas
de Peyer). Es importante señalar que la infección
de las células de las criptas del intestino se produce
después de la fase de viremia y que no es consecuencia
directa de la presencia de virus ingerido en la luz intestinal.
Los anticuerpos neutralizantes circulantes; por lo tanto, son
capaces de minimizar la extensión de la infección
en el epitelio intestinal, pero ellos no previenen la infección,
a menos que se presenten en niveles altos. Este fenómeno
tiene importancia durante la vacunación dado que las vacunas
inactivadas pueden prevenir la enfermedad por varios meses pero
ellas no previenen una infección en curso, excepto ó
salvo por unas pocas semanas pos vacunación. Las citoquinas
pueden jugar un papel importante en la patogénesis de las
infecciones con CPV / FPV, pero aún no hay informes sobre
estudios en ésta área.
Signos
clínicos y patología
Los signos clínicos de CPV son bien conocidos y aquí
solamente se hará una breve revisión de ellos dado
que varias publicaciones ya lo han realizado. La enfermedad es
frecuentemente asintomática en perros viejos ó en
cachorros que reciben bajas dosis del virus dado que la severidad
de la infección está altamente relacionada con la
dosis. Por ejemplo, un cachorro puede adquirir la infección
por CPV en un criadero infectado, en una exposición canina
ó en una clínica veterinaria, lo que le produce
una reacción leve ó ningún síntoma
de enfermedad. Sin embargo, el virus se replica en el intestino
de ese animal y después puede ser esparcido en grandes
cantidades hacia otras crías ó perros susceptibles
que estén en contacto. En contraste a la marcada panleucopenia
observada en los gatos infectados con FPV, en los perros infectados
con CPV frecuentemente se detecta una linfopenia relativa, no
una panleucopenia. El número de linfocitos disminuye pero
hay un leve efecto sobre el número de eosinófilos,
basófilos, monocitos y glóbulos rojos. Es interesante
notar que en los estudios experimentales en gatos de los cuales
se aisló CPV-2b, el virus causó solamente una leve
leucopenia, pero hubo una marcada linfopenia, cuadro similar al
visto en la infección por CPV en perros. La infección
del tejido linfoide con CPV produce linfocitólisis, depleción
celular y la posterior regeneración de los tejidos en los
animales que sobreviven.
La replicación viral y la destrucción de las células
del tejido linfoide se producen principalmente en áreas
de células en división, incluyendo los centros germinales
de los nódulos linfáticos (Fig. 1) y la corteza
del timo. En perros clínicamente enfermos la deshidratación
es severa y el tratamiento temprano con soluciones electrolíticas
es esencial. Una marcada pérdida de peso también
es una característica de la infección con el CPV
y la restauración de la arquitectura normal del intestino
delgado toma 2 - 3 semanas después de la infección,
momento en que las perdidas de peso retornan a lo normal. Se ha
informado que ciertas razas por ejemplo, Doberman Pinschers, Rottweilers
y Spaniels Springer Inglés, presentan alto riesgo de padecer
una enfermedad severa. Los cuadros de parvovirosis pueden ser
exacerbados por infecciones concurrentes con Giardias, Ancilostomas,
con otros organismos entéricos ó con el Coronavirus
canino.

Figura
1. CPV Antígeno viral en el ganglio linfático mesentérico
después de 4 días de infección oro-nasal
(Inmunofluorescencia).
La forma en que se produce la infección intestinal parece
ser similar tanto en la parvovirosis felina como en la canina.
Tanto el FPV como el CPV infectan a las células epiteliales
de las criptas de las vellosidades intestinales del íleon
y del yeyuno que se encuentran en división rápida,
entre los dias 3 a 5 pos-infección

(Fig.
2). El grado y la severidad de la infección están
en parte determinados por el ritmo de recuperación de las
células epiteliales del intestino. La severidad del cuadro
clínico refleja probablemente la extensión del daño
producido en las células epiteliales del intestino delgado.
Durante la fase intestinal de la infección, el virus es
excretado en grandes cantidades por las heces (Fig. 3). El virus
se elimina comúnmente desde los 3 a los 9 días pos-infección,
y los picos más altos aparecen en ese momento ó
antes de la aparición de los signos clínicos. Es
importante destacar que no se ha demostrado el estado de portador.
Figura
2. Antígeno viral del CPV ubicado principalmente en el
epitelio de las criptas del intestino delgado (íleon) (Inmunofluorescencia).

Figura
3. Partículas de parvovirus en las heces de un perro infectado.
Caso de campo. (Fotomicrografía electrónica X 30.000).
La infección de los cachorros recién nacidos a diferencia
de los animales adultos, se caracteriza por la infección
del corazón en desarrollo (Fig. 4). A diferencia de la
infección en los cachorros, los gatitos que se infectan
en el útero ó rápidamente después
del nacimiento, presentan replicación viral en las células
del epitelio germinal externo del cerebelo, produciendo hipoplasia
cerebelosa. La infección de los cachorros recién
nacidos con el CPV puede producir la muerte por miocarditis, generalmente
entre las 3 y las 8 semanas de edad, pero dicha muerte puede ocurrir
hasta pasadas las 16 semanas de edad ó raramente más
tarde. La dependencia de la edad con respecto a la infección
del miocardio ó del cerebelo en los gatos se debe a la
división activa de éstos tejidos, pero esto se produce
solamente en animales muy jóvenes. No se han informado
cuadros de miocarditis en gatitos, ni la aprición de lesiones
en el cerebelo de cachorritos durante las infecciones con parvovirus.
Las infecciones neonatales también pueden producir una
infección generalizada con lesiones en diversos tejidos.
A diferencia de lo que ocurre en los perros con la infección
por CPV, las infecciones de los gatos in utero por FPV ó
de las zorras del Artico con el FPV de la zorra azúl, pueden
producir muerte del feto, reabsorción, aborto y muerte
neonatal.

Figura
4. Corazón de un cachorro muerto por miocarditis debida
al parvovirus. Notense las áreas necróticas (claras
en el miocardio).
Diagnóstico
Varias pruebas de laboratorio se han desarrollado y están
disponibles para el diagnóstico viral específico.
Si se cuenta con el equipo adecuado se puede realizar un diagnóstico
rápido con el microscopio electrónico (ME), utilizando
materia fecal de casos con signos típicos de la enfermedad.
El aislamiento viral se puede realizar en varias líneas
celulares de origen felino y canino tales como células
de riñón, pero este método es poco utilizado
dado que se requieren realizar cultivos celulares y esperar al
menos 1 semana para obtener el resultado. La prueba de la hemoaglutinación
fecal - inhibición de la hemoaglutinación (HA-HI),
es un método simple y rápido para detectar el virus
en materia fecal y en muestras de tejidos siendo una técnica
empleada en varios laboratorios de diagnóstico en USA.
Sin embargo, la prueba de HA es menos sensible que la ME ó
la prueba de enzimo inmuno ensayo (ELISA). Se han usado eritrocitos
de varias especies por ejemplo, de cerdo, de mono rhesus y de
gato. Por su especificidad se utiliza una segunda prueba de HA,
usando el 10% de un extracto de materia fecal del caso sospechoso,
con la previa adición al extracto de suero inmune específico
ó de anticuerpos monoclonales. En el comercio se encuentran
disponibles algunas pruebas basadas en la la técnica de
ELISA y en las reacciones de antigeno-anticuerpo con anticuerpos
monoclonales específicos fijados sobre plástico,
membranas de nitrocelulosa, latex ó partículas de
oro. Estas pruebas son rápidas, relativamente económicas
y pueden realizarse en cualquier clínica veterinaria. La
especificidad de las pruebas depende de los anticuerpos usados.
Un problema que se presentó en el pasado fue el alto porcentaje
de resultados falsos positivos. Un aspecto crítico es el
control riguroso de calidad de cada lote de antígeno. En
general, alrededor de 103 partículas por gramo de heces
pueden ser detectadas por medio de la microscopía electrónica
ó por la prueba de ELISA. Las pruebas serológicas
tienen un valor limitado para el diagnóstico, dado que
generalmente los anticuerpos presentan títulos altos al
inicio del cuadro clínico. Sin embargo, la prueba ELISA
puede detectar anticuerpos IgM específicos, que aparecen
en las etapas tempranas de la infección, desapareciendo
entre las 2 y las 3 semanas pos-infección. Recientemente
se ha desarrollado un "Inmunocomb Test" (Galeb. Biol.
Labs. Israel) semi-cuantitativo, que se encuentra disponible comercialmente.
Esta prueba se puede realizar en las clínicas ó
en los laboratorios de diagnóstico; ella detecta anticuerpos
contra CPV y los títulos se correlacionan bien con los
obtenidos mediante la prueba de HI. Una sensibilidad aproximadamente
10 veces más alta, se puede lograr utilizando la reacción
en cadena de la polimerasa (PCR), pero esta técnica está
disponible en pocos laboratorios y ha sido usada principalmente
para investigación.
Terapia
La restauración de los electrolitos y del balance de los
líquidos corporales es el principal objetivo de la terapia.
Los tratamientos concomitantes con antibióticos son recomendados
para reducir ó prevenir las infecciones bacterianas secundarias.
Durante la primera fase de la enfermedad la aplicación
del suero hiperinmune puede ayudar a reducir la carga viral y
a reducir la gravedad de la infección. El uso experimental
de estos tratamientos, ha mostrado una reducción de la
mortalidad y el acortarmiento del ciclo de la enfermedad, sin
embargo, los sueros hiperinmunes son difíciles de obtener.
Inmunización
En la actualidad se dispone de vacunas efectivas para prevenir
la infección por CPV-2. Tanto las vacunas a virus atenuado
modificado como las inactivadas han demostrado inmunizar a los
cachorros susceptibles, (seronegativos). Las cepas atenuadas de
CPV provienen de pasajes repetidos de los virus en cultivo celular.
No se conoce el mecanismo que produce la mutación y la
atenuación del virus, pero los virus vacunales se eliminan
en títulos bajos por las heces, lo que sugiere que la ausencia
de enteritis se debe a la disminución de la replicación
viral en el intestino. En forma experimental, las vacunas a virus
vivo han mostrado proteger por lo menos 3 años ó
más. Las vacunas inactivadas,sin embargo, brindan una inmunidad
a la infección de duración limitada, aunque los
perros pueden quedar protegidos contra la enfermedad por varios
meses.Para la profilaxis de la parvovirosis las vacunas preparadas
con virus vivo modificado, (MLV) han demostrado ser más
efectivas que las vacunas inactivadas. Esto ha llevado al retiro
virtual de las vacunas inactivadas del mercado alemán,
mientras que las vacunas MLV han mostrado ser seguras, no inducir
enfermedad, ni reversión de la virulencia, así como
tampoco generación confirmada de "nuevos virus"
a partir de los virus vacunales.
Existe una fuerte correlación entre los títulos
de los anticuerpos HI, de los seroneutralizantes (SN) y de la
resistencia a la infección con CPV. La prueba HI es útil
para la determinación de los anticuerpos que se correlacionan
con inmunidad. Los títulos > 1:40 ó 1:80 como
los detectados con HI, son considerados protectores. Los valores
máximos de infección se encuentran en cachorros
de más de 6 semanas de edad. Como ocurre con otras enfermedades
infecciosas de los perros los cachorros nacidos de madres inmunes
están protegidos durante las primeras semanas de vida por
los anticuerpos maternos adquiridos a través del calostro.
La inmunización exitosa con la mayoría de las vacunas,
puede realizarse con un grado elevado de confianza solamente en
cachorros seronegativos, ó en cachorros con títulos
de anticuerpos muy bajos. Los anticuerpos maternos se adquieren
durante los primeros 2 - 3 días de vida, declinando posteriormente,
con un promedio de vida media de 9 - 10 días. Los títulos
de los anticuerpos adquiridos en forma pasiva con valores inferiores
de 40 - 80 no se consideran protectores contra la infección,
pero ellos generalmente interfieren con la inmunización.
Hay un "período crítico" ("ventana
de vulnerabilidad"), en el cual los anticuerpos maternos
no están presentes en la cantidad necesaria como para brindar
protección. No obstante, estos anticuerpos pueden neutralizar
al virus vacunal, impidiendo la inmunización, constituyendose
este hecho en el mayor problema para lograr la inmunización
en los cachorros antes de las 12 semanas de vida (Fig. 5). En
los cachorros provenientes de madres que han sido infectadas con
un parvovirus virulento, la interferencia de los anticuerpos maternos
con la vacunación puede durar hasta las 18 ó 20
semanas, pero más del 90% de los cachorros originarios
de las poblaciones vacunadas responden a las vacunas hasta las
12 semanas de edad. Poco se conoce sobre la inmunidad celular
en las infecciones por CPV, pero se sabe que los anticuerpos neutralizantes
se correlacionan con la protección, por lo tanto la determinación
de estos permite una valoración del grado de inmunidad.

Figura
5. "Período crítico" para la vacunación
contra CPV, debido a la persistencia de los anticuerpos maternos.
Títulos inferiores a 1:40 brindan un grado de protección
variable, pero pueden interferir con la vacunación.
Generalmente
la vacunación de los perros se realiza con vacunas multivalentes
las cuales contienen virus de distemper canino, parvovirus canino,
adenovirus canino, bacterina de leptospira y virus de la rabia
inactivado También están disponibles vacunas de
CPV monovalentes. Algunas de ellas contienen títulos muy
altos (hasta 107 DICT50) y son altamente recomendadas para la
primera vacunación de los cachorros. En Alemania la práctica
más común es vacunar los perros a las 8 semanas
de edad contra los virus CDV, CAV, CPV y contral la leptospirosis.
Este esquema se completa con otra vacunación a las 12 semanas,
usando CDV, CAV, CPV, bacterina de leptospira y antigeno de virus
rábico. En los criaderos que han presentado parvovirosis,
la vacunación está recomendada a las 6 semanas de
edad con una vacuna CPV monovalente.
Los dos esquemas descritos anteriomente, han sido recientemente
analizados en un estudio con 400 cachorros provenientes de 60
camadas y vacunados con vacunas de 4 fabricantes En este estudio
el 60% de todos los animales seroconvirtieron a las 6 semanas
de edad después de una dosis única de vacuna CPV
monovalente, ó a las 8 semanas de edad con una vacuna multivalente.
A las 12 semanas de edad al finalizar el plan de vacunación,
cuando todos los animales habian recibido 2 ó 3 inoculaciones,
dependiendo del esquema de vacunación aplicado, cerca del
10% de los cachorritos aún no habian seroconvertido. La
razón principal de la falta de respuesta fue la persistencia
de niveles de anticuerpos maternos interferentes. Ninguna de las
vacunas analizadas fue capaz de superar los títulos de
anticuerpos maternos de 1:160 ó más altos, independiente
de si las vacunas eran "vacunas de títulos altos"
ó no. En los cachorros la distribución de los títulos
de anticuerpos maternos fue muy homogénea entre la camada
y el 97% de los cachorros tuvo diferencias en el título
máximo, de una ó 2 diluciones cuando se le compara
con los otros integrantes de la camada. En contraste la caída
de los títulos de anticuerpos maternos no fue tan uniforme
como lo esperado y la serología no fue lo suficientemente
precisa como para utilizarse como la base para la estimación
del mejor momento para efectuar una inmunización exitosa.
Basado en el estudio anterior, se recomienda el siguiente esquema
general de vacunación:
Vacunación
a las 6 semanas de edad con una vacuna monovalente conteniendo
CPV.
Vacunación a las 8 semanas de edad con una vacuna multivalente
conteniendo CPV, CDV, CAV, y bacterina de leptospira.
Vacunación a las 12 semanas de edad con una vacuna multivalente
conteniendo CPV, CDV, CAV, bacterina de leptospira y antígeno
de virus de la rabia.
Vacunación a las 15 ó 16 semanas con una vacuna
multivalente conteniendo CPV, CDV, CAV, bacterina de leptospira
y antígeno de virus de la rabia.
Si es necesario desarrollar un esquema de vacunación individual,
puede realizarse la determinación del título de
los anticuerpos de 1 ó 2 cachorros en la camada a las 5
a 6 semanas de edad. Entonces, la vacunación de toda la
camada puede calcularse con base a este título, teniendo
presente que se ha estimado una vida media de los anticuerpos
de 9.5 días. La probabilidad de mayor éxito con
la vacunación se obtiene cuando el título de los
anticuerpos maternos ha declinado a menos de 1:10. Los títulos
por debajo de 1:40 permiten una protección variable, pero
ellos pueden interferir con la vacunación.
Salud
pública
Ni el CPV ni el FPV han sido implicados en enfermedades humanas.
Enfermedades
virales de los cachorros recien nacidos. Estado actual del Herpesvirus
canino y virus diminuto de los caninos (Parvovirus canino-1) (Last
Updated: 23-Nov-1999 )
L. Carmichael
Baker
Institute for Animal Health, College of Veterinary Medicine, Cornell
University, Ithaca, NY, USA.
Traducido
por: M. E. Etcheverrigaray1 y C. Gobello2,
1Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de La
Plata, La Plata, Argentina.
2Institute of Theriogenology, Small Animal Section, Faculty of
Veterinary Science, National University of La Plata, La Plata,
Argentina. (25-Jul-2002).
Introducción
La experiencia ha enseñado a muchos criadores que habían
aceptado una tasa de mortalidad neonatal del 15 - 25% que el simple
manejo puede reducir la mortalidad de manera importante. El examen
de salud del estado general y reproductivo de las madres antes
y después del parto, la alimentación suplementada
o el entubamiento de los cachorros que no maman y la provisión
de calor, lo cual es vital para los cachorros durante las dos
primeras semanas de vida ya que la regulación de la temperatura
es deficiente, son factores importantes. El calor radiante suplementario
para elevar la temperatura ambiente a ~29ºC, y una humedad
relativa de ~60% durante la primera semana de vida, especialmente
si los cachorros son huérfanos, han reducido la mortalidad
en varios criaderos desde 25% a<10%. Más del 75% de
las muertes de los cachorros ocurre antes de la tercera semana
de vida, y la vasta mayoría se producen durante la primera
semana debido a las condiciones fisiológicas, congénitas
/ genéticas, de comportamiento de la perra y las condiciones
del medio ambiente o septicemias bacterianas. Desafortunadamente
hay una desalentadora falta de conocimiento de la causas verdaderas
en la mayoría de las enfermedades o muertes neonatales,
y se realizan pocas investigaciones sobre éste importante
aspecto. Se cree que las enfermedades infecciosas comprenden solamente
a una pequeña porción de las muertes de los cachorros
hasta el período del destete; sin embargo se han descrito
dos infecciones virales que afectan al cachorro durante las primeras
2 - 5 semanas de vida: Herpesvirus Canino (HVC), ampliamente reconocido
y el Virus Diminuto de los Caninos (CPV-1), reconocido recientemente
como patógeno. Otros agentes tales como Adenovirus canino-1,
Distemper y Coronavirus canino, así como varias infecciones
bacterianas, también pueden causar la muerte de los cachorros.
Herpesvirus
canino
Etiología
El herpesvirus canino es un típico herpesvirus-alfa. Es
sensible a los solventes de los lípidos e inactivado a
temperaturas sobre 40ºC. La vida media a 37ºC es <
a 5 hrs. También es inestable entre pH <~5 y >~8.0
y estable a 40ºC y -70ºC. Es totalmente inactivado a
-200ºC, a no ser que se adicione soluciones estabilizadoras.
También es rápidamente inactivado por los desinfectantes
comunes. Se ha reconocido un sólo serotipo aunque en ciertos
aislamientos se han detectado diferencias en los efectos citopáticos.
También se han encontrado relaciones antigénicas
débiles con otros herpesvirus pero su significado aún
no está aclarado. El virus se desarrolla solamente en células
de origen canino, siendo más apropiadas las células
primarias o secundarias de riñón o testículo,
aunque también se desarrolla en diversas líneas
caninas. El crecimiento óptimo es a 34 - 35ºC, con
disminución del rendimiento viral por arriba de los 36ºC.
En los cultivos celulares la mayoría de los aislamientos
produce los típicos racimos de células redondeadas
que se desprenden, dejando "placas claras", especialmente
bajo capa de agar, metil celulosa o en medio de cultivo conteniendo
anticuerpos. Se ha informado en ciertos aislamientos sobre la
formación de sincicios (células gigantes). Todos
producen inclusiones intranucleares tipo A en las células
infectadas. Los análisis de la organización del
genoma de HVC revela relaciones más estrechas entre el
HVC y los herpes felino, herpes equino-1, virus de la pseudorrabia
y virus varicela-zoster que con otros miembros de la familia herpesviridae.
Epidemiología
El virus parece estar presente en todo el mundo, tanto en los
perros domésticos como salvajes. El virus sólo ha
sido encontrado en caninos. Los muestreos serológicos son
limitados, pero en animales comunes son frecuentes las tasas de
seropositividad de > 30%. Algunos criaderos tienen prevalencias
de tasas tan altas como 100%, sin desarrollo de enfermedad en
los cachorros (ver abajo).
La transmisión es por contacto directo con fluidos corporales
infectados, dado que HVC es inestable en el medio ambiente. Igual
que con otros herpesvirus-alfa, el HVC queda latente después
de la primo infección y es eliminado periódicamente,
principalmente en las secreciones nasales y rara vez en secreciones
genitales.
Signos
clínicos y patogenésis
La enfermedad es generalmente asintomática en los perros
infectados mayores de 1 - 2 semanas de edad en el momento de la
exposición. La enfermedad causada por el HVC es generalmente
fatal en los cachorros recién nacidos los cuales carecen
de inmunidad recibida de sus madres. Los cachorros recién
nacidos se pueden infectar durante su pasaje a través del
canal del parto infectado de la perra o, más comúnmente,
por contacto con secreciones oronasales de la madre o de otros
perros de un criadero. Los hermanos de camada infectados o los
perros vecinos que desechan al virus, también sirven como
fuente de infección. La muerte de los cachorros de 1 a
4 semanas de edad es la más comunes. Los cachorros raramente
mueren si tienen 2 - 3 semanas de vida en el momento de la exposición.
La duración de la enfermedad en los cachorros recién
nacidos es de 1 a 3 días. Los signos consisten en anorexia,
dispnea, dolor a la palpación abdominal, incoordinación
y, a menudo, heces blandas amarillo verdosas. Puede haber una
descarga nasal serosa, o hemorrágica. Las petequias son
frecuentes en las membranas mucosas. La temperatura rectal no
está elevada. Se ha reportado trombocitopenia en cachorros
moribundos.
El HVC puede ocasionalmente causar infecciones en el útero
que resultan en la muerte de los fetos o cachorros poco tiempo
después del nacimiento. El virus también raramente
ha sido aislado de perros con vaginitis, conjuntivitis y enfermedad
respiratoria. Los perros infectados asintomáticamente,
o las hembras que sufrieron infecciones en el útero, permanecen
infectados en forma latente y el virus se puede excretar por aproximadamente
1 semana en las secreciones nasales o genitales, y, después
a intervalos impredecibles por períodos de varios meses
o años. El virus latente puede ser provocado por el estrés
(mudanza a un lugar nuevo, introducción de perros nuevos)
o experimentalmente, por drogas inmunosupresoras (corticoesteroides)
o suero antilinfocitario. El virus latente, demostrado por la
reacción en cadena de la polimerasa, persiste en los ganglios
trigéminos, pero en otros sitios como los ganglios lumbo-sacros,
las tonsilas, y la glándula salivar parótida también
han sido identificados. Una vez que el virus entra en un criadero,
generalmente se difunde y causa infecciones asintomáticas
- excepto en las hembras gestantes o cachorros muy jóvenes
de perras susceptibles, donde pueden ocurrir las infecciones de
los fetos o de los recién nacidos. La recrudescencia de
los virus latentes favorece la difusión de virus entre
los perros y el desarrollo de inmunidad la cual se transfiere
a los cachorros a través de la placenta y el calostro.
La replicación inicial viral ocurre en la mucosa nasal,
la faringe y las tonsilas de los cachorros infectados cuando ellos
tienen menos de 1 semana de edad. El HVC se difunde en el cuerpo
a través de la sangre (por macrófagos) al hígado,
riñones, tejido linfático, pulmones y el sistema
nervioso central. El período de incubación es de
aproximadamente 6 - 10 días y los cachorros más
afectados tienen 1 a 3 semanas de edad en el comienzo de la enfermedad.
Las muertes de camadas afectadas usualmente ocurren en un período
de pocos días a una semana. La mortalidad de la camada
es comunmente del 100%. Los cachorros expuestos cuando tienen
más de 2 - 3 semanas de edad, como en los perros adultos,
usualmente tienen infecciones inaparentes, no obstante se han
observados signos nerviosos centrales, incluyendo la ceguera y
la sordera relacionadas con el daño cerebral.
Las perras preñadas infectadas en gestación media,
o más tarde, pueden abortar cachorros débiles o
muertos sin signos en la hembra; los fetos infectados en la gestación
tardía pueden aparecer normales al parto, pero mueren pocos
días después del nacimiento. En hembras maduras,
las infecciones primarias genitales se caracterizan por agrandamiento
de los folículos linfáticos de la submucosa con
grados variables de hiperemia vaginal y petequias o hemorragias
equimóticas. Las lesiones vesiculares han sido notadas
también durante el proestro, pero regresan durante el estro.
La molestia parece ser mínima. Lesiones similares se han
notado en la base del pene, pero los reportes son escasos. Se
informó solamente de un caso de un episodio repetido de
HVC aborto/cachorros infectados en una perra en Japón.
Normalmente, las perras infectadas naturalmente que han perdido
cachorros con HVC subsecuentemente paren camadas normales, probablemente
como consecuencia de los niveles bajos de los anticuerpos maternos
que protegen a los cachorros de la enfermedad clínica durante
la primera semana de vida cuando son más susceptibles.
El herpesvirus canino no se considera una causa significativa
de enfermedad respiratoria; no obstante, este virus ha sido aislado
de traqueas de perros con enfermedad respiratoria; otros agentes
(Bordetella bronchiseptica, virus del distemper canino, virus
de la parainfluenza canina) considerados como la principal causa
de enfermedades respiratorias.
Patología
Las características (patognomónicas) patológicas
se producen en el riñón y consisten en petequias
ó hemorragias equimóticas y necrosis focal, dando
al órgano una apariencia de "moteado", con áreas
hemorrágicas circunscriptas (punteado rojo) sobre la zona
cortical gris pálido (Figura 1). En varios órganos,
incluyendo el pulmón, hígado, cerebro e intestino
se producen áreas multifocales de necrosis y hemorragias.
Los nódulos linfáticos y el bazo se encuentran agrandados.
La meningoencefalitis es común. En la placenta de las hembras
gestantes infectadas se puede observar necrosis. Las lesiones
en los fetos son similares a las vistas en los cachorros afectados.
En las áreas necróticas es posible observar inclusiones
intranucleares, pero suelen ser difíciles de hallar.
Las infecciones genitales primarias se caracterizan por lesiones
linfofoliculares e hiperemia vaginal, también las hembras
afectadas en forma severa pueden presentar hemorragias equimóticas
de la submucosa. Parece no haber molestias o descargas vaginales
anormales. Se han descrito lesiones vesiculares durante el proestro,
las cuales regresan durante el anestro. Los machos pueden presentar
lesiones similares sobre la base del pene y el prepucio.
Figura
1. Cambios patológicos en los riñones: petequias
o hemorragias equimóticas y necrosis focal, dando a los
riñones apariencia de "moteado" y áreas
circunscritas de hemorragias ("punteado rojo") sobre
la corteza gris pálido - Para ver una magnificación
oprima la figura -
Factores que Influencian la alta susceptibilidad de los cachorros
neonatales
La alta susceptibilidad de los cachorros neonatales a la infección
generalizada se ha asociado a la pobre termoregulación,
la baja temperatura corporal, y al sistema inmune incompletamente
desarrollado durante los 10 primeros días de vida. Cachorros
recién nacidos experimentalmente infectados criados a temperaturas
elevadas sobrevivieron la infección de HVC; no obstante,
la elevación artificial de la temperatura de los cachorros
enfermos no es beneficiosa y no puede ser recomendada como "tratamiento".
Algunos cachorros que sobrevivieron a la infecciones experimentales
a elevadas temperaturas quedaron ciegos, sordos o sufrieron daño
cerebral.
Respuesta
inmune
Los anticuerpos neutralizantes se pueden detectar dentro de las
2 o 3 primeras semanas de la infección, persistiendo por
varios años. Esporádicamente y en forma repetida
se produce eliminación del virus, principalmente en las
secreciones nasales. Se ha detectado la eliminación viral
poco tiempo después de la introducción de perros
nuevos en un criadero ("stress por amenaza") y como
se mencionó anteriormente el tratamiento con drogas inmunosupresoras
por varios días provoca episodios de recrudescencia, con
eliminación de virus por alrededor de 1 semana. En éstos
casos también hay aumento de los anticuerpos neutralizantes.
Esta eliminación viral intermitente asegura el mantenimiento
del virus HVC en la población canina y en los criaderos
Vacunas
En Europa está disponible una vacuna inactivada pero la
inforamción indica que no brinda protección a largo
plazo. Se ha desarrollado una vacuna viral atenuada experimental
con base en una "mutante fría adaptada" de HVC
que produce placas pequeñas (small-plaque), pero aún
no está disponible en el comercio. Los escasos informes
sobre brotes clínicos y el débil poder inmunógeno
que producen las vacunas contra herpes desarrolladas para las
otras especies, reducen el incentivo para el desarrollo de vacunas.
La administración de pox virus aviar, un inductor del interferón,
a las perras antes del apareamiento y del parto, pretende proveer
una protección no específica contra la infección
fatal por HVC. Este tratamiento no ha sido evaluado adecuadamente
y su uso es controversial.
Tratamiento
Las drogas antivirales generalmente no han sido exitosas, no obstante
algún éxito se reportó en cachorros de camadas
expuestas a las que se les administró vidarabina antes
del comienzo de los síntomas. El tratamiento antiviral
puede salvar la vida, pero puede ocurrir un daño residual
al CNS y al corazón. Han habido éxitos en la prevención
de infección en cachorros neonatales antes de la exposición
al HVC durante brotes en criaderos inyectando 1 - 2 ml de suero
inmune de hembras afectadas. Este tratamiento es efectivo solamente
si el virus no se ha generalizado. Una vez que la enfermedad se
desarrolla en los cachorros, el tratamiento sérico es inefectivo.
El suero inmune no está disponible comercialmente.
Virus
Diminuto de los caninos (MVC, parvovirus canino tipo-1, CPV01)
Etiología
Un pequeño virus denominado "virus diminuto de los
caninos" fue aislado de muestras de materia fecal normal
de perros del ejército en Alemania por Binn y col., en
1967. Durante alrededor de 20 años se pensó que
éste virus MCV (CPV-1) era un "virus huérfano,
no patógeno", hasta que estudios experimentales demostraron
su poder patogénico en cachorritos recién nacidos
y en fetos. Así se demostró que CPV-1 era un nuevo
parvovirus de los caninos y recientes análisis de las secuencias
del ADN determinaron una estrecha relación genética
entre el CPV-1 y el parvovirus de los bovinos no siendo así
con otros parvovirus de los mamíferos estudiados. Sólo
una línea celular (WR 3873D) es susceptible al desarrollo
del virus CPV-1. Durante los últimos 3 años en Suecia
e Italia se han realizado aislamientos virales de muestra de pulmón
o contenido intestinal de cachorros muertos, de 2 - 5 semanas
de edad. El virus MVC también ha sido diagnosticado como
agente causal de abortos en Alemania. En la actualidad se ha documentado
alrededor de 30 casos de campo, con muerte de cachorritos recién
nacidos. Se ha observado miocarditis en algunos casos fatales
de cachorros que murieron de menos de una semana de edad.
Epidemiología
Sólo los perros son susceptibles a la infección
con CPV-1. Se cree que los cachorros susceptibles se infectan
naturalmente por vía oro-nasal, sin embargo aún
faltan pruebas irrefutables. Las infecciones transplacentarias
ocurren más frecuentemente cuando la madre se infectó
entre los 20 y 35 días de gestación. Como se ha
señalado anteriormente, la evidencia serológica
indica que el virus CPV-1 está ampliamente distribuido
en las poblaciones caninas, con tasas de 50 - 70% de seroprevalencia
en las áreas estudiadas, (USA, Japón, Suiza ). Además
en el suero comercial hiperinmune canino preparado en 1956 se
detectaron anticuerpos neutralizantes.
Signos
clínicos y cambios patológicos
La mayoria de los casos han sido cachorros presentados a la necropsia
que murieron repentinamente entre la 1ra y la 3era semana de edad
con dificultad respiratoria y/o diarrea variable severa. En camadas
donde se observaron cachorros muertos, los hermanos que sobrevivieron
tuvieron signos vagos, por ejemplo, anorexia, falla para mamar
o comer y enfermedad respiratoria leve o diarrea. Estos cachorros
se recuperaron en pocos días. Se han demostrado experimentalmente
las infecciones transplacentarias con muertes fetales y aborto;
por lo tanto, el PVC-1 puede ser causa de aborto o la "falla
para concebir". Se cree que la ruta natural de infección
es por exposición oral, como con el más patogénico
parvovirus canino tipo 2.
Loa cambios patológicos principales en el intestino delgado
son la hiperplasia de las células epiteliales de las vellosidades
(duodeno, yeyuno), necrosis leve de las células de las
criptas, y numerosos cuerpos de inclusión distribuidos
segmentalmente en las células epiteliales de las vellosidades
duodeno/yeyunales. En contrastaste con la infección con
PVC-2, la arquitectura intestinal generalmente permanece normal.
La neumonía viral es común, con abundantes cuerpos
de inclusión en células epiteliales bronquiales.
Cambios adicionales en los cachorros incluyen el edema y atrofia
tímica, el agrandamiento y ablandamiento de los nódulos
linfáticos y heces blandas y pastosas. La dispnea se reportó
en el 50% de los casos. Los principales signos clínicos
notados son aquellos del "fading puppy" (cachorro desgastado),
letargia, heces blandas o diarrea, dificultad respiratoria (dispnea),
y muerte súbita en cachorros recién nacidos atribuida
a miocarditis viral.
Las infecciones experimentales de las perras preñadas resultaron
en infección transplacentaria con resorción fetal
o aborto cuando las hembras fueron infectadas por la ruta oronasal
o parenteral (IV) entre los 25 - 30 días de gestación.
La infección por MVC de las hembras expuestas a MVC durante
la gestación media (30 - 35 días de gestación)
también resultan en miocarditis y anasarca en algunos de
los cachorros recién nacidos. Recientemente, hemos observado
dos casos naturales de miocarditis por MVC en cachorros neonatales.
La patogénesis del MVC y su significado clínico
no se conocen todavía, pero los hallazgos preliminares,
notados arriba, sugieren que puede ser responsable de una porción
de muertes en cachorros menores de 4 semanas de edad y puede causar
falla reproductiva. El aislamiento del virus resultó ser
difícil, posiblemente por el nivel alto de anticuerpos
en las perras infectadas en el momento en que se reabsorben los
fetos. Se debe aprender mucho más para indagar el papel
PVC-1 en la enfermedad canina. Los reportes de las muertes y abortos
en Suecia, Alemania e Italia, donde se determino que el PVC-1
era la causa, sugiere que los casos son más frecuentes
que lo comunmente reconocido.
Diagnóstico
Debido a la falta de reactivos comerciales resulta difícil
el diagnóstico. En los laboratorios que disponen de los
anticuerpos específicos y de las células WR 3873D,
el virus puede aislarse e identificarse por inmunofluorescencia
o inmunohistoquímica. El examen histopatológico
de los tejidos de los animales muertos, puede revelar cuerpos
de inclusión virales en las células epiteliales
de las vellosidades del intestino delgado o de las células
epiteliales bronquiales; sin embargo las inclusiones pueden no
ser encontradas. La prueba por anticuerpos neutralizantes se puede
realizar con las células WR 3873D, aunque la disponibilidad
de estos ha sido restringida a ciertos laboratorios de investigación.
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